El dolor transformado en fuerza, El valor de los familiares
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Opinión

El dolor transformado en fuerza

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El dolor transformado en fuerza: Por Jesús  “Chuo” Torrealba.-  Representantes de los cuatro partidos menos pequeños de la oposición venezolana se reúnen para discutir la supuesta urgencia de unas elecciones primarias, como si zanjar las disputas por el liderazgo en la oposición fuera más importante que la construcción de una gran consenso nacional, político y social, para detener la crisis e iniciar la reconstrucción de una Venezuela hoy despedazada.

Pese a la hegemonía comunicacional del gobierno y por encima del desordenado discurso político de los distintos sectores de la hoy lamentablemente dispersa oposición, la realidad-real del país es evidente para todos los que no están cegados por las gríngolas de las ambiciones políticas o de las apetencias de la rapiña económica: Venezuela hoy esta tan destruida como la casa en que sitiaron y asesinaron a Oscar Pérez y a sus seis compañeros.

Todos saben que para que la salida de la crisis sea hacia un escenario de reconstrucción económica, paz social y estabilidad política, hacia el país ideal para los ciudadanos, esa salida debe ser pacífica, para que sea sostenible y negociada… para que sea pacífica. De manera que la palabra clave es negociación, la que haga posible el carácter pacífico de la salida política, para garantizar así la sostenibilidad de la misma, creando de esa manera el marco de gobernabilidad y gobernanza necesario para la reconstrucción del país.

Los factores fundamentales de esa necesaria negociación son actores políticos, entendiendo por tales incluso a actores militares o económicos que tienen una evidente relevancia y peso político en la actual crisis venezolana.  Independientemente de que su accionar pueda ser calificado como autoritario, populista, democrático o con cualquier otro adjetivo, todo actor político desarrolla su accionar en el escenario de la opinión pública, y así como el actor impacta la opinión pública, ésta también puede condicionar e influir en la conducta y discurso de los actores.

En el caso de la actual crisis venezolana, como consecuencia de diversos factores (tradición y cultura política signadas por el lastre del militarismo, carácter autoritario de la actual hegemonía gobernante, errores reiterados de la oposición democrática, etc.), existe un muy difundido escepticismo sobre la viabilidad de una salida política, es decir, pacífica y electoral a la actual crisis. Pero los recientes sucesos ponen de relieve una verdad inmensa:

Los principales beneficiarios de ese escepticismo son los factores delincuenciales que, enquistados en el poder, estarán siempre en contra de toda solución política, porque sólo en el ámbito de la fuerza bruta y de los negocios turbios ellos tienen, literalmente, poder de fuego y poder económico.  No tienen pueblo ni el apoyo de la Ley, solo tienen balas y dinero sucio. Por eso no quieren negociación política, sino violencia sangrienta.

A veces parece imposible reconstruir la esperanza. A veces olvidamos que hace sólo dos años derrotamos al régimen con sus mismas reglas, su mismo CNE y su mismo Plan República.  Pero aun en medio de este desastre hay luces que señalan el rumbo: El valor de los familiares de los asesinados, que convirtieron su dolor en fortaleza. El trabajo incansable y la palabra valiente de líderes políticos de verdad, como Delsa Solórzano, cuyo testimonio de vida es el mejor ejemplo de que si se puede derrotar simultáneamente al régimen totalitario y al narcisismo ególatra de las cúpulas partidistas de la oposición, son señales contundentes de que si se puede.

¡Claro que sí! ¡Palante!

Mesa de la Unidad Democrática virtual [email protected] – Chúo Torrealba. Dirigente de la MUD

No deje de leer: El meollo de la negociación en la lucha por el poder

Opinión

La guerra de Ucrania

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Por: Cora Paez de Topel

Quienes seguimos las noticias internacionales día a día, lo que está pasando en el mundo más allá de nuestras fronteras, visto a través de los medios de comunicación, la televisión, el internet, no podemos menos de estar pendientes de lo que está sucediendo en Ucrania tras la invasión por parte de Rusia de ese país,  poco nombrado por nosotros hasta ahora desde que comenzó la guerra el 24 de Febrero pasado,  cuando la tragedia que aflige a su población  acapara la atención mundial, puesto que las imágenes de las ciudades, pueblos y  edificios destruídos por los misiles y bombas lanzados desde el espacio aéreo, arrasando con todo lo que encuentren a su paso,  son desgarradoras, con la mira puesta en la capital Kiev.

