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Boris Quiñones: un médico de origen indígena privado de libertad

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Boris Quiñones: un médico de origen indígena privado de libertad: Por Nasbly Kalinina.- “No  hay que hacer justicia con propia mano, pero está en nuestras manos que se haga justica” (Alfredo Romero)

Nacido el 28 de mayo de 1975 en una de las etnias indígenas de Venezuela Boris Humberto Quiñones León habla español, portugués, inglés, italiano y su dialecto nativo. A los 17 años se fue al estado Mérida para estudiar medicina en la Universidad de los Andesy al no haber cupos se inscribió en la licenciatura de Enfermería mención Terapia Intensiva, posteriormente, logró continuar sus estudios y graduarse como Médico Cirujano.

Desde sus inicios en la universidad pertenecióa la Federación de Estudiantes desde donde abogaba por los derechos de sus compañeros y el bienestar de todos tanto en la sede universitaria como en su entorno. Por esa destacada vocación de servicio fue contratado durante las marchas en Caracas a principio del año 2017para atender a los lesionados indistintamente de su posición política.

Al calmarse Caracas alguien lo llamó para que los ayudara con los lesionados dentro de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) de Maracay. Siempre con su chaleco que lo identificaba como médico fue capturado junto con otros 21 hombres quienes fueron golpeados de manera bestial y cinco mujeresmanoseadas vilmente luego de tumbar las puertas e invadir la autonomía universitaria.

Fueron presentados ante un Tribunal Militar, con las franelas ensangrentadas, con los pulmones colapsados y las cabezas rotas por los golpes pero, nunca hubo examen forense. Les imputaron tres cargos de leyes militares y el juez envió 11 para “El Dorado” estado Bolívar y 11 al penal “26 de Julio” en el estado Guárico. Las cinco mujeres se les asignaron casa por cárcel en Maracay.

Entre los que fueron trasladados hasta el “Dorado” 2 se contagiaron de paludismo a quienes Boris atendió mientras estuvo con ellos. Tres meses después, el juez militar les dio boleta de excarcelación a los 27 civiles, pero fueron secuestrado por la policía de Aragua y llevados a un Tribunal Ordinario que le otorgó libertad bajo medida cautelar a 22 de los upelistas, como los llamaban,y el resto fueron trasladados a otras cárceles de la siguiente manera:a una de las mujeres la dejaron en casa por cárcel, Kenny Colmenares y Mitchell Sosa a la “26 de Julio”, Alex González y Boris Quiñones a “Tocuyito”

Sintiéndose frustrado, deprimido y sin salida Boris, aquel indígena nacido en medio de la selva con la luna de testigo y las estrellas iluminando el momento, intentó suicidarse por primera vez tomando cloro y luego ahorcándose invocando a sus ancestros a quienes clama incansablemente como niño asustado y perdido por su libertad. Ha tenido varios eventos hipertensivos graves y su gastritis ha empeorado a tal nivel que vomita sangre. A pesar de ello, sus familiares denuncian que no ha tenido acceso ni a médicos ni a medicinas por lo que desde el Foro Penal abogamos por una inmediata medida humanitaria por su bienestar, salud y liberación.

#QueSeHagaJusticia #LiberenABoris #LiberenATODOSlosPresosPoliticos -Nasbly Kalinina – @nasbly

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El destierro anticipado de Juan Guevara

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El destierro anticipado de Juan Guevara: Por José Luis Centeno S.  El 2004, año del “fraude electoral del 15 de agosto”; “la revolución bonita apuntó y disparó su artillería hacia dos blancos;  buscando así la destrucción absoluta de dos pilares fundamentales de nuestro sistema político;  justicia y democracia”.  Se encuadró el desastre de la justicia venezolana en;  a) el propósito de desmantelar cualquier forma de disidencia política y b) el pase de factura en Venezuela;  por medio de graves violaciones de Derechos Humanos.

Así las cosas, en Noviembre de ese año, el 20, Juan Guevara;  para la fecha ex funcionario de la extinta PTJ, fue secuestrado cuando llegaba a su residencia en Guatire;  desde entonces se encuentra desterrado del Estado de Derecho y de Justicia, proscrito del sistema de justicia venezolano;  fundamentado en los preceptos establecidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela;  donde se circunscribe la tutela judicial y el debido proceso, que le han negado por más de 15 años de injusta prisión.

Los testimonios para condenar a Juan Guevara, también a sus primos Rolando y Otoniel, son falsos, te toda falsedad;  sus acusadores se encargaron de no dejar dudas sobre ese fingimiento; no así, aquellos testimonios que dan fe de su integridad y nobleza de hijo;  padre, esposo, amigo y servidor público respetuoso de la ley y la justicia;  incluso después de la mala hora en que pudieron de dejar sentido para él.

¿Destierro anticipado?

En la persona de Juan y sus primos, también de los policías metropolitanos y comisarios;  el Socialismo del Siglo XXI se adelantó en la supresión de derechos esenciales;  reflejada en la comprensión vivencial del aislamiento que ha significado estar presos durante tanto tiempo siendo inocentes;  fiel reflejo de un pueblo oprimido y desvalido en medio del desastre aberrante que vivimos todos.

