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Opinión

¿Emigrar o no emigrar?

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Un Dios rogando por su libertad llamado preso político - acn
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¿Emigrar o no emigrar?: Por Nasbly Kalinina.- Cada día son más las personas que se preguntan a sí mismas si es hora de irse o no del país, mis amigos me escriben, me llaman buscando un consejo y mi respuesta es siempre la misma: “la decisión es muy personal”.

El quedarse luchando en nuestro país o el aventurarse a otro tiene sus pros y sus contras pero, los que prefieren irse tienen que entender que no pueden contar con nada ni con nadie más que con sí mismos pues a pesar de que los venezolanos nos hemos ido organizando, conociendo y ayudando por medio de las redes sociales cada día son más las personas que llegan y los que estamos dispuestos a brindarles una mano no nos damos abasto para tanto.

Cuando estaba recién llegada creía que cinco dólares que le diera a cada una de las causas que me llegaban, una más grave que la otra, no era nada. Que mientras la tarjeta lo aguantara, era mi deber ayudar a todo el que pudiera. Hoy en día, los intereses me están ahorcando y no encuentro como salir de las deudas por no haber entendido a tiempo que no se puede socorrer a todo el mundo y menos si uno mismo no está bien con inmigración y trabajo.

Nuestro humilde salario al cambio es una fortuna pero en nuestra realidad eso apenas nos sirve para cubrir nuestras modestas cuentas.

Desde Venezuela, muchos se molestan con cualquier foto que publicamos porque según nos estamos dando la buena vida mientras ellos tienen que sufrir todas las penurias a las que el régimen se le ocurra olvidando que justamente si hoy en día muchos estamos lejos de casa es por luchar en contra de un tirano mientras otros dormían plácidamente.

“Cada quien es dueño de su propio destino”, dicen algunos,  otros que se debe a la “suerte” y a pesar de ello siempre estamos inconformes y muy pocos damos gracias por las bendiciones recibidas por lo que si quieres emigrar, se consciente de que a donde vayas, a menos de que salgas con dinero suficiente como para montar tu propio negocio o tengas una oferta de trabajo segura, tendrás que ser humilde para hacer aquellas ocupaciones en las cuales nunca pensaste y por muy poco dinero.

Por lo que invito a reflexionar a todo aquel que sienta que ya no puede más con la situación del país y tomar en cuenta lo siguiente:

1.- El estado inmigratorio que se va a tener en el lugar al que se llega, para mí, el estar legal es lo más importante. En Miami les puedo recomendar al abogado John R De la Vega de quien les dejare la información de contacto al final del artículo.

2.- Vivienda, comida y transporte. En el país en el que vivo las normas hay que cumplirlas y cuando rentamos para una, dos, o tres personas no podemos tener “invitados” permanentes sin el riesgo de que nos corran. En Miami la renta y la comida son muy costosas, las distancias muy largas y el transporte público es terrible por ello anduve en bicicleta por tres años y medio.

3.- Trabajo. En Estados Unidos se necesita permiso para trabajar y aunque si bien hay quienes recomiendan diferentes artimañas como el hecho de usar papeles falsos yo les aconsejo que ni se les ocurra escuchar a esas personas porque con ello están arriesgando su estatus legal.

Finalmente, al momento de meditar, no olvides que Venezuela es nuestro verdadero hogar, un país lleno de gracia por el que vale la pena seguir luchando desde cualquier lugar donde nos encontremos, bien sea, por medio de organizaciones no gubernamentales como el Foro Penal que hoy en día tiene capítulos en diferentes ciudades del mundo, o de manera independiente; sin olvidar que unidos somos más.

@nasbly/John R De la Vega – @johndelavegalaw – 8768 S.W 8th St. Suite 10 – Cel: +1-786-815-619

Miami, Florida, 33174

No deje de leer: Trata de personas, un crimen que indigna a la humanidad

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La guerra de Ucrania

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Por: Cora Paez de Topel

Quienes seguimos las noticias internacionales día a día, lo que está pasando en el mundo más allá de nuestras fronteras, visto a través de los medios de comunicación, la televisión, el internet, no podemos menos de estar pendientes de lo que está sucediendo en Ucrania tras la invasión por parte de Rusia de ese país,  poco nombrado por nosotros hasta ahora desde que comenzó la guerra el 24 de Febrero pasado,  cuando la tragedia que aflige a su población  acapara la atención mundial, puesto que las imágenes de las ciudades, pueblos y  edificios destruídos por los misiles y bombas lanzados desde el espacio aéreo, arrasando con todo lo que encuentren a su paso,  son desgarradoras, con la mira puesta en la capital Kiev.

