IPYSve registra 18 trabajadores de la prensa asesinados desde 2002
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IPYSve registra 18 trabajadores de la prensa asesinados desde 2002

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IPYSve registra 18 trabajadores de la prensa asesinados desde 2002; desde el 18 de diciembre de 2013, la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) estableció cada 2 de noviembre como el Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas.

Esa conmemoración estableció dos objetivos clave: el cese de la impunidad en los delitos contra los reporteros, y el compromiso, desde los Estados miembros, de fomentar entornos seguros y establecer mecanismos de protección para los trabajadores de la prensa en escenarios adversos que atenten contra sus vidas.

Cada año organizaciones internacionales han presentado sus relatorías sobre los crímenes contra los trabajadores de la prensa y la impunidad que, en la mayoría de los casos, aún se mantiene.

De acuerdo con el barómetro de la organización internacional Reporteros Sin Fronteras (RSF), a lo largo de 2020, año especialmente afectado por la pandemia del Coronavirus, han sido asesinados 30 trabajadores de la prensa, entre periodistas y colaboradores de medios.

Nueve de esas muertes han ocurrido en América Latina. Dos periodistas fueron asesinados en Venezuela durante el mes de agosto, pero no se encuentran reflejados en esa cifra de RSF.

Esta misma organización registró en 2019, 49 asesinatos en todo el mundo, siendo el año menos mortal desde el 2003, pero sí hubo un panorama particular sobre los crímenes contra los reporteros en Latinoamérica.

Región “tan letal para los periodistas como el Oriente Medio azotado por sus conflictos fratricidas” y donde se elevaron en un 59 % las muertes ocurridas en países en paz, comparado con las zonas de conflicto.

De acuerdo con RSF solo en los países de la región se registraron 14 asesinatos, además de otros 10 que no fueron incluidos en su registro por encontrarse, para el momento de la publicación del informe, en revisión de sus antecedentes.

Con el finalidad de lograr sociedades más justas e inclusivas, en 2015 la Asamblea General de la ONU aprobó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible que comprende 17 objetivos (ODS) para el fortalecimiento de los Derechos Humanos de todos los individuos.

La ONU, a través de la Unesco recopila la información prevista en el indicador 1 de esa décima meta del ODS 16, el cual señala como datos a registrar el “número de casos verificados de asesinatos, secuestros, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y torturas de periodistas, personal asociado de los medios de comunicación, sindicalistas y defensores de los derechos humanos en los 12 meses anteriores”.

Con este registro se puede conocer el avance en el cumplimiento o no de esta meta y además promover los mecanismos necesarios que permitan acercar a los pueblos al cumplimiento de la Agenda 2030.

Venezuela: 19 años, 18 homicidios

Si bien en Venezuela el asesinato contra los trabajadores de la prensa no es un flagelo de altas cifras, tales hechos representan la expresión más extrema de la violencia y la más grave violación a los derechos humanos de un individuo.

En simultáneo, otras garantías ciudadanas se ven vulneradas, como el derecho a informarse, a denunciar y a la libertad de prensa.

En Venezuela, desde 2002 se han registrado 18 homicidios a reporteros en nueve áreas geográficas del país, de acuerdo con datos de IPYS Venezuela.

El Área Metropolitana de Caracas ha sido el escenario con la mayor cantidad de hechos, enumerando cinco asesinatos contra trabajadores de la prensa.

Luego Aragua (3), Cojedes (2), Lara (2), Sucre (2), y en Anzoátegui, Carabobo, Monagas y Zulia fue perpetrada la muerte de un periodista en cada entidad en manos de las fuerzas públicas o el crimen organizado.

Los años 2006 y 2009 fueron los más violentos para los comunicadores en Venezuela, según el informe del IPYSve sobre los trabajadores de la prensa.

En cada año se reportaron tres homicidios, uno más que los registrados hasta octubre de 2020, año en el que se han documentado dos sucesos.

Según los registros de esta organización, a lo largo de estos años, 11 de 18 trabajadores de la prensa fueron asesinados mientras ejercían sus labores informativas, o posterior a haber realizado denuncias y publicaciones de investigaciones, columnas de opinión o declaraciones sobre hechos de corrupción, narcotráfico y contrabando.

Los años 2006 y 2009 fueron los más violentos para los comunicadores en Venezuela

La poca información de los otros siete casos no permitió precisar las reales vinculaciones de sus asesinatos con la labor informativa.

Una característica particular es que los seis trabajadores de la prensa asesinados en los últimos siete años, es decir, desde 2014, eran simpatizantes oficialistas, dirigentes políticos del chavismo o disidentes críticos del proceso revolucionario.

