Connect with us

Opinión

Charito Rojas: ¡Saca el pecho!

Publicado

on

Camión referencial estado foto artículo Charito Rojas
Compartir

“Si juntas a un malvado con mil idiotas, obtienes mil y un malvados”. Arturo Pérez Reverte (1951-    ) corresponsal de guerra por 21 años, columnista, escritor español.

Venezuela sin agua, sin electricidad, sin gas, sin gasolina, sin alimentos, sin medicinas, sin repuestos, sin transporte, sin empleo, sin efectivo, sin cajeros, sin internet, configura lo que en derecho internacional llaman un “estado fallido”. Es aquel que no ha podido cubrir con eficacia y eficiencia las necesidades de sus ciudadanos, que ha perturbado la vida cotidiana de sus habitantes, que ha trastocado su sistema político, económico, social y hasta moral. La mayor prueba del fracaso de la revolución y sus verdugos es la estampida de casi 3 millones de venezolanos, huyendo a otros países, perseguidos, enjuiciados, arruinados o huérfanos de esperanzas.

La situación de los venezolanos solo cabe en una frase: es inhumana. Sencillamente invivible, cuando las dificultades para resolver los más pequeños pasos de la cotidianidad se convierten en un rally titánico en un medio hostil donde nada funciona o esta fuera del alcance económico del 98% de sus habitantes. Es una gigantesca crisis humanitaria y humana. Pero el presidente ríe y baila en cadena nacional y se atreve a burlarse de la tragedia nacional: “Venezuela es Venezuela: jodidos pero felices”.

Y ustedes me preguntarán: ¿entonces como es posible que un gobierno así gane elecciones, tenga seguidores y permanezca en el poder sin que haya ni un solo grupo de poder capaz de desplazarlos en tanto tiempo? La respuesta la dio el escritor Pérez Reverte, con esa fabulosa frase que encabeza esta columna. En Venezuela hay un gobierno malvado seguido por miles de idiotas que se convierten también en malvados, por complicidad, negocio, corrupción, o idiotez.

La compra de los más desvalidos a cambio de matarles el hambre o de darles una limosna, la indiferencia ante el sufrimiento inmenso de las familias separadas, de los enfermos abandonados por el sistema de salud, de los ancianos padeciendo hambre o dejados de lado por su familia al no poderlo mantener, de los empleados siempre temerosos de quedar sin trabajo después de cada loco aumento presidencial, de las madres que ven llorar de hambre a sus hijos, de los padres que entierran a sus guerreros sin haberlos podido proteger, de los jubilados que terminan en mendigos, la siembra de una violencia que arrebata vidas y bienes. Todo ello habla de una maldad abismal que jamás se había visto en tal magnitud en un gobierno.

Han enguerrillado al país, haciendo que los soldados disparen contra el pueblo, que los hermanos se peleen, que las familias y los amigos se distancien, para defender las ideas radicales de un caudillo que está ahora donde debió estar desde el año 1992, cuando surgió para arrasar con esta tierra, su historia y sus riquezas.

Dentro de los idiotas que siguen a los malvados para finalmente convertirse en un malvado más,  no están los chavistas, los enchufados, los “beneficiados”, sino también opositores que con sus conductas políticas y ciudadanas, han atornillado al régimen. Estos opositores no han entendido aún, pese a todas las tragedias pasadas, que esto no es una democracia, que el régimen es abusivo y ventajista, y que sólo solo mediante una gran fuerza popular unida por un fin común -desplazar a los malvados del poder-, se pueden obtener (y de hecho, se han obtenido) triunfos electorales e internacionales.

¿Ir a las elecciones? Claro que sí, pero bajo los términos que el pragmatismo de la situación y la sensatez indican: con candidatos únicos apoyados por la inmensa oposición, con voto masivo de todos los venezolanos interesados en salir de este horror.

Entendemos que los partidos y los políticos tienen un fin que debería ser un medio: conquistar el poder para servir a la sociedad. Pero resulta indignante que se comporten como si estuviesen en un  concurso de popularidad para ver cuál es el mejor. El mejor siempre va a ser el que tenga más posibilidades de ganarle al candidato del régimen. Se llama “economía del voto”, votar unánimemente por quien tenga real posibilidad de ganar.

