Día del Amante: Estos son los pretextos de los infieles
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¡Día del amante! Estos son los pretextos de los infieles

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Día del Amante
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A propósito de celebrarse el Día del Amor y de la Amistad, es curioso e importante saber que también existe el Día del Amante.

La situación que no es fortuita, pues conforme a datos provistos por un Estudio de infidelidad de personas casadas realizado por el Instituto de Psiquiatría Juan Ramón de la Fuente (INP) en 2015, el 90% de los hombres y el 70% por ciento de las mujeres casados, son infieles al menos una vez en su vida.

Este Día del Amante, lo aprovechan teniendo sexo desenfrenado, aunque es tan sólo una de las formas que existen de engañar a la pareja, quizá la más común, pues además del engaño físico, existen el emocional, vía online, de intereses e incluso, financiero.

Quien sea fiel a su pareja debe tomar en cuento lo anterior, pues no sólo la satisfacción sexual es prioridad para los amantes de lo oculto; el engaño emocional, busca una conexión de ese corte con otra persona, una que surta real atención a la persona y que, a su vez, sirve de pretexto si se es descubierto.

Algunas de las razones por la cual las personas son o llegarían a ser infieles se fijan en estas razones: cuando su pareja no les parece suficiente, por venganza, por vacío emocional (que parece el más recurrido), por escapar de las responsabilidades e incluso por inseguridad.

Conforme a Ashley Madison, la red social de parejas en línea, los infieles pueden llegar a gastar lo mismo que gastan con su pareja que con su amante.

Pretextos de infieles

Otro dato interesante, es que los hombres por lo regular se pretextan diciendo que tienen actividades relacionadas a su trabajo, mientras que las mujeres siempre usan a sus familiares o amigas para ausentarse.

Se recomienda a aquellos que tienen pareja y a quienes les gustaría evitar que su otra mitad se consiga un “extra”, es no caer en la rutina, pues le resta chispa a la pasión y hace que el otro se busque a alguien que sí lo haga. Ofrecer tiempo y atenciones, pues no todo es trabajo; además de contar con una vida sexual activa, ofrecer el compartir estabilidad emocional, ayuda a que la pareja se sienta apoyada en momentos difíciles y leal ante momentos de “debilidad”.

También se recomienda que, de vivir juntos, el ambiente en casa sea relajado, procurando que las presiones sean las menos y la comunicación muy rica, a fin de no caer en conflictos innecesarios.

Si tras la lectura de los motivos por los que existe el día del amante, se encuentra que existen varios por los que una persona podría estar envuelto en una celebración de tal talla, no queda más que hacer la invitación a unirse, tomando las debidas precauciones, siendo la primera, el destinar el mismo presupuesto al día del amante como al día destinado al amor. Más vale que sobre y no que falte.

ACN/Infobae

No dejes de leer: Descubre en qué consiste el «Mindfulness sexual»

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El lenguaje NO verbal que delata a tu pareja

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El lenguaje no verbal que delatan que tu pareja no está por ti (y una verbal de la que no te das cuenta) ¿Mueve el índice arriba y abajo cuando habla contigo? ¿Cierra los párpados mientras frunce el ceño? Empieza a preocuparte

Caricias, besos melosos, miradas cómplices, sonrisas francas… Son parte del ritual por todos conocido de la comunicación no verbal cuando el amor entre una pareja alcanza su plenitud. Pero también existen otros que indican todo lo contrario y es más fácil que pasen inadvertidos. Antes de que llegue la temida frase de «tenemos que hablar» es muy probable que la otra persona nos haya estado indicando sin abrir la boca que ya no quiere nada con nosotros.  Así es como el lenguaje no verbal nos da pistas de que esa historia de amor no da más de sí.

«Los gestos son formas de comunicar que pueden apoyar o por el contrario, contradecir, lo que se dice con palabras», explica la psicóloga Mara Cuadrado, del Colegio de Psicólogos de Madrid. «Normalmente la comunicación verbal y la no verbal van acompasadas, pero en ocasiones una y otra no se corresponden. Expresamos un ‘te quiero’, pero la mirada dice otra cosa. Cuando una pareja funciona bien o mal se manifiesta por lo que expresa, pero también por lo que hace, con los silencios, y con lo que no hace».

Hace muchos años, cuando este periodista quiso romper una relación y no tenía agallas suficientes, una amiga le recomendó dejar de dar besos en los labios y trasladarlos a la frente. Supuestamente, el cambio a un beso fraternal daría que pensar a la pareja y facilitaría el deseado clima de frialdad. Pero, por supuesto, cada ser humano es un mundo, y puede tener unas formas de expresión distintas a las de los demás. «Cada persona pasa por etapas y ciclos que no se corresponden con los de su pareja. No siempre los silencios, el mal humor o la lejanía pueden interpretarse como desamor», añade la psicóloga. Por todo ello hay que ser cauto a la hora de percibir las señales del otro y concluir que se deben a un conflicto dentro de la pareja», dice Cuadrado.

No está todo perdido, la conversación es una herramienta clave

Aunque «hay que ser cautos ante las señales que puedan indicar un conflicto de pareja», añade la especialista, conviene estar pendiente. Si determinados gestos, por sutiles que sean, se repiten con asiduidad, conviene verbalizar las dudas: «Lo mejor siempre es buscar un buen momento y hablarlo de forma tranquila para disipar la posibilidad de estar interpretando erróneamente lo que vemos», aclara la psicóloga.

Estos son algunos ejemplos que pueden ponernos en alerta.

Arrugar la nariz con gesto de asco. A veces, por desgracia, se llega a un momento de rechazo por parte de la persona desenamorada. Este rictus indicaría, según Cuadrado, «que solo la presencia del otro es desagradable».

Rehuir la mirada. Para el psicólogo Enrique García Huete, el no mirar al otro cuando se habla puede interpretarse como «una retirada de atención, y suele darse cuando ya está tomada la decisión de romper».

Mover el dedo índice arriba y abajo al ritmo de lo que se dice. Podría traducirse, de acuerdo con la psicóloga, por una clara hostilidad.

Hacer la peineta o batir la mano como desprecio. Mara Cuadrado los identifica directamente como «insultos no verbales», lo mismo que replicar con el dedo índice hacia arriba «para expresar desacuerdo».

Poner el dedo delante de la cara. «Implica invadir el espacio del otro. Y transmite frustración y malestar», señala García Huete. Esta misma expresión también la destaca Mara Cuadrado, quien la identifica como «un gesto amenazante».

Cerrar ligeramente los párpados arrugando el entrecejo. «Es señal de desconfianza», describe Mara Cuadrado.

Sonreír con sarcasmo levantando las cejas y apretando los labios. Es una de las muecas más recurrentes para mostrar desprecio y tratar de desacreditar a otra persona.

«Si estos gestos se mantienen en el tiempo y van acompañados de distancia en la pareja, críticas frecuentes, planificación constante de ocio por separado, acusaciones y respuestas a la defensiva, y permanentes malentendidos tendríamos que pensar que quizás la pareja esté atravesando una grave crisis y necesite ayuda externa antes de llegar a tomar la decisión de la ruptura», advierte Mara Cuadrado.

ACN/El Páis/Buenavida/Newsletter/Miguel Ángel Bargueño

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