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Por el mismo camino – Cuba Libre

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Territorio terrorista - acn
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Desde el Exilio/Por el mismo camino- Cuba libre: Por José Gregorio Briceño Torrealba.- No tolero a esta especie subhumana que endiosa  en nombre de la igualdad social, a un modelo desintegrador de la natural motivación que tenemos los humanos de  crecer en logros materiales y humanos a través del trabajo  y lo convierte en una culpa, un pecado.

Lo notorio es que es pecado obtener mejoras de calidad de vida  solo para la plebe, pues la vida de lujos y privilegios está reservada para los jerarcas.

Así pues aquel rey de los resentidos, el galáctico de Sabaneta, tenía entre ceja y ceja un proyecto para vengarse de sus carencias, de su miseria espiritual y material, odiaba la prosperidad y detestaba a todos los venezolanos a quienes nos construyó el camino a la destrucción de todo lo que nos hacía país. Pero aún le faltaba codearse con los profesionales en manipulación de las masas, le faltaba el reconocimiento de la izquierda en ejercicio y por su parte Fidel Castro ansioso por un aliado rico que lo mantuviera se unieron desde 1994 cuando Hugo Chávez visitó  Cuba dos años después del intento de golpe.

Fidel lo comenzó a endulzar pues su objetivo era aliarse -léase chulearse- a Venezuela, cumpliendo así su sueño dorado.  Los resultados de este matrimonio arreglado han sido el retroceso de todos, absolutamente todos los aspectos de la vida cotidiana de un ciudadano. Desde obtener documentos de identidad, alimentos, atención de salud hasta el destrozo de la infraestructura de transporte, de producción.

Estas dictaduras hermanadas por sus necesidades se aliaron y así caerán una y luego la otra en consecuencia. Ya la dependencia económica es tal que la revolución cubana será arrastrada por la torpeza e ineficiencia chavista.

Ante la escasez total de energía (diésel), combustible, vemos por sus calles y en sus casas lo que su presidente llamó » desempolvar viejas prácticas que nos ayuden a resolver las crisis» y reaparecieron los burros y bueyes para transportar comida y personas y la leña en los fogones caseros. La involución, el recule general a la máxima expresión.

Sin embargo a sabiendas de que no van a soltar el poder pues es su soporte «ideológico» es el dinero de sus negocios conexos al poder (armas, terrorismo y narcotráfico) enciendo las alarmas ya que la izquierda latinoamericana está activa,  hay anarquía en las últimas semanas en Colombia, Ecuador y Perú, tres países del Grupo de Lima por lo que debemos actuar y continuar desdoblando las posibilidades que brinda el TIAR en cuando a la fase de  intervención de fuerzas liberadoras; si no actuamos mañana o pasado pasarán a estar peor que Venezuela a muy corto plazo.

Ese monstruo que Cuba creó los lanzará por el mismo barranco: la corrupción entre múltiples razones y la destrucción económica la que considero que es  la fundamental razón de su derrumbamiento.

El  sistema Cubano lo que hizo en casi 60 años de revolución fue acabar todos los medios de producción y destruir la propiedad privada, confiscando y controlándolo todo.

Su gran obra fue crear un sistema económico parasitario incapaz de  sostener a su propia población, o sea, el estado capitalista que todos dependieran de él, cercenando cualquier tipo de libertad económica.

El temor latente, lo que temen y que les advertimos ya que no pueden recordar las nuevas generaciones de la historia reciente, fue el llamado período especial, que fue el subsidio que le quito la Unión Soviética del petróleo a los parásitos del gobierno cubano entre los años 1991 – 1999. En dicho período especial fue el más traumático de toda la historia de Cuba, ya que pasaban semanas sin electricidad, no habían vehículos circulando en las calles, lo que se veía eran bueyes y caballos como medio de transporte y leña para cocinar.

La desnutrición generalizada fue tan terrible según las estadísticas, la baja de consumo de proteínas fue tan drástico que cerca de 60.000 personas se quedaron ciegas, lo que las autoridades atribuyeron a una epidemia de neuritis óptica, consecuencia evidente de la desnutrición generalizada que se padeció. Los momentos más difíciles que vivió Fidel Castro fue en agosto del año1994 que estuvo a punto de caer con una gran manifestación conocida como «el Maleconazo». Olas de disturbios, protestas e incluso saqueos que se extendieron desde el malecón de La Habana hasta el centro mismo de la ciudad. Al terminar el subsidio de Rusia en  el año 1991 captaron y entrenaron al aliado ideal,  Hugo Chávez después del año 1999  desde cuando chulean nuestra riqueza.

En este proceso de  vampirismos según algunos economistas en un solo año se han podido llevar más de 4000 millones y tenemos 20 años manteniéndolos.

