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Aberraciones del socialismo del siglo XXI

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Aberraciones del socialismo del siglo XXI: Por Luis Fuenmayor Toro.-  Que un niño de 16 años, estudiante del último año de bachillerato, por estar ayudando a su madre en la compra de dos bombonas de gas domiciliario, pierda su visión en ambos ojos debido a una acción brutal de la policía, que le disparó perdigones directamente a la cara, a quema ropa, es algo, además de inmensamente lamentable y escalofriante, abominable y condenable tanto o más que un asesinato y que pone en evidencia, sin lugar a dudas, la política represiva anti popular del régimen vigente, dejando completamente desnuda su esencia cruel, tanto interna como externamente.

No existen excusas ni explicaciones que puedan siquiera hacer entender la acción bárbara sucedida, como consecuencia de una agresión inhumana de unos agentes policiales contra niños y mujeres, que trataban de procurarse un servicio indispensable en los hogares venezolanos y que aparentemente protestaban sin violencia ninguna al no recibir ninguna respuesta a sus requerimientos.

¿Qué pudo transformar en unos monstruos a estos agentes del orden público, cuya función es la de proteger a la ciudadanía y garantizarle el libre ejercicio de sus derechos? ¿Cómo llegaron a este tipo de depravación, que descubre el mal estado de sus mentes y de la institución policial como un todo? ¿Qué tipo de entrenamiento reciben para llevarlos a cometer este tipo de delitos?

El lavado de cerebro tiene que haber sido muy intenso y efectivo, de manera de convertir en hienas a seres humanos, que dejan ciego a un adolescente que no sólo ayudaba a su madre y que no podía significar ningún peligro para nadie. Tampoco era peligroso su hermano de 14 años, quien también fue agredido por la depravación hecha fuerza pública. A Rufo Chacón le desgraciaron la vida, al igual que hicieron con su madre y toda su familia. Su tragedia no tiene nombre, es inaudita y es imposible llegar a sentirla como la sienten ellos… Como la seguirán sintiendo por mucho tiempo y tal vez por toda la vida.

Pero hacía muy pocas horas, otro venezolano, no tan joven, había sido vilmente torturado hasta morir en ese antro de perversiones criminales y de delincuentes depravados, que llaman pomposamente el DGCIM. Esta vez un militar, el capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo muere, como consecuencia de las lesiones generadas por los aberrantes castigos recibidos, enfrente de toda la cadena represiva militar venezolana: torturadores, carceleros, alguaciles, fiscales, abogados y el propio juez militar.

Hasta el tribunal llega en silla de ruedas al no poder caminar y sólo atina a pedir auxilio y a denunciar que fue torturado, como últimos actos conscientes. Es tan deplorable su estado, que el juez ordena su urgente traslado al hospital correspondiente, donde muere en forma inmediata. Y no se entiende cómo es que sus torturadores y carceleros lo envían a su audiencia en estado semicomatoso, ni cómo lo reciben y trasladan quienes lo hicieron.

¿Es este torturador despiadado y asesino el hombre nuevo de que tanto hablaba Chávez? ¿Son también los monstruos policiales producto de esta aberración que llaman socialismo del siglo XXI? La podredumbre humana de los cuerpos de seguridad, de sus efectivos, de sus jefes inmediatos y mediatos es claramente generalizada, tiene carácter nacional, ocurre en Caracas, pero también en Táchira y en el estado Bolívar y en prácticamente cualquier sitio de Venezuela.

Las políticas de quienes nos subyugan de manera indolente han extendido sus realizaciones a todo el país y a todas las instituciones policiales nacionales, regionales y locales. La putrefacción es en el DGCIM, órgano represivo del sector militar; pero también está presente en el SEBIN, la policía política del régimen, quien fue hace 8 meses estremecido por el homicidio “suicidizado” del concejal Fernando Albán, cuya investigación quedó como promesa cobardemente incumplida por todo el alto gobierno.

Pero es también la muy represiva policía del Estado Táchira, responsable del primer caso relatado; son las FAES ajusticiando jóvenes venezolanos diariamente y delante de sus familiares, en los barrios pobres de pueblos y ciudades; es el CICPC y sus bandas extorsivas y asesinas, la PNB, organismo que ha dejado en pañales las acciones de la tristemente célebre Policía Metropolitana; las policías municipales, la GNB, involucrada cotidianamente en hechos delictivos siniestros.

Y todo ello bajo la mirada indiferente o incluso complaciente de sus jefes inmediatos, así como de viceministros y ministros y el Ministerio Público hasta llegar a la propia Presidencia de la República. Todos ellos son parte de este tinglado de descomposición social, producto de una dirección política completamente indolente y enceguecida por mantenerse en el poder a como dé lugar.

Es insólito que quienes en el pasado fueron víctimas directas de actuaciones también aberrantes de los organismos de seguridad del Estado, y que las enfrentaron, denunciaron y combatieron, hoy las permitan, las justifiquen y traten de garantizarles impunidad o castigos leves a sus ejecutores materiales, torciendo la justicia y demostrando una indolencia sólo vista en gente seriamente afectada en su raciocinio.

