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Jesús Santander: La Venezuela Post MUD

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diálogo Gobierno y MUD-acn
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Este año 2018 comienza lleno de incertidumbre, pero a la vez lleno de esperanza, llega lleno de desilusiones pero a la vez de victorias, llega lleno de desespero pero también de determinación por mejorar y cambiar. La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) fue una agrupación de partidos políticos de diferentes tendencias que los unía la confrontación con el Chavismo y las ambiciones por ser Gobierno, la mayoría de los casos ambiciones personales o grupales que llevaron su declive indetenible para su ulterior desaparición, la MUD logró tener una mayoría circunstancial en el año 2015 para convertirse en la NADA, lo que es hoy, pasó de tener alta credibilidad a convertirse en una organización catalogada por venezolanos y extranjeros como el saco de gatos mas traidor que haya existido en Venezuela.

Desde el mes de diciembre del año 2015, en la MUD se vivió un excesivo triunfalismo donde los demonios de las ambiciones personales hizo posible que todo aquel que haya sido jefe de un partido de la alianza, desde Ramos Allup, pasando por Julio Borges, Freddy Guevara, hasta llegar a Manuel Rosales, se creyeran que tenían posibilidad de ser los sucesores de Nicolás Maduro, es decir, los elegidos por la providencia para ser Presidente, es por ello que entre si fuero negociando para acabar en principio a Capriles y a Leopoldo López, después Henry Falcón y hábilmente matándose entre ellos, sobreviviendo por supuesto el caudillo adeco, quien por su experiencia en la política sucia vio pasar el cadáver político de cada uno de sus contrincantes, reinando por supuesto sobre lo que hoy es la Nada, es decir, La MUD.

Venezuela Post la MUD es roja rojita, trae consigo el surgimiento de liderazgos renovados dentro del Chavismo, los observamos hoy en Gobernaciones y Alcaldías, personas en su mayoría jóvenes, otras con experiencia pero sin rabo de paja, lo que ha permitido el refrescamiento necesario del Chavismo actual, generando confianza en
las mayorías que decidieron apostar por el renacer de nuestra revolución.

No dejes de leer: «Régimen que solo produce pobreza»

Venezuela Post MUD trajo consigo nuevos liderazgos en la oposición, caras nuevas en Gobernaciones y alcaldías, trajo consigo el pacto de gobernabilidad firmado por la mayoría del pueblo, generado por la Asamblea Nacional Constituyente, que trajo consigo la Paz nacional, Venezuela Post la MUD es otra, la Venezuela de todos los venezolanos, donde las diferencias políticas pasan a un lado para dar paso a la reconciliación nacional, al encuentro de todos para sacar nuestro país adelante, reconociéndonos unos a otros y respetándonos tomando lo
mejor de cada uno.

Los errores que se cometieron en el pasado por la constante confrontación política deben corregirse, hoy estamos en un diálogo necesario entre la dirigencia política del Chavismo y la dirigencia política opositora, es importante lograr que ese diálogo traiga consigo la verdadera unidad nacional, que se elimine el bloqueo internacional que afecta a todo el pueblo y que tengamos la posibilidad entre todos de convertir a Venezuela en la potencia de
América del Sur, entendiendo que debemos producir lo que consumimos y olvidad de una vez por todas la época de la bonanza petrolera que tanto atraso nos trajo.

Hoy Venezuela tiene la posibilidad de renacer, y depende de nosotros colocar nuestro grano de arena para que florezca la patria buena. De todo un poco:

– Carro de Drácula sigue dando resultados exitosos en Carabobo: El Gobernador Rafael Lacava ha demostrado en apenas 2 meses y medio de gestión que cuando se quieren hacer las cosas se hacen, es por ello que el índice delictivo en materia de homicidios disminuyó en mas de 60 por ciento y el hurto de vehículos en un 33 por ciento, eso quiere decir que Drácula va para Delante, con su chofer Rafael Lacava.

– ¿Donde estarán los que pulverizaron la gestión de Miguel Cocchiola? Unos que les decían “Los Cochinitos” aquellos que utilizaron sus cargos para beneficio particular, olvidando la esencia para los cuales fueron designados por el que es considerado como el peor alcalde que ha tenido Valencia. ¿Se les habrá aperturado alguna investigación por
parte de la Contraloría?