Allí es cuando millones de venezolanos nos preguntamos que hizo el gobierno Cubano con ese descomunal saqueo que le hizo al pueblo Venezolano por 20 años, si siguen arruinados y atrasados y ya se vislumbra otro período espacial. Por eso he afirmado que cayendo Maduro no pasarán mucho tiempo que caerán ellos y Cuba será libre de la peste comunista.

Es indudable que se están jugando su subsistencia y que no se van a dejar quitar la gallina de los huevos de oro con nadie y prefieren desde mi punto de vista tener subsidiados algunos dirigentes de «OPOSICIÓN» a su medida para que hablen de negociaciones y elecciones las veces que sea necesario.

Desde la cárcel del exilio insisto en decir que es imposible que salgan del poder por métodos democráticos, las únicas vías que veo son tres que están bien claras. 1-La insurrección militar, 2-El paro nacional indefinido ligado a la manifestación popular y 3- Que se siga construyendo o armando las fuerzas liberadoras multilaterales ya que está demostrado que el territorio Venezolano es un santuario de terroristas y si no actúan, será una inestabilidad constante para el hemisferio.

Los cubanos de generaciones futuras merecen construir una patria productiva que explote sus bondades naturales y su talento humano para lidiar con su sustento, por ellos también lucho  y seguiré denunciando con lo único que nos queda LA PLUMA Y LA PALABRA.

José Gregorio «El Gato» Briceño Torrealba/Valeria Briceño – @josegbricenot /@valeriabricenot  – Instagram: @josegbricenot/ valeriabriceñot- Facebook: José Gregorio El Gato Briceño –  http://gatobriceno.blogspot.com/2019/10/por-el-mismo-camino-cuba-libre.html

 

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Antirracismo machista

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Antirracismo machista: Por Najat El Hachmi.- Las sociedades occidentales, y sus sistemas más o menos laicos, permiten que cualquier ciudadano tenga derecho a criticar las religiones. Eso no sucede en países donde la apostasía sigue siendo delito

Las mujeres nos dimos cuenta muy pronto de la diferencia abismal que existe entre la sociedad marroquí de la que procedemos y las sociedades europeas a las que nos fuimos incorporando. Aunque se tratara de un país como España, que no hacía tanto que había dejado atrás una dictadura, aunque emigráramos a ciudades pequeñas o entornos provincianos, aunque nos instaláramos en barrios periféricos o pasáramos a engrosar las filas de las clases sociales con menos recursos, lo cierto es que no se nos escapó el avance enorme que supuso la emigración, una especie de atajo que acortaba de un modo importante nuestro avance hacia la libertad, la igualdad y, sobre todo, la esperanza en la posibilidad de disfrutar de una vida más digna que la de nuestras madres y abuelas. Es una verdad incontestable que llevamos inscrita en la carne: nada tiene que ver una sociedad legalmente igualitaria a una que no lo es. Por eso, uno de nuestros mayores temores fue y ha sido siempre que nos llevaran a Marruecos y nos dejaran allí. De hecho, era una amenaza nada insólita entre muchos padres de familia que no estaban dispuestos a permitir que sus mujeres e hijas se liberaran tal como habían hecho esas libertinas cristianas.

Así que, sí, no tardamos en disfrutar de los avances conquistados por las mujeres de este país y pasamos a sentirnos extranjeras donde nacimos. Algo que, por otro lado, también les pasaba a las tías y abuelas que no habían salido del pueblo. La condición de extranjeras les venía dada por su sexo en una sociedad que las consideraba personas de segunda. Cabe aquí recordar las diferencias por si alguien, en esta epidemia de relativismo que lo está infectando todo, sufre de cierta desmemoria: hemos pasado de tener que esconderte cuando llega un invitado hombre ajeno a la familia a compartir pupitre con chicos de tu edad, con quienes incluso puedes entablar amistad; de ser considerada un cuerpo capaz de desencadenar el caos con su sola presencia a poder llevar pantalones ajustados o minifalda (a pesar de que sonara la cancioncita de Manolo Escobar); de que tu educación sea algo discrecional que dependa de los designios del jefe de familia a que la escolarización de las niñas sea obligatoria por ley; de que esté normalizada la violencia y se considere justificada cuando tu comportamiento no ha sido el correcto a que… bueno, es verdad, con el número de víctimas de violencia machista es difícil defender que la sociedad española es igualitaria, pero tengan en cuenta que es un enorme progreso no tener que partir de cero a cada momento para desmontar los discursos que la justifican. En fin, que no es lo mismo vivir en un país donde el matrimonio infantil o forzoso es habitual a hacerlo en uno donde se vea como una aberración.

