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La armonía familiar vs. 17 años de injusta prisión

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La armonía familiar vs. 17 años de injusta prisión: Por José Luis Centeno S.- En la primera década del presente siglo hablar de presos políticos era un tema embarazoso, Escarrá, el difunto, afianzó la noción de “políticos presos” en contraposición a esa realidad que se negaba inclusive desde la oposición, donde figuras connotadas aseguraban que el difunto presidente Chávez no los tuvo, denigrando, por ejemplo, de los Policías Metropolitanos, que para la fecha incierta de su muerte (a) sumaban 10 años purgando una pena abusiva y (b) tenían 6 años pudiendo optar a Fórmulas alternativas del cumplimiento de la pena que les han negado hasta el día de hoy.

El Fiscal Danilo Anderson, en abril de 2005, despertó a los Policías Metropolitanos del engaño en que los mantuvieron desde que se presentaron dos años atrás en su comando general, ferozmente ejerció la acción penal contra ellos, no tenía otra opción, la “orden de arriba” era imputarles cargos falsos, lo hizo sin miramientos, motivaciones de esa vil tarea pudiesen ubicarse en actuaciones del cuerpo policial 13 años antes, en una retrospección vívida de la maledicencia subyacente en su cruel reclusión.

Quienes han permanecido durante 17 años de injusta prisión al lado de esos funcionarios policiales, afrontando excesos a lo largo de un lapso similar al que necesitamos para tener la mayoría de edad, guardan experiencias de vida con diversos significados:

“Significa mi vida entera, mi mundo.

Significa 17 años de aprendizaje,

Significa 17 años de sacrificios,

Significa 17 años de desesperación y angustia,

Significa 17 años de impotencia,

¡Significa 17 años de dedicación y entrega total y radical, porque todo gira en torno a él, a su salud, a su alimentación, a su sentir, a sus necesidades humanas!”

Este es el sentir de Laura Pérez de Molina, esposa de Luis Molina, Distinguido de la extinta Policía Metropolitana condenado a 30 años de prisión por un homicidio que le imputaron falsamente; sus palabras refieren hechos con una carga emotiva inaudita en una familia violentada por la iniquidad.

“Nuestras dos niñas nacieron con enfermedades congénitas, y durante el proceso médico operatorio de ambas, me tocó estar sola, sin su presencia, y al mes de recuperación de cada una de ellas yo estaba en Ramo Verde llevándole a sus hijas, para que les diera ese afecto y amor y me diera a mí ese abrazo de compañía y de cabeza de familia que necesitábamos en su momento, es decir, nos necesitamos como la familia que somos, pero que no podemos compartirlo de manera normal, sino con un gran sacrificio total y absolutamente innecesario e injusto porque ¡son inocentes y tienen que estar en libertad!”

En el relato de Laura la armonía familiar se distingue entre atropellos y humillaciones sin justificación alguna para inferir recto proceder en sus victimarios, evocando circunstancias sin sentido aparente:

“No existen explicaciones para tanta barbarie y ensañamiento contra seres humanos. Jamás existirán explicaciones para todas las violaciones de derechos humanos de las cuales hemos sido objeto durante estos eternos 17 años, tanto para ellos, mi esposo y sus compañeros de causa, como para sus familias, esposas e hijos, madres, hermanos.

Quizás en la lógica inentendible del gobierno las tengan, para nosotros como seres humanos de la mano y camino de Dios no tiene ningún fin tanto daño hecho a nuestra familia, de la cual mis dos niñas, Katherine de 18 años y Lismar de 7, son las más afectadas en toda esta situación.

Son 17 larguísimos años de humillaciones que jamás pensamos poder vivir ni sobrellevar porque mi esposo no es un criminal -subrayó- y sus compañeros de causa tampoco.”

En línea con las apreciaciones de la esposa de Luis Molina, él vive una “injusta privativa de libertad”, efecto de la impunidad y las graves violaciones de derechos humanos derivadas de la misma.

“Hablar de 17 años de prisión… wow… me quedaría corta al hablarte de impunidad, la «Juez» avalada por el TSJ está cometiendo en nuestra contra una gravísima violación a nuestros derechos humanos, comenzando por las imputaciones pasando por el juicio más largo de la historia venezolana, y creo que mundial también, obviamente la extrema y exagerada sentencia, desde el 2007 les corresponde lo que por derecho legal el mismo gobierno les impuso que son las Fórmulas Alternativas del Cumplimiento de la Pena y les han negado ese Derecho en reiteradas oportunidades.

De manera que no cabe duda alguna, es un hecho, desde todo punto de vista es una total e injusta privativa de libertad el mantener todavía presos a estos 4 Funcionarios de la extinta y honorable Policía Metropolitana.”

La voz de Laura se quiebra cuando le preguntamos por el proyecto de vida de ella y su esposo, de su familia.