Carmen Medina, esposa de Juan, nos confió aspectos poco conocidos de ese destierro;  de hecho, vive exilada en España junto a sus tres hijos;  dos de ellos no culminaron sus estudios universitarios ante el riesgo de correr la misma suerte de su padre o peor, “perder la vida”;  como ocurrió con muchos jóvenes sumados a las protestas al igual que ellos; por ella conocimos al hombre, el profesional y motivaciones del proceso penal político desarrollado con repercusiones desfavorables para toda la familia.

Juan Bautista Guevara Rodríguez, 57 años de edad, hijo de Juan Bautista Guevara Hernández y Carmen Del Valle Rodríguez Herrera, es el mayor de 8 hermanos, casado en primeras nupcias con Ingrid Zerpa, de dicha unión nacieron Yndira, Ronald y Carlos Eduardo, también en el exterior. Casado por segunda vez con Carmen Medina, con ella procreó a Andrés y Juan Vicente, asimismo es padre de crianza de Gabriela.

16 navidades tristes para toda la familia

“Seis hijos que tienen 15 años sin convivir con su papá y 16 navidades tristes para todos como familia, además cuatro nietos que conocen poco de lo que es el calor de su abuelo”, recalcó Carmen, quien agregó:

“Juan es un padre que no pudo compartir comuniones, graduaciones ni ninguna fecha de relevancia con sus hijos, la mayoría de ellos estaban muy pequeños para el momento de su secuestro y posterior detención. Siempre ha sido un padre cariñoso y amoroso y dedicado a sus hijos, un esposo excepcional, de buen carácter, calmado y muy paciente, muy colaborador y servicial. Es un buen hombre en todo el sentido de la palabra”.

Con la pérdida de la libertad de Juan, vinieron otros quebrantos: “Antes de comenzar este viacrucis llevábamos una vida normal, como cualquier pareja joven, con hijos que nunca les faltó nada y donde reinaba el amor, tuvimos que cambiar forzosamente la pasión de una relación por el entendimiento y la comprensión, en la actualidad tenemos 27 años juntos como pareja y 25 de casados, de los cuales tiene 15 preso. Nunca como familia pedimos nada de lo que estamos viviendo”.

El Estado tomo la Patria Potestad de sus hijos

La supresión de derechos se hizo sentir más allá de lo imaginable: “Juan perdió en su momento la patria potestad de nuestros hijos y la tomó el Estado, si yo quería llevar a mis hijos fuera del país, tenía un tribunal de menores que otorgarme un permiso para poder viajar y para algo tan básico como obtener un pasaporte, porque como pena accesoria de su condena ya su papa no podía ejercer su derecho”.

Carmen subrayó singulares consecuencias en este caso, aunque lo propio sería decir tribulaciones:

“Como familia también nos encontrábamos privados de libertad, no podía haber viajes largos o que abarcaran fines de semana, porque los sábados o domingo teníamos el deber y compromiso de estar en la visita, sin contar que siempre había alguien que dijera “tú de paseo y tu esposo preso”.

De 15 años, tuve 13 visitando tres cárceles, una peor que la otra, cárceles donde tanto el preso como el familiar éramos humillados, desde desnudarnos en un salón de reconocimiento en Digesim y que del otro lado estuviera el capitán de guardia viéndonos desnudas como en Yare, donde las custodias también te desnudan y te mandan a agacharte y pujar, quizás sea un procedimiento normal para el mundo pero para mí no lo era.

A todas esas visitas sólo íbamos mis pequeños hijos y yo, por lo menos una vez a la semana, porque también tenía que trabajar para sostener mi hogar y cubrir las necesidades de Juan. Sin ningún tipo de relevo, porque los “amigos” se alejaron casi todos despavoridos por temor a ser involucrados en el caso, además que nadie quería exponerse al bochorno de ser revisado o humillados por el tipo de revisión.

Dependiendo de las hormonas, del estado de ánimo o de lo que le apetezca al Jefe de Investigaciones, así son manejadas las visitas. Un día revisaban exhaustivamente otro día no revisaban y otro día te decían que ni el hielo podías pasar. Siempre todo lo hacían más difícil”.

La humillación y bochorno a que eran sometidos los conyugues o parejas cada 15 o 21 días, con ocasión de las visitas conyugales, no tienen parangón; sin embargo, en medio de tan tristes circunstancias, Carmen mantenía su firmeza:

“No había tiempo para llantos y quejas, tenía que ser fuerte para trasmitirle esa fortaleza a Juan y no decir todo lo que pasaba en casa para no sumar una mortificación más a todas las que él ya tenía”.

La conclusión no podía ser otra, por irónica que parezca:

“El caso Anderson nos cambió la vida de la noche a la mañana como familia, nunca nadie quiso verse en nuestro espejo, nadie nunca pensó que le podía pasar algo parecido, después de eso en tantos años vimos pasar en la visita a familiares de banqueros, militares, políticos, inclusive, aunque parezca un chiste, llegué a compartir con la familia del ministro Jessic Chacón, ya que su hermano y su cuñada se encontraban presos en El Helicoide…. Las vueltas que da el mundo, Jessic fue el Ministro de Interior y Justicia que se encargó del caso Anderson. Luego de eso nada sorprende, ya cualquiera era esposa, hermano o hermana, madre o padre, mujer o amante de un preso político. O un preso político”.

Artículo de opinión de José Luis Centeno S. (@jolcesal)

No deje de leer: Presos políticos y la usurpación(Opens in a new browser tab)

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