– En los Guayos arrancó el plan de embellecimiento “Los Guayos Te Quiero” con un despliegue de más de 15 cuadrillas que tienen la misión de limpiar el municipio que durante años estuvo subsumido en el abandono, el alcalde Miguel Burgos arrancó con buen pie.

Recuerde sintonizar de lunes a viernes , de 8.30 a 10PM su programa radial Visión y Opinión por Unión Radio 105.3 FM, moderado por este servidor, Jesús Santander. Email: [email protected] Twitter/Instagram: @jesusantanderL

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Antirracismo machista

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Antirracismo machista: Por Najat El Hachmi.- Las sociedades occidentales, y sus sistemas más o menos laicos, permiten que cualquier ciudadano tenga derecho a criticar las religiones. Eso no sucede en países donde la apostasía sigue siendo delito

Las mujeres nos dimos cuenta muy pronto de la diferencia abismal que existe entre la sociedad marroquí de la que procedemos y las sociedades europeas a las que nos fuimos incorporando. Aunque se tratara de un país como España, que no hacía tanto que había dejado atrás una dictadura, aunque emigráramos a ciudades pequeñas o entornos provincianos, aunque nos instaláramos en barrios periféricos o pasáramos a engrosar las filas de las clases sociales con menos recursos, lo cierto es que no se nos escapó el avance enorme que supuso la emigración, una especie de atajo que acortaba de un modo importante nuestro avance hacia la libertad, la igualdad y, sobre todo, la esperanza en la posibilidad de disfrutar de una vida más digna que la de nuestras madres y abuelas. Es una verdad incontestable que llevamos inscrita en la carne: nada tiene que ver una sociedad legalmente igualitaria a una que no lo es. Por eso, uno de nuestros mayores temores fue y ha sido siempre que nos llevaran a Marruecos y nos dejaran allí. De hecho, era una amenaza nada insólita entre muchos padres de familia que no estaban dispuestos a permitir que sus mujeres e hijas se liberaran tal como habían hecho esas libertinas cristianas.

Así que, sí, no tardamos en disfrutar de los avances conquistados por las mujeres de este país y pasamos a sentirnos extranjeras donde nacimos. Algo que, por otro lado, también les pasaba a las tías y abuelas que no habían salido del pueblo. La condición de extranjeras les venía dada por su sexo en una sociedad que las consideraba personas de segunda. Cabe aquí recordar las diferencias por si alguien, en esta epidemia de relativismo que lo está infectando todo, sufre de cierta desmemoria: hemos pasado de tener que esconderte cuando llega un invitado hombre ajeno a la familia a compartir pupitre con chicos de tu edad, con quienes incluso puedes entablar amistad; de ser considerada un cuerpo capaz de desencadenar el caos con su sola presencia a poder llevar pantalones ajustados o minifalda (a pesar de que sonara la cancioncita de Manolo Escobar); de que tu educación sea algo discrecional que dependa de los designios del jefe de familia a que la escolarización de las niñas sea obligatoria por ley; de que esté normalizada la violencia y se considere justificada cuando tu comportamiento no ha sido el correcto a que… bueno, es verdad, con el número de víctimas de violencia machista es difícil defender que la sociedad española es igualitaria, pero tengan en cuenta que es un enorme progreso no tener que partir de cero a cada momento para desmontar los discursos que la justifican. En fin, que no es lo mismo vivir en un país donde el matrimonio infantil o forzoso es habitual a hacerlo en uno donde se vea como una aberración.