La implosión de la MUD saco a flote  las diferencias, obvias en esa heterogeneidad. Pero también asomaron las mezquindades, el oportunismo, la ambición. Sin medir la dimensión de la tragedia que afrontan los venezolanos en su día a día, se lanzan como un ramillete de misses a “competir” con otros opositores, muchos con buena fe, incluso algunos creyéndose que pueden con sus individualistas candidaturas, ganarle a candidaturas oficialistas, apoyadas abusivamente por el poder y dineros públicos.

No dejes de leer: Charito Rojas: El gran escape

El caso de Carabobo es francamente dramático. Un estado opositor que por las peleas internas perdió una gobernación a todas luces posible. Y como no aprendieron la lección, más fracturados aún, ahora se encaminan a una derrota electoral ante la banda de carajitos reggatoneros jefeados por el gobernador Lacava.

Aunque los grandes partidos hayan tomado esa incoherente decisión de no participar, éste no es un país de militantes sino de independientes que entienden que el voto es su decisión soberana y que deben hacerlo respetar como guerreros que han demostrado ser en el asfalto de este terrible país. La abstención solo favorece al gobierno, por eso la fomentan y alientan a candidatos sin posibilidades para desmechar aún más los votos opositores. Es el caso que vemos en Valencia, en San Diego, en Naguanagua, donde los aspirantes deben  unirse al que pueda triunfar, si es que realmente les interesa no entregar esos municipios al oficialismo.

Si los venezolanos asumimos con valentía el reto electoral, estaremos haciéndonos un gran favor ante un planeta alineado con Venezuela en la lucha democrática. Entregar mansamente las 335 alcaldías sin votar o votando por candidatos que no tienen chance, es perder antes de jugar.  Todavía hay tiempo para un gesto de grandeza de los candidatos, declinando sus aspiraciones en quien tenga real opción de triunfo. Como dice la cuña de la hacienda Santa Teresa, hay que sacar el pecho. Es hora de que candidatos y electores saquen el pecho y hagan lo correcto con valor.

Charitorojas2010@hotmail.com

@charitorojasp

 

Comentarios de Facebook

Opinión

Contradecir a Bachelet es no entender a la izquierda

Publicado

on

Contradecir a Bachelet - acn
Compartir
  • 2
    Shares

Contradecir a Bachelet es no entender a la izquierda: Por Sara y Agripina.- Bachelet siempre ha sido de izquierdas. Su padre, Alberto Bachelet, fue general de brigada de la Fuerza Aérea de Chile;  y miembro del gobierno de Salvador Allende. Las fuerzas de Augusto Pinochet, le encarcelaron y falleció en prisión.

Contradecir a Bachelet es no entender a la izquierda latinoamericana. La 4T en verdad tiene serios problemas.

“Yo nací en esta ribera/ Del Arauca vibrador./ Soy hermano de la espuma,/ De las garzas, de las rosas./ Soy hermano de la espuma,/ De las garzas, de las rosas,/ Y del sol, Y del sol./ Y por eso tengo el alma,/ Como el alma primorosa./ Y por eso tengo el alma,/ Como el alma primorosa,/ Del cristal, Del cristal./ Amo, sueño, canto, río/ Con claveles de pasión,/ Con claveles de pasión. Alma llanera, (de Pedro Gutiérrez)

Breve historia

Verónica Michelle Bachelet fue la primera presidenta de Chile. Llego a ser tan bien evaluada que ocupó dos veces el Palacio de la Moneda, sede de la presidencia chilena. Hoy en día, como alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, está brindando un informe sobre la crisis que se vive actualmente en Venezuela.

Cartas credenciales desde la izquierda

Bachelet siempre ha sido de izquierdas. Su padre, Alberto Bachelet, fue general de brigada de la Fuerza Aérea de Chile y miembro del gobierno de Salvador Allende. Las fuerzas de Augusto Pinochet, le encarcelaron y falleció en prisión. Así, en 1975, (Verónica) Michelle y su madre fueron detenidas y torturadas por la dictadura. Una vez puestas en libertad, partieron de Chile en un exilio político.

