Los cinco Maduros - ACNLos cinco Maduros desde el ignorante
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Los cinco Maduros

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Los cinco Maduros: Por Luis Velázquez Alvaray.-

Este extranjero del mal fue establecido desde temprana edad por el castrismo para cumplir sus deseos externos de colonizar a Venezuela.

1.- El Asesino

Sus actuaciones son realmente macabras, desalmadas y despiadadas. Dirige personalmente la secta de asesinos denominados colectivos, cuyas ramificaciones ya están en escena en los Países de América Latina. Tiene bajo su mando indeseables de todo el mundo. Ordena asesinar de manera muy particular, el caso del concejal Alban, lo festejó junto a su lugarteniente de sangre derramada, el psiquiatra del mal. Goza desmembrando sus víctimas, decapitándolos.

Sin espabilar reconoció en cadena que ordenó el asesinato de Oscar Pérez y quienes le acompañaban, verdadera masacre a un grupo que se declaraba rendido. Ya empiezan a ofrecerse datos de la falsa operación Gedeón y del montaje de los drones, ideados para asesinar a mansalva. Son incontrolables los asesinatos extrajudiciales.

Tantos crímenes no pueden esconderse, está por llegar la hora y la ONU lo ha subrayado: Lesa Humanidad.

2.- El Torturador

Este Tomás de Torquemada, proveniente de Territorio Lindante, tortura cruelmente como en tiempos de la inquisición. Métodos horripilantes, abracadabrantes. Apasionado con el dolor de los inocentes privados de libertad. En su origen profundo de maldad, disfrutaba torturando y asesinando animales, enseñanzas perfeccionadas en Cuba y que ahora aplica con especial saña.

La rueda de la tortura madurista incluye:

  • Asfixia con bolsas de plástico.
  • Las torturas denominadas las crucifixiones
  • Violencia sexual
  • Privación de comida y agua
  • Golpes para dañar órganos vitales
  • Tortura psicológica
  • Amenaza de muerte
  • Aislamientos permanentes en cuartos oscuros

Todo esto fue constatado por la ONU.

Igual que Stalin inventó el juicio político, donde se condena sin juicio y sin defensa.

3.- El Narcotraficante y Terrorista

Tal como lo ha señalado el Presidente Guaido, este tirano es muy parecido a Gadafí y Escobar. Es un criminal de guerra y ha superado a ambos. Su organización es heterogénea, reúne los más poderosos narcoterroristas del mundo bajo la insignia del cartel de los soles. Mas de 500 toneladas de cocaína han comercializado en el mundo. Allí participan del negocio todas las bandas terroristas del planeta: sirios, rusos, chinos, hezbolá, farc, Eln y los forajidos que inundan las calles para asaltar negocios y quemar propiedades.

El centro de la llama se enciende en el palacio de Miraflores.

4.- El Saqueador.

El saqueo del país es espeluznante. Entregaron toda la riqueza petrolera a los países totalitarios y destruyeron la industria, que no produce ni la gasolina para el mercado interno. Ahora están vendiendo las estructuras de explotación petrolera como chatarra.

Saquearon las fábricas productivas, los metales preciosos, la madera, el oro se lo repartieron con Turquía, Cuba y China. Es un monstruo devorador de todo, monstruo insaciable, codicioso y voraz.

5.- Ignorante y Farsante

La propia iglesia ha señalado que el personaje padece de ignorancia delirante. Es un cínico, mentiroso. Su misión es hacer el mal. Ha hecho de Venezuela un Auschwitz, repartido en sus centros de crímenes y sufrimientos. Esta desgarradora historia deja una cadena infinita de dolor.

Ya lo sabe el mundo.

P.D. Sentidas condolencias a los familiares de Rubén Darío Peña, quien trabajó conmigo en el Diario de Frente. Excelente persona, diagramador y publicista de grandes méritos. Q.E.P.D.

ACN/lva

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Antonio Garbi, doble secuestro

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Antonio Garbi, doble secuestro: Por José Luis Centeno S.-

La pena de prisión sin condena que cumple Antonio José Garbi González viene a ser; en la dialéctica revolucionaria, sombría expresión del chantaje judicial; hecho a la sociedad venezolana que, inoculado en la administración de justicia; dio al traste en nuestro país con el sistema adversarial acusatorio; “que murió hace tiempo y nadie ni siquiera le prendió una vela”, según el jurista Leonardo Pereira Meléndez.

Primero fue el padre de este joven preso político; lo secuestran y desaparece entre exigencias de sus captores, un doloroso episodio; acentuado por efectivos militares que no dieron con su paradero después de recibir ingentes sumas de dinero; requeridas para garantizar el éxito de un rescate trastocado en timo; al igual que la causa penal iniciada contra Garbi González en Carabobo; radicada en Aragua -la “guillotina judicial”- y en veremos en la Sala de Casación Penal del TSJ.

El infortunio vuelve a perturbar la tranquilidad del hogar de Antonio José; cuando más de veinte efectivos policiales protagonizan otro secuestro, el suyo; un hecho irrefutable desde que dormía pegado al techo en un calabozo del CICPC; superando la sarna con medicina para perros y extorsiones continuadas en la cárcel de Tocuyito; sumadas a riesgos de muerte y enfermedades tan preocupantes; como las anomalías procesales que lo han mantenido tras las rejas por más de cinco años.

Secuestros con precedentes

De ambos secuestros existen precedentes, cada día más; no obstante, las causas y efectos se desvanecen en la cotidianidad de calamidades; surgidas de la situación país, que en el área penal son mayores con las Salas del TSJ publicando decisiones; incluso enfrentándose entre sí, violando su propia resolución No. 001-2020;  tocante a la suspensión de los procesos judiciales, mientras expedientes como el de Garbi espera en Sala Penal decisión del avocamiento solicitado por el Ministerio Público.

Si en cinco años el Poder Judicial en Fase del Juicio Oral; la de “mayor relevancia del proceso penal”, ha sido incapaz de materializar;  “plenariamente la prueba” que dice tener en contra de este muchacho; y de concretar principios como los de la “contradicción y de igualdad procesal”; notoriamente estamos ante un secuestro, cuyos responsables, a diferencia del sufrido por su padre; están identificados e insisten en prologar el cautiverio con violaciones de derechos humanos.

Decir secuestro, suena alarmante, aunque no causa el impacto emocional de otros tiempos; menos cuando las trasgresiones a las garantías procesales parecieran ser norma consuetudinaria; con la tendencia a ser admitidas como tales por la sociedad venezolana, implicando el peligro; de olvidar a quienes se les afecta el bien jurídico de la libertad; en un entramado judicial con más aristas políticas que jurídicas.

En este contexto, el secuestro de Antonio José Garbi González, como el de tantos presos políticos; es un atropello judicial, parte de aberraciones procesales adversadas con la solidaridad y tesón; en exigir libertad para los encarcelados por motivaciones políticas, algo que sin duda surte efectos positivos pese al desgaste propiciado por la putrefacción del Poder Judicial.

ACN/@jolcesal

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