“Me haces llorar otra vez..! Esa pregunta me pega en el alma, Nuestro proyecto de vida, pues de una familia normal, común, criar y ver crecer juntos en nuestro hogar a nuestros hijos con amor, valores morales y civiles para que sean hombres y mujeres de bien, pues, guerreros como lo somos nosotros. Pero nos truncaron abruptamente ese y tantos otros sueños…”

Cuando pisotean la inocencia, tal como sucedió con Luis Molina, la vida es importunada caprichosamente volviéndola azarosa, es la conclusión que sugirió Laura al concluir la primera parte de la entrevista que nos concedió.

“Siempre nos dicen en la calle: «Por lo menos lo tienes vivo y lo puedes visitar» y sí, de cierta forma tienen razón. Gracias a Dios están vivos, pero no saben lo difícil que es sobrevivir a ello porque están vivos pero son Inocentes pagando una culpa que no es suya, que es culpa de un simple capricho del difunto Hugo Chávez, por un mal gobierno que no le da la gana de admitir que están equivocados en su actuar, en su manejo de un gran país como lo es Venezuela.”

(@jolcesal) – [email protected]

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¡Jaque a la existencia!

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Jaque a la existencia: Por Leonardo Morales.- Venezuela no la tiene fácil para enfrentar la emergencia sanitaria internacional que ha sido denominada como Covid-19.  Desde China el coronavirus viene sacudiendo naciones enteras;  dejando un saldo lamentable de vidas.  El drama de Italia que parece extenderse a España y a otros países europeos;  ponen de relieve el reto que tiene la comunidad científica de conseguir una vacuna;  que pueda, en corto plazo, bajar la letalidad y el número de contagios;  que hasta ahora se ha observado.

La responsabilidad de los gobiernos

Mientras la comunidad científica y los grandes laboratorios hacen su trabajo;  el liderazgo político tiene una enorme responsabilidad;  por un lado, adoptar medidas para que, una vez superada la emergencia sanitaria internacional;  la vida económica, que evidentemente terminará seriamente afectada;  pueda recuperarse para ofrecer bienestar colectivo.  Por el otro, están en la obligación de conducir las acciones de acuerdo a las recomendaciones;  de organizaciones multilaterales como la Organización Mundial de la Salud;  para evitar la propagación exponencial del virus.  Así como la acción cooperativa entre distintos actores internacionales es indispensable;  también tiene su correlato en la necesaria concertación de los actores fundamentales de una nación;  gobierno y demás poderes, organizaciones políticas, sociedad civil y los distintos gremios.

Desde hace bastante tiempo, quizá demasiado;  Venezuela es un país dislocado, inmerso en una lucha por el poder;  unos por quererlo y otros por mantenerlo.  En todo ese tiempo las instituciones se han debilitado sensiblemente dejando al ciudadano indefenso.  En la actual emergencia nadie está a salvo.  Todos, cada venezolano puede ser afectado por la pandemia;  bien por infección o por la escasa capacidad de sobrevivir a las medidas necesarias para impedir su expansión: cuarentena, aislamiento social, acceso a bienes esenciales, etc.

La profundadebilidad del sistema sanitario

En ese proceso de dislocamiento institucional, el sistema sanitario nacional revela una profunda debilidad para poder atender los requerimientos que exigirían los ciudadanos a la hora de ser infectados por el virus. Es una realidad inocultable, aun cuando el gobierno pretenda hacer ver lo contrario. La presencia de personal cubano y de cualquier otra nación pone de relieve la verruga frente a todos.

No es posible edificar una nueva nación sobre las cenizas. Si esperamos por eso no quedará nadie que coloque la primera piedra de la nueva nación. El mundo, no un país ni una nación, ha entendido que solo a partir de la cooperación y de acuerdos multilaterales será posible enfrentar con éxito la emergencia sanitaria internacional. Con las debilidades institucionales y financieras de Venezuela será inviable superar la amenaza que nos acecha con el devenir de los días.

La guerrilla filipina hizo un alto al fuego. La ONU pide un alto al fuego en el mundo. Todos buscan unir esfuerzos frente al enemigo común: el Covid-19. Voces sensatas se dejan oír por estos días: Ricardo Cussano, presidente de Fedecámaras ofrece un plan para enfrentar la crisis del ahora y del más tarde. Henri Falcón convoca al acuerdo nacional. Henrique Capriles muestra su preocupación y hace lo propio. Los alcaldes mirandinos del Área Metropolitana, junto al gobernador Héctor Rodríguez, unifican esfuerzos y cooperan por encima de las diferencias.

No son tiempos de mostrarse solo ante los partidarios, de andar exponiendo cuan incisivo se puede ser frente al adversario, sino de exhibirle al gran país un liderazgo político dispuesto a enfrentar lo intangible, lo no visible, para evitar que el jaque se convierta en mate.

ACN/Amigos Y La Zona  – [email protected]

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