Seis millones de refugiados han dejado el país huyendo de la guerra, dejando sus casas y todas sus pertenencias para buscar asilo en otros países, generalmente fronterizos, en los que destaca Polonia por la buena acogida que les ha brindado a los ucranianos que  tratan de salvar sus vidas y las de sus hijos, cargando consigo el equipaje más elemental.   Otros  van para Alemania y muchos incluso se dirigen hacia América del Norte.    Miles de desplazados pasan semanas enteras escondidos  en los bunker, con muy poca alimentación y una sensación de angustia y dolor, al no saber cuando acabará ese terrible atropello, llorando la pérdida de sus bienes materiales y de sus seres queridos.

Destaca en todo este drama humano la valiente actitud del  presidente  Volodomir Zelensky  y de los soldados ucranianos, al igual que los cientos de miles de ciudadanos que no han bajado la guardia ante las agresiones del ejército ruso, dirigido por el presidente Wladimir Putin, quien inició esa mortífera guerra en procura de apoderarse de Ucrania, apoyado por el Jefe de la Diplomacia rusa Serguei Lavrov, esgrimiendo una excusa tan absurda como acabar con el nazismo, descartando el hecho que Zelensky es judío, lector de la Biblia, al igual que la mayoría de los ucranianos que son cristianos ortodoxos y humanitarios,  por lo que rechazan el antisemitismo de una manera contundente.

Lo que Wladimir Putin está ejecutando en Ucrania es un crimen de lesa humanidad, producto de la apetencia intervencionista similar a la vivida en la época del comunismo en  la Unión Soviética,  para expandir su poder militarista contra un país libre y soberano, que después de la caída del Muro de Berlín en el año 1989, logró su independencia y gobierno propio.  A semejanza de Joseph  Stalin,  Wladimir Putin es un político opresor del estado militarista,  dictador que no acepta a los líderes de la oposición,  que cuando se acerca la fecha de las elecciones los envía a la cárcel, tal como sucedió con  Aleksei Navalni, quien fue envenenado y continúa tras las rejas.

Los países de la Unión Europea apoyan la democracia ejercida en Ucrania por Zelensky, al igual que lo hace el Reino Unido, Canadá y los Estados Unidos, en tanto la China y su régimen comunista, al igual que Corea del Norte,  mantienen  una posición neutral.  El poder la OTAN se ejerce desde la esfera atlántica procurando la paz en el planeta tierra,  conociendo los riesgos de desatar la III Guerra Mundial.  Es aleccionador ver como los   principales líderes  de los países democráticos han roto relaciones económicas y políticas con la Rusia dominada por Putin, como una forma de sancionar su política intervencionista.   La reciente noticia de que tanto Finlandia como Suecia, que estaban renuentes a incorporarse a la OTAN,  ahora decidieron hacerlo para fortalecer la ayuda militar en caso de una invasión.

Ucrania posee importantes yacimietos de hierro y grandes instalaciones hidroeléctricas.  Es una región agrícola e industrial, productora de trigo, carbón y acero.  La guerra desatada en su territorio repercute en la economía mundial que ya de por sí estaba azotada por la pandemia del Coronavirus, empobreciendo aún más a muchos desplazados en una época de tantas convulsiones políticas, sociales y económicas.  La ayuda prestada a ese país por parte de los Estados Unidos, Canadá  y la Unión Europea,  para combatir a un agresor tan poderoso como  Rusia,  ha demostrado que en la unión está la fuerza, por lo que Wladimir Putín  tarde o temprano se verá obligado a retirarse.

Seguiremos pendientes de las noticias internacionales en la era de la globalización, cuando lo que pasa en otros lugares, por muy lejanos que sean, nos afectan a todos.  Ucrania se resiste a ser intervenida por Rusia que, al  pretender dividirla la debilitaría,  haciéndole perder su soberanía.  En tanto la guerra continúa, la tensión mundial está puesta en la Europa Oriental.

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