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Con fuerza de 10 bombas atómicas cayó meteorito en el ocèano

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En el Mar de Bering cayó el meteorito que nadie pudo ver;  con fuerza de 10 bombas atómicas y explotó  en el océano.

La NASA difundió las fotos del meteorito.

La NASA difundió el pasado viernes fotografías del poderoso meteorito tomadas por uno de sus satélites que sobrevoló el mar de Bering el 18 de diciembre, sin que fuera visto por ningún humano. No provocó daños aparentes.

El meteorito sobrevoló el mar de Bering el 18 de diciembre, sin que fuera visto por ningún humano. (Foto ilustrativa del impacto del meteorito.)

En estas imágenes tomadas unos minutos después de la desintegración de la gran roca espacial se distingue perfectamente la sombra que deja la estela del meteorito sobre las nubes.

Se observa también una nube naranja: es la nube de partículas consumidas a muy altas temperaturas, y creada por la bola de fuego generada por la explosión.

 Con las fuerza de 10 bombas atómicas explotó un meteorito en el mar de Bering

Las imágenes fueron tomadas por el satélite Terra. La NASA estima que la explosión se produjo a unos 26 kilómetros por encima del mar de Bering, una región del océano Pacífico que separa Rusia de Alaska (EE.UU).

El Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA calculó que la energía liberada por la explosión fue de 173 kilotones, 10 veces más destructiva que la bomba atómica de 15 kilotones que destruyó a Hiroshima en 1945.

La primera foto del fenómeno fue tomada por un satélite meteorológico japonés y difundido esta semana.

El meteorito fue el más potente desde la bola de fuego de Tcheliabinsk, Rusia, en 2013. Miles de personas resultaron heridas por el estallido de ventanas. En esa ocasión, la explosión se produjo por encima de las aguas, a cientos de kilómetros de las costas rusas.

ACN/AFP/EP/Visa Actual

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La quemaron viva por denunciar acoso sexual en la escuela

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A Nusrat Jahan Rafi la rociaron con una lata de kerosén y le prendieron fuego en su escuela en Bangladesh por denunciar acoso sexual.

Dos semanas antes, había presentado una denuncia de acoso sexual contra el director de su centro educativo. Su valentía al hablar sobre la agresión sexual y su espantosa muerte causó conmoción en Bangladesh.

El caso destapa la vulnerabilidad de las víctimas de acoso sexual en el conservador país asiático, refiere la BBC. Muchas niñas y mujeres jóvenes en ese país optan por mantener sus experiencias de acoso o abuso sexual en secreto. Tienen miedo de ser rechazadas por la sociedad o sus familias.

Lo que hizo diferente el caso de Nusrat Jahan fue que no solo habló de ello. Acudió a la policía apoyada por su familia el mismo día que ocurrió el supuesto abuso.

Nusrat Jahan Rafi, de 19 años, era natural de Feni, una pequeña localidad 160 km al sur de la capital del país, Daca. Creció en una familia conservadora y asistía a una escuela religiosa.

Acoso acn

Algunas mujeres protestaron, pero la comunidad no creyó en la denuncia de la chica. Foto: Agencias

Para una joven en su posición, denunciar un caso de acoso sexual puede tener graves consecuencias. Las víctimas se enfrentan a menudo al enjuiciamiento de sus comunidades, al acoso en persona y en internet. En algunos casos enfrentan ataques violentos. Nusrat experimentó todo esto.

“Queremos justicia para Nusrat”, demandan estas mujeres que salieron a la calle a protestar. El pasado 27 de marzo, según contó la joven, el director de la escuela la llamó a su oficina y la tocó repetidas veces de forma inapropiada. Antes de que las cosas se pusieran peor, salió corriendo del lugar.

Nadie le creyó

La joven presentó una denuncia en la comisaría local de policía. Se le debería haber ofrecido un entorno seguro. Sin embargo,  un agente de policía la grabó con su teléfono celular, según describía la dura experiencia.

En el video, se ve a Nusrat visiblemente angustiada. Intentaba esconder la cara con las manos. Se oye al policía decir que la denuncia “no es gran cosa” y ordenándole que retire las manos de la cara.

El video lo filtraron después en las redes sociales. Tras interponer la denuncia, la policía arrestó al director. Las cosas empeoraron para Nusrat. Un grupo de personas se congregó en las calles para pedir la puesta en libertad del hombre a quien consideraban una persona honesta y seria.

La protesta la organizaron dos estudiantes. Al parecer, algunos políticos locales asistieron a la marcha. La gente comenzó a culpar a Nusrat. Su familia cuenta que empezaron a preocuparse por su seguridad.

Pese a todo esto, el 6 de abril, 11 días después del incidente, Nusrat acudió a la escuela para hacer sus exámenes finales. “Intenté llevar a mi hermana a la escuela. Itenté entrar en las instalaciones, pero me pararon y no me permitieron entrar”, cuenta el hermano de Nusrat, Mahmudul Hasan Noman.

 

“Si no me hubieran detenido, a mi hermana no le habría pasado algo así”, añadió. Según la declaración hecha por la propia Nusrat, una estudiante la llevó al tejado de la escuela bajo engaño. Le dijo que a uno de sus amigos lo golpeaban.

Cuando Nusrat llegó al tejado, cuatro o cinco personas, con burkas, la rodearon. Al parecer la presionaron para que retirara la denuncia contra el director. Cuando ella se negó a hacerlo, le prendieron fuego.

El jefe del departamento local de policía, Banaj Kumar Majumder, dijo que los asesinos querían que pareciera “un suicidio”.

Indagan su testimonio

Su plan falló. A Nusrat la rescataron después de que ellos huyeran del lugar. Fue capaz de testimoniar antes de morir.

Uno de los asesinos estaba sujetándole la cabeza boca abajo con sus manos. Por ello el keronsene no se derramó en su cráneo y la cabeza no se quemó.  Pero en el hospital local los médicos encontraron quemaduras que le cubrían el 80% de su cuerpo. Incapaces de tratar quemaduras tan graves, Nusrat fue trasladada al hospital universitario de Daca.

En la ambulancia, temerosa de no poder sobrevivir, grabó una declaración en el teléfono móvil de su hermano. “El profesor me tocó. Combatiré este crimen hasta mi último aliento”, se le oye decir.

También identificó a algunos de sus atacantes como estudiantesEl pasado 10 de abril, la joven murió. Miles de personas acudieron a su funeral en Feni. No obstante, sus compañeros de clases y sus vecinos no creen en sus acusaciones. Las consideran falsas aunque los medios insisten en victimizar a la joven.

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