Álvaro Cañizalez Godoy (2014), Ricardo Durán (2016), Yolman Briceño (2017), Alí Domínguez (2019), José Carmelo Bislick y Andrés Eloy Nieves Zacarías, (ambos en 2020).

Compartían el mismo interés por el activismo político del chavismo, aunque algunos eran detractores de la administración y políticas de dirigentes regionales.

Entre las funciones que desempeñaban los trabajadores de la prensa asesinados a lo largo de estos 19 años, se encontraban tres reporteros gráficos, tres locutores, tres directivos de medios de comunicación, dos comunicadores populares, dos periodistas de instituciones públicas, dos articulistas, un reportero, un chofer y un documentalista independiente.

El asesinato contra estos trabajadores de la prensa a lo largo de los años, deja en evidencia la progresiva escalada de violencia que viven los medios de comunicación y los reporteros en todo el territorio a la hora de realizar coberturas informativas o denunciar sobre hechos de interés público.

Dos historias, un flagelo

José Carmelo Bislick Acosta y Andrés Eloy Nieves Zacarías eran dos venezolanos que tenían varias cosas en común.

Ambos eran licenciados en educación, simpatizantes del oficialismo, miembros del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y trabajadores de medios de comunicación, que fueron asesinados en agosto de 2020 con un margen de tres días de diferencia y más de 1200 km de distancia, en dos estados de cada extremo del territorio nacional.

Bislick Acosta fue hallado muerto en Güiria, municipio Valdez, del estado Sucre, al noreste de Venezuela, mientras que Nieves Zacarías, perdió la vida en manos de funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), en Cabimas, Costa Oriental del Lago, estado Zulia, en el noroeste del país.

Tanto Bislick, de 53 años, como Nieves de 33, no sabían que sus días terminarían en manos de otra persona, mucho menos que sus vidas serían apagadas en el marco de su ejercicio laboral, o como consecuencia de las denuncias que habían realizado en días anteriores.

José Carmelo era un activo dirigente político del municipio Valdez ubicado en la parte sur de la península de Paria, en todo el extremo noreste de Venezuela.

Ocupó cargos como concejal y director del Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (Inces) en la región. Junto a su esposa, era cabeza de una familia integrada por sus dos hijos, un nieto y su yerno, en la localidad de Güiria, capital del municipio.

Además era productor y moderador del programa “El pueblo en combate” que se transmitía semanalmente a través de la emisora Omega 94.1 FM, espacio que compartía junto a los dirigentes oficialistas José Frontén y Román Rojas, quien actualmente es constituyente y dirigente del PSUV en la localidad.

La relación de amistad y afinidad política que mantenían, hizo que formaran un grupo de dirigentes que, a pesar de simpatizar con la ideología del proceso político de Hugo Chavez y Nicolás Maduro, no compartían el modo de gestión que llevaba adelante el alcalde Ander Charles y el gobernador de la entidad, Edwin Rojas.

En la búsqueda de espacios para expresar sus ideas y disentimiento, Rojas, Bislick, Frontén y unos cuatro dirigentes más, alquilaron un espacio radial semanal por el que hacían denuncias y críticas a la gestión de los funcionarios regionales.

El programa duró unos cuatro meses, hasta el asesinato de Bislick la madrugada del 18 de agosto.

Rosmery Bislick, hermana de José Carmelo, en declaraciones para el medio internacional Infobae, señaló que la familia sospechaba que el asesinato fue producto de “su crítica constante al tráfico de gasolina”.

Y a “su posición crítica dentro de la revolución”, pero a pesar de esas declaraciones, también destacó que nunca supieron que el dirigente y locutor recibiera amenazas que alertaran sobre persecución o algún atentado contra su vida.

Lo mismo afirmó el constituyente Rojas, quien destacó que ni antes ni después del fallecimiento del exconcejal, recibieron amenazas algunas.

La noche del 17 de agosto, Bislick se encontraba en su vivienda con toda su familia en el sector Villa Guayacán, cuando aproximadamente a las 11 de la noche, cuatro hombres armados y con el rostro cubierto, ingresaron a la propiedad causando temor en todos los miembros de la casa, amarraron al locutor y lo amenazaron en reiteradas oportunidades con matarlo “por haberse comido la luz” de acuerdo al relato de su hermana.

Mientras dos trasladaban al dirigente al patio de la casa y lo golpeaban, los otros requisaron la vivienda y tomaron artículos de valor como computadoras, teléfonos celulares, equipos de conexión a internet, ropa y hasta medicamentos y alimentos.

“Al marcharse les dijeron que mi hermano los iba a acompañar para salir de la urbanización y que luego regresaría”, dijo Rosmery Bislick.

Su hermano se montó en su vehículo, un Chery, modelo X1, color plata, placas AF882PM, y abandonaron la casa con destino desconocido.