A menudo se persigue y se intenta silenciar a las feministas en nombre de la lucha contra la islamofobia

Entre las numerosas diferencias que existen entre una sociedad musulmana y una europea hay dos ejes fundamentales que han supuesto un cambio de primer orden para las hijas de la inmigración: por un lado, la secularización de la sociedad de acogida y, por otro, las condiciones para la libertad de expresión. En el arduo camino de la toma de conciencia feminista llega un momento en el que resulta imposible eludir el análisis y la confrontación con el poder religioso, que forma parte indisociable del entramado estructural que configura nuestro patriarcado. Muy a menudo se intenta separar el islam de lo que son costumbres, tradiciones y valores que, nos dicen, nada tienen que ver con el primero. Se ha difundido así (y con éxito) la idea de que el contenido misógino de la religión es el resultado de una interpretación patriarcal de los textos originales, que serían incluso feministas. Una propuesta difícil de validar teniendo en cuenta la carga machista de muchos pasajes del Corán o hadices del profeta Mahoma. Así que una reivindicación a favor de la igualdad de la mujer en este contexto no puede evitar la confrontación con el islam. Este no es un paso fácil, pero es necesario si lo que queremos defender es una libertad sin concesiones, que las mujeres podamos decidir y hacer como adultas de pleno derecho lo que nos venga en gana, que no tengamos que supeditarnos a esa otra forma de patriarcado, el religioso, que es capaz de mantener su influencia sobre nosotras incluso cuando hemos conseguido vencer al padre, el hermano, el primo, el marido o el vecino o nos hemos alejado del entorno que pretendía coartar nuestra independencia.

Si algo hemos interiorizado con la educación democrática recibida es que la secularización de las sociedades occidentales y sus sistemas más o menos laicos, permiten que cualquier ciudadano tenga derecho a criticar las religiones sin que ello comporte castigos de ningún tipo. Algo que no sucede en países donde la apostasía sigue siendo delito y se persigue cualquier opinión que cuestione el orden religioso.

La secularización y la libertad de expresión son las grandes diferencias entre una sociedad musulmana y una europea

Así que las mujeres nacidas en familias musulmanas instaladas en Europa nos tomamos la libertad de manifestar públicamente nuestras opiniones críticas sobre la religión de nuestros padres. Alzamos la voz para denunciar la discriminación y afirmamos que el islam contiene dosis nada desdeñables de machismo. Esperábamos que las reprimendas por este tipo de posiciones feministas vinieran de nuestras familias más directas, pero no estábamos preparadas para el extraño fenómeno que viene dándose en los últimos tiempos en redes sociales, espacios de opinión de lo más variopintos, instituciones públicas e incluso cátedras universitarias. Que las críticas a nuestros postulados a favor de la igualdad entre hombres y mujeres vengan de personas que dicen conocer el islam mejor de lo que lo conocemos nosotras, que mujeres feministas no musulmanas nos digan que todas nuestras quejas son infundadas porque en realidad no entendimos lo que es el “verdadero islam”, que expertos analistas defensores de los derechos de los musulmanes afirmen que nuestro testimonio no es representativo y que hombres de nuestra misma procedencia nos acusen de islamófobas y, al fin, algo en lo que coinciden todos: nos manden callar.

Como si ese patriarcado del que escapamos por los pelos nos persiguiera hasta aquí y volviera a ejercer, o por lo menos lo intenta, el mismo poder que practica en las sociedades donde nadie lo ha puesto en duda. Forma parte este fenómeno de la reacción virulenta del islamismo y nada tiene que ver con la defensa de la libertad religiosa. Se persigue y se intenta silenciar a las feministas en nombre de la lucha contra la islamofobia y se sofoca cualquier crítica a la religión al considerarla la expresión del racismo. Como si, por otro lado, nosotras no hubiéramos sufrido discriminación por nuestro origen.

Lo sorprendente es que quienes usan la lucha antirracista como mordaza para el feminismo no son solamente los hombres musulmanes, muchos de ellos islamistas, sino organizaciones lideradas por hombres españoles que nos cuentan a nosotras, mujeres nacidas musulmanas e hijas de inmigrantes, cuál es en realidad nuestra discriminación y cómo tenemos que expresarla. Y no se cansan de hablar por nosotras y de pedir que se veten nuestras charlas o presencia en los medios públicos. Se demuestra así que para nosotras la susodicha interseccionalidad se convierte en una encrucijada donde no nos queda otra que escoger entre defender nuestra igualdad o conformarnos con el machismo si queremos ser antirracistas. Se repite que el feminismo será antirracista o no será, pero nadie le dice al antirracismo que será feminista o no será.

*Najat el Hachmi es escritora.

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