No sé si se darán cuenta de lo que están haciendo o permitiendo; no sé si sabrán cómo serán vistos históricamente. Pero del país, ni de ellos, quedará nada si siguen con esta siniestra conducta. Bastaría un poquito de amor por Venezuela para evitar estos hechos funestos, pero pareciera que este sublime sentimiento humano ya los abandonó por completo. Este ha sido uno de los peores fraudes políticos de la historia de Venezuela.

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La Música en el Tiempo

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Escuela de Musica Sebastián Echeverría Lozano
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Por: Cora Paez de Topel

La música deja oir sus acordes para deleitar los oídos  al resaltar las notas musicales,  interpretadas por los ejecutantes de los instrumentos que poseen el arte de combinar los sonidos,  cuyo manejo se controla tras  cientos de horas  de aprendizaje y dominio.  En los conciertos, el público mantiene el silencio, atento al programa previamente coordinado para la presentación.  En Valencia tenemos la dicha de contar con varias escuelas de música, dirigidas por calificados profesionales.

Una preocupación, no obstante, surge al abordar el tema  referido a la Escuela de Musica Sebastián Echeverría Lozano, la cual continúa cerrada acatando  la orden de desalojo que les llegó el 1º. de Diciembre 2020,   de parte de la Secretaría de Educación,  para notificarles  el traslado de la institución que por 41 años había estado ubicada en un inmueble en la Urb. Las Acacias, argumentando que el dueño de la propiedad  se niega a seguir arrendándola.  La infausta noticia les llegó  cuando se preparaban los directores, docentes, alumnos, padres y representantes a celebrar la Navidad.

Hasta el presente, las propuestas  de  la Secretaría de Educación de otras instalaciones,  para garantizar con éxito el proceso de enseñanza-aprendizaje no han sido las adecuadas, por lo que la Escuela sigue sin sede.  La directiva,  emitió un comunicado manifestando que no les dieron  la prórroga legal.  Violentan sus derechos, lo cual va en detrimento de la cultura y educación.  Piden una sede propia y digna.  La institución tiene 83 años de fundada, es la primera del estado Carabobo, con alto nivel artístico.  Son más de 500 personas, entre estudiantes, personal académico y administrativo.   La orden de desalojo violenta sus derechos,  en detrimento de la cultura y educación.  La música se mantiene apagada en ese espacio, hasta tanto logre abrirse una vez más, lo cual es el más ferviente deseo de los valencianos.

Para nuestra dicha, la Madre de las Orquestas, la Sinfónica Carabobo, fundada por el  recordado Maestro José Calabrese y actualmente dirigida por su hijo José Carmelo Calabrese, mantiene el primer puesto en el escenario musical de nuestro estado con el alto nivel de los músicos que la integran y de su Director.

Otras academias y escenarios artísticos en Valencia continúan activos, brindándonos momentos de gran regocijo.  Uno de esos momentos memorables lo vivimos en días pasados en el Teatro Municipal, oyendo el Recital de Piano en Intimo, presentado por el Festival de Piano de Valencia, bajo la dirección de Stalin Linares y Francisco Hernández, quienes animan a niños, jóvenes y adultos al estudio de este maravilloso instrumento.  Las teclas responden a la habilidad de los dedos que, con la maestría del conocimiento de las notas musicales, producen los ritmos y cadencias de los más variados compositores.

El Conservatorio de Música de Carabobo, ubicado en la Urb. El Recreo  Norte,  bajo la administración  de la directora María Vadell,  mantiene altos estándares de formación musical.  El  Abogado y Profesor  Juan Vicent  Vadell se mantiene al frente de la dirección.  Con frecuencia presentan recitales en diversos escenarios, entre los cuales los hoteles de la ciudad, como el Hotel Hesperia y el Cristal Park, al igual que el club Italo Venezolano,  brindan sus amplios espacios para el numeroso público asistente. La flauta, el fagot, el violín, el cello, el contrabajo, el piano son ejecutados con maestría por los intérpretes de las más variadas composiciones musicales.

La Academia Juan Sebastian Bach, con más de 40 años dedicada a la enseñanza del piano y del acordeón, bajo la dirección de dos grandes de la música:  Manuela Rodriguez y Marta Infante, al igual que en otras audiencias reseñadas,  se presentó tambien en el ya nombrado Recital de Piano en Intimo en el Teatro Municipal, mostrando los talentos de los alumnos,  desde pequeños de 4, 5 y 6 años, hasta jóvenes y adultos.  Así también tuvo otra presentación  el pasado Domingo 12 de Junio en la Galería Braulio Salazar de la Plaza Fabián de Jesús Díaz, en Prebo.

Con beneplácito vemos las variadas actividades culturales y artísticas que se presentan a diario, días y noches, en el reactivado  Teatro Municipal, bajo la dirección de su Presidente Lic. Juan Piñero y de su Director Artístico Jesús Aular, quienes mantienen una apretada agenda en la programación de eventos atrayentes, tanto en las artes escénicas como musicales.  Fundado a finales del s. XIX,  por el gobernador Hermógenes López, el Teatro Municipal continúa siendo un ícono de la cultura valenciana.

Al concluir este escrito resaltando los logros musicales y artísticos en nuestra ciudad, pedimos una vez más una nueva sede para la Escuela ¨Sebastián Echeverría Lozano¨.  Es el deseo ferviente de los valencianos.

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