Luego de efectuar las denuncias ante el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), por el secuestro del dirigente, los Bislick no volvieron a saber de su familiar sino hasta el otro día cuando un vecino encontró su vehículo en un terreno baldío a cien metros del llenadero de gas licuado de la empresa estatal Provee Sucre, a las 5:00 a.m. José Carmelo había sido asesinado y su cuerpo yacía con moretones y múltiples impactos de bala.

Aunque la policía científica realizó el levantamiento del cadáver y garantizó a su familia que sería trasladado a la localidad de Carúpano (apróximadamente a dos horas de Güiria), para hacer la autopsia, su hermano Luis Rafael Bislick aseguró que el cuerpo del dirigente no tenía signos de haber sido sometido a ningún procedimiento forense.

“Las únicas marcas que tenía eran de los golpes y los balazos que recibió”, dijo. Incluso destacó que, hasta el 1 de octubre, la familia no había podido tener acceso al acta de defunción.

Las investigaciones del caso han pasado por una serie de anomalías.

De acuerdo a la información que pudo recabar esta organización, la familia denunció irregularidades y negligencia por parte de los funcionarios del CICPC, encabezados por el comisario Wilmer Cedeño, quien “no nos atendía el teléfono, nos evadía y daba largas a la investigación.

Fue removido del cargo y gracias a las gestiones de un militar, hermano de crianza, quien planteó el caso de Carmelo en Caracas, una delegación del CICPC de allá tomó el caso”, señaló el hermano del trabajador de la prensa asesinado.

Asimismo relató que el 29 de septiembre tuvo conocimiento de la detención de uno de los presuntos asesinos de su hermano, identificado como Leonel José Cedeño, a quien se le incautó un arma de fuego y un teléfono celular, quien estaría registrado en el expediente K-20-0184-00195 del 17 de agosto de 2020, por haber estado implicado en delitos de Ley Contra la Propiedad, Ley sobre Hurto y Robo de Vehículos Automotores y Contra las Personas, y donde aparece José Carmelo Bislick Acosta como víctima de los sucesos.

Comparado con el caso de Andrés Eloy Nieves, lo ocurrido con Bislick aún continúa sin avance en las investigaciones.

Los familiares se mantienen a la espera mientras el tiempo transcurre.

Lee todo el informe en https://ipysvenezuela.org/2020/11/02/reporte-especial-ipysve-reporteros-asesinados-los-rostros-de-impunidad/

Información del informe del Instituto de Prensa y Sociedad capítulo Venezuela

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Maduro anunció que en abril comenzarán las clases presenciales

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Foto: Cortesía/El Diario.
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Este domingo, Nicolás Maduro, anunció que en el mes de abril comenzarán las clases presenciales en todas las instituciones del país; las cuales habían sido suspendidas desde que se detectó el primer caso de covid-19 a mediados de marzo del 2020.

En este sentido, explicó que siguiendo los protocolos de bioseguridad extrema para evitar más contagios; tomó la decisión a partir de la propuesta planteada por el ministro del Poder Popular para la Educación, Aristóbulo Istúriz.

“Me ha propuesto el profesor Aristóbulo Istúriz, y yo lo he aprobado, iniciar la modalidad de clases presenciales en el mes de abril. Mes de abril en Venezuela empiezan las clases presenciales con bioseguridad extrema, absoluta”, precisó el líder chavista.

Asimismo, aseguro que como en abril «llega una importante cantidad de vacunas a Venezuela y comenzará la vacunación masiva»; consideró que era el momento para que las actividades académicas se retomaran.

Clases presenciales inician en abril

De acuerdo al gobierno nacional, los maestros serán uno de los sectores vacunados, pero de igual manera «pido a los padres, madres y representantes de los niños y niñas; para que vayan adaptando medidas permanentes de cuidado».

Respecto a que las clases presenciales comenzarán en abril, explicó que será “en los siete días de flexibilización, luego vienen los siete días de cuarentena radical. Vamos a combinar”.

Aunque se comience a vacunar a todos los venezolanos, el retorno a las actividades académicas todavía se ve afectado y no precisamente por el covid-19, que si agudizó la situación de la educación venezolana; pero ésta ya ha mermado debido a la crisis económica y social que se vive en el país desde hace ya varios años.

En cuanto a las nuevas dosis de vacunas contra la COVID-19 que espera el gobierno nacional, prometen que llegarán con el fin de completar la inmunización; del personal sanitario, de seguridad, entre ellos policía y militares. Acto seguido, «se va a proceder con las personas que tengan alguna vulnerabilidad y adultos mayores», agregó Maduro.

 

Con información: ACN/Redes/VTV/Foto: Cortesía

 

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