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De la Casa Blanca al Vaticano

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De la Casa Blanca al Vaticano: Por Leopoldo Puchi.- El eje de tensión de la situación venezolana se ha desplazado hacia su dimensión interna; en razón del proceso de renovación de los integrantes de la Asamblea Nacional; institución que sirvió como punto de apoyo del vector de poder dual de la estrategia de cambio de gobierno; adelantada desde enero de 2019.

Tal como se pudo constatar en la reciente sesión; de la comisión de política exterior del Senado estadounidense; el intento realizado a lo largo de meses había fracasado. No se produjo una rebelión popular ni un levantamiento militar exitoso; como se esperaba y había programado.

El vector de la amenaza de intervención, en su rol disuasivo; se fue debilitando en la medida que se conoció que no tendría lugar, ya que había resistencias en Washington;  y en los países de la región. También influyó la disposición de la FANB a librar combate; así como el respaldo brindado por Rusia en el mantenimiento de los equipos militares adquiridos por Venezuela.

PODER DUAL

La dinámica del doble poder no se pudo plasmar en la perspectiva interna, aunque en los primeros meses de 2019 tuvo un impacto no desdeñable como imagen simbólica. Sin embargo, en el exterior el gobierno estadounidense y sus países aliados tomaron empresas del Estado venezolano, como Citgo y Monómeros, y pusieron bajo su control los fondos de la República, al tiempo que le otorgaban consideraciones de representación diplomática a la oposición.

La base argumental para estas actuaciones de creación de la imagen de un poder dual desde un centro de poder externo se basaba en el control de la AN por la oposición, lo que servía de hilo para argumentar sobre una presidencia interina.

Con el paso de los meses, la idea de un poder paralelo ha desaparecido, y en la mayoría de las cancillerías europeas reconsideran las decisiones de reconocimiento del poder dual, puesto que no tienen dudas sobre quien está al frente del país, y esos países sostienen relaciones con decenas de Estados que no consideran democráticos.

EL VATICANO

El 5 de enero de 2021 finaliza el período de la AN, por lo que será más difícil aun sostener la estrategia de poder dual. Por esta razón, diferentes actores han comenzado a reconsiderar una política que no ha dado frutos y a desligarse de la abstención, que es el medio que se utilizaría para mantener la idea de existencia de un doble poder.

La Iglesia Católica se ha distanciado de la abstención y del desconocimiento del Gobierno. Así lo indica tanto el comunicado de la Conferencia Episcopal de Venezuela, como el documental biográfico del ministro de la Defensa, general Vladimir Padrino López, realizado por Vale TV.

De esta manera, se ha abierto el camino a la participación electoral de distintos actores de oposición vinculados a la Iglesia. Y, ya se sabe, que el Vaticano nunca coincidió con la estrategia de poder dual. Ahora parece que inicia su propio juego sobre el tablero, distinto al de la Casa Blanca.

ACN/lp

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Antonio Garbi, doble secuestro

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Antonio Garbi, doble secuestro: Por José Luis Centeno S.-

La pena de prisión sin condena que cumple Antonio José Garbi González viene a ser; en la dialéctica revolucionaria, sombría expresión del chantaje judicial; hecho a la sociedad venezolana que, inoculado en la administración de justicia; dio al traste en nuestro país con el sistema adversarial acusatorio; “que murió hace tiempo y nadie ni siquiera le prendió una vela”, según el jurista Leonardo Pereira Meléndez.

Primero fue el padre de este joven preso político; lo secuestran y desaparece entre exigencias de sus captores, un doloroso episodio; acentuado por efectivos militares que no dieron con su paradero después de recibir ingentes sumas de dinero; requeridas para garantizar el éxito de un rescate trastocado en timo; al igual que la causa penal iniciada contra Garbi González en Carabobo; radicada en Aragua -la “guillotina judicial”- y en veremos en la Sala de Casación Penal del TSJ.

El infortunio vuelve a perturbar la tranquilidad del hogar de Antonio José; cuando más de veinte efectivos policiales protagonizan otro secuestro, el suyo; un hecho irrefutable desde que dormía pegado al techo en un calabozo del CICPC; superando la sarna con medicina para perros y extorsiones continuadas en la cárcel de Tocuyito; sumadas a riesgos de muerte y enfermedades tan preocupantes; como las anomalías procesales que lo han mantenido tras las rejas por más de cinco años.

Secuestros con precedentes

De ambos secuestros existen precedentes, cada día más; no obstante, las causas y efectos se desvanecen en la cotidianidad de calamidades; surgidas de la situación país, que en el área penal son mayores con las Salas del TSJ publicando decisiones; incluso enfrentándose entre sí, violando su propia resolución No. 001-2020;  tocante a la suspensión de los procesos judiciales, mientras expedientes como el de Garbi espera en Sala Penal decisión del avocamiento solicitado por el Ministerio Público.

Si en cinco años el Poder Judicial en Fase del Juicio Oral; la de “mayor relevancia del proceso penal”, ha sido incapaz de materializar;  “plenariamente la prueba” que dice tener en contra de este muchacho; y de concretar principios como los de la “contradicción y de igualdad procesal”; notoriamente estamos ante un secuestro, cuyos responsables, a diferencia del sufrido por su padre; están identificados e insisten en prologar el cautiverio con violaciones de derechos humanos.

Decir secuestro, suena alarmante, aunque no causa el impacto emocional de otros tiempos; menos cuando las trasgresiones a las garantías procesales parecieran ser norma consuetudinaria; con la tendencia a ser admitidas como tales por la sociedad venezolana, implicando el peligro; de olvidar a quienes se les afecta el bien jurídico de la libertad; en un entramado judicial con más aristas políticas que jurídicas.

En este contexto, el secuestro de Antonio José Garbi González, como el de tantos presos políticos; es un atropello judicial, parte de aberraciones procesales adversadas con la solidaridad y tesón; en exigir libertad para los encarcelados por motivaciones políticas, algo que sin duda surte efectos positivos pese al desgaste propiciado por la putrefacción del Poder Judicial.

ACN/@jolcesal

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