Ella misma, desde que estudiaba medicina en la Universidad de Chile se afilió a las filas del Partido Socialista. Y las dos veces que buscó/fue electa como la presidenta de Chile, lo hizo por partidos de la izquierda chilena, con una ideología socialista.

Ya siendo presidenta enfrentó la “revolución de los pingüinos” (alumnos que por su vestimenta les decían pingüinos), un terremoto acompañado de tsunami, crisis y aun con todo lo anterior, logró elevar el nivel de bienestar de sus ciudadanos.

De lo más loable de su mandato: a pesar de su historia personal, llevó a la práctica la reconciliación con justicia de los chilenos.

Todo lo anterior para subrayar que Bachelet basa su carrera tanto en la teoría como en la práctica de la ideología socialista o de izquierda.

Su cargo actual y el informe

Michelle Bachelet es hoy la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU. Como tal, fue invitada por el propio Nicolás Maduro a observar la situación actual en Venezuela y, con ello, poder decir de forma clara y objetiva lo que pensaba de un país tan musical.

Se presentó esta semana un avance del informe. En él, Bachelet denuncia la grave crisis de derechos humanos que azota a Venezuela, lo cual incluye el colapso de la educación, del sector médico y el éxodo (reciente, no habla de los anteriores) de más de 3 millones de venezolanos que buscan encontrar un mejor presente.

Para Bachelet, en consecuencia, un segundo y grave problema reside en que las autoridades venezolanas se niegan a ver la magnitud de la crisis humanitaria por la cual atraviesan.

Todo lo anterior no le impide señalar que las sanciones impuestas por los Estados Unidos naturalmente agravarán aún más la situación económica de Venezuela.

Bocetos de la desgracia

El denunciar torturas, asesinatos y la terrible crisis social y monetaria por la cual atraviesa Venezuela no la hace más o menos socialista. Tampoco, solo por señalar lo que está mal, miente sobre lo que hoy se vive allá.

En lo que se conoce del Informe, es una denuncia de torturas, asesinatos y una terrible crisis social en Venezuela. Bachelet narra sobre la represión, donde grupos de fuerza de seguridad venezolana, con “colectivos armados” y grupos paramilitares afines al desgobierno de Maduro, han reprimido la disidencia pacífica; incluyendo métodos disuasorios como: tortura, secuestro, aprehensión ilegal de la libertad y ejecuciones sumarias. En el documento solicita a Maduro aceptar la ayuda humanitaria y entender que hay una crisis en Venezuela que requiere intervención urgente.

Imposible descalificar

Hemos leído que miembros de la 4T como el diputado Gerardo Fernández Noroña o Yeidckol Polevnsky, hablan de lo bien que está Venezuela y niegan cualquier crisis. Quien dijera lo contrario recibía el anatema de no entender, ser mentiroso o neoliberal.

Hoy, que Bachelet, siendo un personaje íntegro del espectro ideológico de izquierdas a nivel mundial, señala la terrible situación que se vive en Venezuela, esperamos que no la descalifiquen o digan que ellos tienen otras cifras.

El respeto al derecho ajeno es la paz

Evocando a Benito Juárez, es imposible pensar que el gobierno de México apoye cualquier asomo de intervención gringa. ¡De ninguna manera! Lo que sí debe hacer nuestro canciller es adoptar las indicaciones del Informe de la ONU con respecto a Venezuela. Como lo mencionaba el benemérito, el respeto al derecho ajeno. Nótese, no hablaba de dictaduras o decisiones unilaterales, señala el derecho. Hoy no hay “Estado de Derecho” en Venezuela. México debe unirse a las naciones que solicitan de forma pacífica elecciones libres, realmente libres. Seguir apoyando a Maduro, es apoyar a un torturador, asesino, señalado como tal por la ONU. 4T, izquierdas recalcitrantes de México, Andrés Manuel, es momento de ser congruentes.

Sara y Agripina – @maloguzmanvero

No deje de leer: El tela de juicio visita de Bachelet a Venezuela

Comentarios de Facebook
Seguir Leyendo

Cantineoqueteveo

Facebook

Cantineoqueteveo

Carabobo

Sucesos

Lo más leído