Connect with us

Opinión

Lo que nos tiene que preocupar

Publicado

on

Gobierno de transición - acn
Compartir
  • 1
    Share

Lo que nos tiene que preocupar:  Por Cora Páez de Topel.- Es una preocupación  compartida por todos los venezolanos dejar que el régimen castro-comunista atrincherado en el poder desde hace 19 años continúe afianzando la dictadura, ablandada con pañitos calientes como la ex carcelación de algunos presos políticos sin derecho a las protestas en los lugares públicos, sometidos a la obligación de presentarse ante el TSJ, en tanto la Guardia Nacional Bolivariana continúa reprimiendo las manifestaciones y Nicolás Maduro sigue ejerciendo la presidencia de la República,  considerada ilegítima por la Asamblea Nacional en el exilio y por la comunidad internacional.

Como solía decir el conductor del programa “Aló Ciudadano” de Globovisión, Leopoldo Castillo, “no es fácil” y tanto fue de esa manera que el gobierno lo retiró del canal, estatizando la televisión nacional con una propaganda política repetitiva en las cadenas que ensalzan a la Revolución, a sus líderes, a los funcionarios, gobernadores y alcaldes oficialistas.  Una vez concluido el proceso electoral fallido, procedieron a colocar vistosas fotografías a color de Nicolás Maduro y Hugo Chávez en las avenidas y autopistas de las principales ciudades, para afianzar la imagen del poder constituyente que pretende seguir gobernando por 6 años más, sin importarles el rechazo del  80% de la población que está descontenta.

No sólo la inflación afecta a quienes residen en Venezuela, es también la falta de efectivo, que se ha tornado crónica,  porque los bancos aducen que no les llegan las remesas  de dinero suficientes  para atender a los clientes en las taquillas o en los cajeros automáticos, por lo que se ha vuelto común ver las largas colas, o a la  gente sentada a la orilla de las aceras, esperando que llegue el efectivo.   En cuanto al pago de las pensiones para los adultos mayores, los casos son similares.  Otras calamidades son el transporte público, con el espectáculo deprimente de ver al pueblo encaramado en camiones de estaca, o en cavas, para poder movilizarse a sus puestos de trabajo y regresar a sus casas.  Las colas de gente esperando por el transporte en las horas pico son indicativas del deficiente sistema de transporte público que en Valencia, particularmente, paralizó las obras del Metro, dejando inconclusas las estaciones del Norte de la ciudad y la avenida Bolívar destrozada,  llena de escombros y suciedad.

La preocupación, entonces, de la oposición democrática,  llámese la MUD o el Frente Amplio, consiste en buscar la manera de cambiar la conducción nacional  por una eficiente que procure bienestar, progreso, justicia y libertad.  Organizar asambleas de ciudadanos, concentraciones y marchas para que el pueblo se exprese sin violencia, sin quema de cauchos ni guarimbas, pero sí con mucha determinación.  No queremos una guerra civil  ni una intervención extranjera, pero sí  un cambio de gobierno, tal como sucedió recientemente en el Perú, en España y en Brasil, en donde el ex – presidente  Lula está preso por corrupción.  En Nicaragua el pueblo ha salido a la calle a pedir la renuncia de Daniel Ortega y de su esposa.

Hace falta un liderazgo comprometido con la ciudadanía, apoyado por personalidades en quienes el pueblo pueda depositar la confianza, para enderezar el torcido rumbo que tomó el país desde que se instauró el Socialismo Revolucionario del s. XXI.  Manos a la obra,  hay que actuar.

Valencia, 14 de Junio 2018.

No deje de leer: Colapso de transporte: Venezolanos utilizan camiones para trasladarse

Comentarios de Facebook

Opinión

Política, propaganda, intervención

Publicado

on

Política, propaganda - acn
Compartir
  • 1
    Share

Política, propaganda, intervención: Por Leopoldo Puchi.– Los conflictos atraen la atención de multitudes y es común que el pulso se acelere cuando los escenarios de un día decisivo se sienten próximos. Todavía más si se dibuja una guerra, con toda la fascinación y los grandes temores que provoca. Hollywood ha moldeado al público con la simpleza de los buenos y los malos, escenas de coraje y destrucción, las batallas decisivas y los días “D”. Se pensaba que el 23 de febrero sería uno de ellos.

La tensión aumentaba porque se presentía que una operación política, la de la ayuda humanitaria, propia de las pautas de los manuales de propaganda, se podía convertir en la formulación enunciada por Klark von Clausewitz: “La guerra es la continuación de la política por otros medios”.

INTERVENCIÓN

En realidad, no es extraño que se esté pensando en combates armados o en una guerra de verdad. Desde agosto de 2017 el mandatario estadounidense ha venido insistiendo en que no está descartada la opción militar. El Washington Examiner  ha informado del despliegue de fuerzas militares estadounidenses hacia Colombia.

En el mismo sentido, la Casa Blanca ha mostrado su determinación de cambiar el gobierno venezolano por cualquier medio. Y en días recientes, John Bolton, afirmó que sí podría haber una acción de los militares estadounidenses en la frontera venezolana, en el caso en que unidades militares bloquearan la entrega.

GOLPE PALACIEGO

Sin embargo, no es la intervención de fuerzas militares extranjeras en Venezuela la primera opción considerada por el Consejo Nacional de Seguridad de Estados Unidos. Antes de una intervención, se trabaja en función de que los propios militares venezolanos, sin bajas de soldados extranjeros que pudieran invadir el territorio venezolano, sean quienes procedan a cambiar al Presidente y al Gobierno, bien sea por medio de un golpe palaciego, una rebelión o una sublevación.

El evento político organizado en Cúcuta tenía ese propósito de presionar a los oficiales de la fuerza armada. Luego de lo ocurrido, posiblemente se encuentren otras modalidades para tal fin.

EL DIKTAT

Había quienes estimaban que la presión sobre los militares daría resultados de inmediato. Una suerte de deserción en estampida. Pero no ha sido así. Quizás porque detrás de la pesada capa de ligerezas y consumismo, yace todavía una vena de dignidad.

De ser así, el conflicto pudiera ser abordado como un asunto interno, resuelto entre venezolanos, y no como resultado de una presión política y militar extranjera ante la que rendirían sus armas los soldados venezolanos al aceptar un mandato, un diktat. Aunque luzca paradójico, sólo así, con reciedumbre disuasiva, se abriría el camino para la política, para los acuerdos.

No deje de leer: Graban a Arreaza de shopping en comercios de Beirut (+Video)

Comentarios de Facebook
Seguir Leyendo

Cantineoqueteveo

Facebook

Cantineoqueteveo

Carabobo

Sucesos

Lo más leído