A menudo se persigue y se intenta silenciar a las feministas en nombre de la lucha contra la islamofobia

Entre las numerosas diferencias que existen entre una sociedad musulmana y una europea hay dos ejes fundamentales que han supuesto un cambio de primer orden para las hijas de la inmigración: por un lado, la secularización de la sociedad de acogida y, por otro, las condiciones para la libertad de expresión. En el arduo camino de la toma de conciencia feminista llega un momento en el que resulta imposible eludir el análisis y la confrontación con el poder religioso, que forma parte indisociable del entramado estructural que configura nuestro patriarcado. Muy a menudo se intenta separar el islam de lo que son costumbres, tradiciones y valores que, nos dicen, nada tienen que ver con el primero. Se ha difundido así (y con éxito) la idea de que el contenido misógino de la religión es el resultado de una interpretación patriarcal de los textos originales, que serían incluso feministas. Una propuesta difícil de validar teniendo en cuenta la carga machista de muchos pasajes del Corán o hadices del profeta Mahoma. Así que una reivindicación a favor de la igualdad de la mujer en este contexto no puede evitar la confrontación con el islam. Este no es un paso fácil, pero es necesario si lo que queremos defender es una libertad sin concesiones, que las mujeres podamos decidir y hacer como adultas de pleno derecho lo que nos venga en gana, que no tengamos que supeditarnos a esa otra forma de patriarcado, el religioso, que es capaz de mantener su influencia sobre nosotras incluso cuando hemos conseguido vencer al padre, el hermano, el primo, el marido o el vecino o nos hemos alejado del entorno que pretendía coartar nuestra independencia.

Si algo hemos interiorizado con la educación democrática recibida es que la secularización de las sociedades occidentales y sus sistemas más o menos laicos, permiten que cualquier ciudadano tenga derecho a criticar las religiones sin que ello comporte castigos de ningún tipo. Algo que no sucede en países donde la apostasía sigue siendo delito y se persigue cualquier opinión que cuestione el orden religioso.

La secularización y la libertad de expresión son las grandes diferencias entre una sociedad musulmana y una europea

Así que las mujeres nacidas en familias musulmanas instaladas en Europa nos tomamos la libertad de manifestar públicamente nuestras opiniones críticas sobre la religión de nuestros padres. Alzamos la voz para denunciar la discriminación y afirmamos que el islam contiene dosis nada desdeñables de machismo. Esperábamos que las reprimendas por este tipo de posiciones feministas vinieran de nuestras familias más directas, pero no estábamos preparadas para el extraño fenómeno que viene dándose en los últimos tiempos en redes sociales, espacios de opinión de lo más variopintos, instituciones públicas e incluso cátedras universitarias. Que las críticas a nuestros postulados a favor de la igualdad entre hombres y mujeres vengan de personas que dicen conocer el islam mejor de lo que lo conocemos nosotras, que mujeres feministas no musulmanas nos digan que todas nuestras quejas son infundadas porque en realidad no entendimos lo que es el “verdadero islam”, que expertos analistas defensores de los derechos de los musulmanes afirmen que nuestro testimonio no es representativo y que hombres de nuestra misma procedencia nos acusen de islamófobas y, al fin, algo en lo que coinciden todos: nos manden callar.

Como si ese patriarcado del que escapamos por los pelos nos persiguiera hasta aquí y volviera a ejercer, o por lo menos lo intenta, el mismo poder que practica en las sociedades donde nadie lo ha puesto en duda. Forma parte este fenómeno de la reacción virulenta del islamismo y nada tiene que ver con la defensa de la libertad religiosa. Se persigue y se intenta silenciar a las feministas en nombre de la lucha contra la islamofobia y se sofoca cualquier crítica a la religión al considerarla la expresión del racismo. Como si, por otro lado, nosotras no hubiéramos sufrido discriminación por nuestro origen.

Lo sorprendente es que quienes usan la lucha antirracista como mordaza para el feminismo no son solamente los hombres musulmanes, muchos de ellos islamistas, sino organizaciones lideradas por hombres españoles que nos cuentan a nosotras, mujeres nacidas musulmanas e hijas de inmigrantes, cuál es en realidad nuestra discriminación y cómo tenemos que expresarla. Y no se cansan de hablar por nosotras y de pedir que se veten nuestras charlas o presencia en los medios públicos. Se demuestra así que para nosotras la susodicha interseccionalidad se convierte en una encrucijada donde no nos queda otra que escoger entre defender nuestra igualdad o conformarnos con el machismo si queremos ser antirracistas. Se repite que el feminismo será antirracista o no será, pero nadie le dice al antirracismo que será feminista o no será.

*Najat el Hachmi es escritora.

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