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Mensaje en desagravio a la Comunidad Libanesa

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José Luis Centeno, columnista y Defensor de Derechos Humanos, hizo llegar a esta redacción un Mensaje en desagravio a la Comunidad Libanesa por las ofensas proferidas en su contra por el abogado y ex Fiscal, Abelardo Izaguirre, quien en su programa del lunes 29 de octubre del presente año los tildó de “asesinos” y “peligrosos”, al igual que a la comunidad siria.

A continuación el texto del mensaje de Centeno:

“Mi nombre es José Luis Centeno, soy venezolano, comprometido con los derechos humanos, y considero que es irracional tildar a la gente de delincuente por su nacionalidad. Los libaneses, los sirios, los islámicos, son gente honorable también.

Deploro esta insolencia a la comunidad libanesa, a la que me unen grandes amistades, que yo conozca, son gente seria, respetable, trabajadora y educada, y es lo que me ha motivado a salirle al paso a este desacierto, pues ningún gentilicio se merece eso.

Le quiero recordar a quien pronunció tan ofensivas palabras, que la comunidad libanesa tiene sus raíces en una tradición histórica y cultural antiquísima. Los libaneses sabiendo ser fieles a esa tradición, superaron devastaciones para tener hoy día un país pujante, cosmopolita, en el que cada ciudadano habla por los menos tres idiomas.

“Quien no tenga un amigo libanés que lo busque”.

Yo conozco al Embajador del Líbano en Venezuela, se llama Elías Lebbos, quien me honra con su amistad, un gran libanés, como muchos de ellos, que representando a su nación, se ha ganado el cariño de todos. En mi opinión personal, represento, además de los libaneses, a toda la comunidad de naciones con presencia en nuestro país.

Ese es el libanés, y por eso pido respeto. El hecho que existan delincuentes de alguna nacionalidad, no significa que los tengamos que englobar a todos en la esfera delincuencial. Considero que quien así lo hizo, debe rectificar.

Si aún se dudara de la nobleza de los libaneses, invito a leer al poeta Gibran Kahlil Gibran. Además, es bueno saber que Walid Phares, el hombre que eligió el Presidente Donald Trump para Medio Oriente, como su asesor y mano derecha en esa región, es abogado, catedrático, libanés, maronita y creyente de San Charbel.

Se ofendió a una comunidad con presencia en todo el mundo, cuya valía como personas fue consagrada por el ex presidente mexicano Adolfo López Mateos con una frase memorable: “Quien no tenga un amigo libanés que lo buesque”.

Mensaje de José Luis Centeno en desagravio a la comunidad libanesa – https://youtu.be/JN9SsnGLu5s – Vía @YouTube

No deje de leer: ONU y OEA denuncian “crisis” en sistema de salud de Venezuela

 

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La quemaron viva por denunciar acoso sexual en la escuela

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A Nusrat Jahan Rafi la rociaron con una lata de kerosén y le prendieron fuego en su escuela en Bangladesh por denunciar acoso sexual.

Dos semanas antes, había presentado una denuncia de acoso sexual contra el director de su centro educativo. Su valentía al hablar sobre la agresión sexual y su espantosa muerte causó conmoción en Bangladesh.

El caso destapa la vulnerabilidad de las víctimas de acoso sexual en el conservador país asiático, refiere la BBC. Muchas niñas y mujeres jóvenes en ese país optan por mantener sus experiencias de acoso o abuso sexual en secreto. Tienen miedo de ser rechazadas por la sociedad o sus familias.

Lo que hizo diferente el caso de Nusrat Jahan fue que no solo habló de ello. Acudió a la policía apoyada por su familia el mismo día que ocurrió el supuesto abuso.

Nusrat Jahan Rafi, de 19 años, era natural de Feni, una pequeña localidad 160 km al sur de la capital del país, Daca. Creció en una familia conservadora y asistía a una escuela religiosa.

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Algunas mujeres protestaron, pero la comunidad no creyó en la denuncia de la chica. Foto: Agencias

Para una joven en su posición, denunciar un caso de acoso sexual puede tener graves consecuencias. Las víctimas se enfrentan a menudo al enjuiciamiento de sus comunidades, al acoso en persona y en internet. En algunos casos enfrentan ataques violentos. Nusrat experimentó todo esto.

“Queremos justicia para Nusrat”, demandan estas mujeres que salieron a la calle a protestar. El pasado 27 de marzo, según contó la joven, el director de la escuela la llamó a su oficina y la tocó repetidas veces de forma inapropiada. Antes de que las cosas se pusieran peor, salió corriendo del lugar.

Nadie le creyó

La joven presentó una denuncia en la comisaría local de policía. Se le debería haber ofrecido un entorno seguro. Sin embargo,  un agente de policía la grabó con su teléfono celular, según describía la dura experiencia.

En el video, se ve a Nusrat visiblemente angustiada. Intentaba esconder la cara con las manos. Se oye al policía decir que la denuncia “no es gran cosa” y ordenándole que retire las manos de la cara.

El video lo filtraron después en las redes sociales. Tras interponer la denuncia, la policía arrestó al director. Las cosas empeoraron para Nusrat. Un grupo de personas se congregó en las calles para pedir la puesta en libertad del hombre a quien consideraban una persona honesta y seria.

La protesta la organizaron dos estudiantes. Al parecer, algunos políticos locales asistieron a la marcha. La gente comenzó a culpar a Nusrat. Su familia cuenta que empezaron a preocuparse por su seguridad.

Pese a todo esto, el 6 de abril, 11 días después del incidente, Nusrat acudió a la escuela para hacer sus exámenes finales. “Intenté llevar a mi hermana a la escuela. Itenté entrar en las instalaciones, pero me pararon y no me permitieron entrar”, cuenta el hermano de Nusrat, Mahmudul Hasan Noman.

 

“Si no me hubieran detenido, a mi hermana no le habría pasado algo así”, añadió. Según la declaración hecha por la propia Nusrat, una estudiante la llevó al tejado de la escuela bajo engaño. Le dijo que a uno de sus amigos lo golpeaban.

Cuando Nusrat llegó al tejado, cuatro o cinco personas, con burkas, la rodearon. Al parecer la presionaron para que retirara la denuncia contra el director. Cuando ella se negó a hacerlo, le prendieron fuego.

El jefe del departamento local de policía, Banaj Kumar Majumder, dijo que los asesinos querían que pareciera “un suicidio”.

Indagan su testimonio

Su plan falló. A Nusrat la rescataron después de que ellos huyeran del lugar. Fue capaz de testimoniar antes de morir.

Uno de los asesinos estaba sujetándole la cabeza boca abajo con sus manos. Por ello el keronsene no se derramó en su cráneo y la cabeza no se quemó.  Pero en el hospital local los médicos encontraron quemaduras que le cubrían el 80% de su cuerpo. Incapaces de tratar quemaduras tan graves, Nusrat fue trasladada al hospital universitario de Daca.

En la ambulancia, temerosa de no poder sobrevivir, grabó una declaración en el teléfono móvil de su hermano. “El profesor me tocó. Combatiré este crimen hasta mi último aliento”, se le oye decir.

También identificó a algunos de sus atacantes como estudiantesEl pasado 10 de abril, la joven murió. Miles de personas acudieron a su funeral en Feni. No obstante, sus compañeros de clases y sus vecinos no creen en sus acusaciones. Las consideran falsas aunque los medios insisten en victimizar a la joven.

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