Seis millones de refugiados han dejado el país huyendo de la guerra, dejando sus casas y todas sus pertenencias para buscar asilo en otros países, generalmente fronterizos, en los que destaca Polonia por la buena acogida que les ha brindado a los ucranianos que  tratan de salvar sus vidas y las de sus hijos, cargando consigo el equipaje más elemental.   Otros  van para Alemania y muchos incluso se dirigen hacia América del Norte.    Miles de desplazados pasan semanas enteras escondidos  en los bunker, con muy poca alimentación y una sensación de angustia y dolor, al no saber cuando acabará ese terrible atropello, llorando la pérdida de sus bienes materiales y de sus seres queridos.

Destaca en todo este drama humano la valiente actitud del  presidente  Volodomir Zelensky  y de los soldados ucranianos, al igual que los cientos de miles de ciudadanos que no han bajado la guardia ante las agresiones del ejército ruso, dirigido por el presidente Wladimir Putin, quien inició esa mortífera guerra en procura de apoderarse de Ucrania, apoyado por el Jefe de la Diplomacia rusa Serguei Lavrov, esgrimiendo una excusa tan absurda como acabar con el nazismo, descartando el hecho que Zelensky es judío, lector de la Biblia, al igual que la mayoría de los ucranianos que son cristianos ortodoxos y humanitarios,  por lo que rechazan el antisemitismo de una manera contundente.

Lo que Wladimir Putin está ejecutando en Ucrania es un crimen de lesa humanidad, producto de la apetencia intervencionista similar a la vivida en la época del comunismo en  la Unión Soviética,  para expandir su poder militarista contra un país libre y soberano, que después de la caída del Muro de Berlín en el año 1989, logró su independencia y gobierno propio.  A semejanza de Joseph  Stalin,  Wladimir Putin es un político opresor del estado militarista,  dictador que no acepta a los líderes de la oposición,  que cuando se acerca la fecha de las elecciones los envía a la cárcel, tal como sucedió con  Aleksei Navalni, quien fue envenenado y continúa tras las rejas.

Los países de la Unión Europea apoyan la democracia ejercida en Ucrania por Zelensky, al igual que lo hace el Reino Unido, Canadá y los Estados Unidos, en tanto la China y su régimen comunista, al igual que Corea del Norte,  mantienen  una posición neutral.  El poder la OTAN se ejerce desde la esfera atlántica procurando la paz en el planeta tierra,  conociendo los riesgos de desatar la III Guerra Mundial.  Es aleccionador ver como los   principales líderes  de los países democráticos han roto relaciones económicas y políticas con la Rusia dominada por Putin, como una forma de sancionar su política intervencionista.   La reciente noticia de que tanto Finlandia como Suecia, que estaban renuentes a incorporarse a la OTAN,  ahora decidieron hacerlo para fortalecer la ayuda militar en caso de una invasión.

Ucrania posee importantes yacimietos de hierro y grandes instalaciones hidroeléctricas.  Es una región agrícola e industrial, productora de trigo, carbón y acero.  La guerra desatada en su territorio repercute en la economía mundial que ya de por sí estaba azotada por la pandemia del Coronavirus, empobreciendo aún más a muchos desplazados en una época de tantas convulsiones políticas, sociales y económicas.  La ayuda prestada a ese país por parte de los Estados Unidos, Canadá  y la Unión Europea,  para combatir a un agresor tan poderoso como  Rusia,  ha demostrado que en la unión está la fuerza, por lo que Wladimir Putín  tarde o temprano se verá obligado a retirarse.

Seguiremos pendientes de las noticias internacionales en la era de la globalización, cuando lo que pasa en otros lugares, por muy lejanos que sean, nos afectan a todos.  Ucrania se resiste a ser intervenida por Rusia que, al  pretender dividirla la debilitaría,  haciéndole perder su soberanía.  En tanto la guerra continúa, la tensión mundial está puesta en la Europa Oriental.

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