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¡Me van parando la risita!

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¡Me van parando la risita!: Por Josué D. Fernández.-  Con dedicatoria al atleta merideño de 19 años Yoel Finol, recién galardonado con medalla de plata olímpica de Río 2016, por reasignación esta semana, en boxeo de 52 kgs., y  medalla de oro de los 56 kilogramos en los XI Juegos Suramericanos de Cochabamba, Bolivia, 2018.

Como se ha vuelto habitual en contra de ancianos venezolanos, cuando al maltrato se le añade la ofensa, con risita burlona incluida, el plato queda servido para la peor reacción inmediata, la cual pudiera aumentar con resentimiento acumulado, si la agresión fuera prolongada. Ese tipo de deuda pareciera que nunca será presentada al cobro por falta de memoria, o por debilidad de los afectados a fuerza de palos; pero también pudiera chocar con la sorpresa de vuelta de un buen puñetazo a la cara, de parte de un hijo o de un nieto en mejores condiciones físicas y anímicas. Tratándose de atropellos oficialistas, resultaría urgente un S.O.S. al general Carlos Soublette, del lapso único de las charreteras dignas, quien dejó bases a este respecto en los comienzos de la República, y de las que habrá comentarios adicionales hacia el final.

El cuento de los abusos a los mayores, que es el tema hoy, por lo general ocurre cuando aparecen pendejos que creen que los viejos nacieron con arrugas, canas y achaques porque llegaron directo a la vejez, sin pasar primero como cualquiera por la infancia, la adolescencia, la juventud adulta, y contar además con hijos y nietos dispuestos a dar la pelea para defenderles. Aquellos necios piensan igualmente que nunca les llegará su turno de envejecer, y de cargar con los padecimientos insalvables de la edad.

Los cuentos de abusos a la gente mayor asimismo llevan en el reverso el de los otros a los que les llegará el tiempo del pelo blanco sin darse cuenta, aunque demoren en aparecer,  pero ahora se sentirían muy seguros con la «risa que no es de loco» tal lo advertía Héctor Lavoe, en lección aparentemente difícil de aprender, aun para él por su vida con distintos tropiezos.

Ciertamente se dan casos de individuos con risa de locos, aunque no lo estén, la cual les viene de hacer maldades a indefensos, entre los que prefieren a las mujeres, los niños y a los de más edad.  Una clase de semejante calaña integraría la dictadura venezolana con la imposición a los abuelos de madrugar para cobrar su pensión en papel moneda, sabiendo que será casi imposible por restricciones a la liquidez monetaria circulante decretadas por el propio régimen.

El castigo se extiende al tener que cobrar por partes, en situación “superinflacionaria”, y entre uno y otro pago los precios suben aceleradamente, y se pierde totalmente la capacidad de consumo de la escasa pensión de los jubilados. Ya se registran muertes por infarto y suicidio entre los sometidos a esas torturas, que no soportan el yugo de la dictadura. La burla de los funcionarios alcanza el colmo imaginable al enfrentar con perdigones y gases tóxicos a quienes se atreven a protestar tamaña injusticia. Este capítulo se repite cada mes, entre risas burlonas al pobre pueblo desvalido.

El S.O.S. a Carlos Soublette es urgente en estas lamentables circunstancias en las que vale recordar que “La república no se perderá porque el pueblo se ría de su gobernante. La república podrá perderse cuando el gobernante se ría de su pueblo”, a decir de ese meritorio militar, postulado a la presidencia de la República en 1834, asumiendo el cargo en dos ocasiones. En su faceta de humorista, el gran Simón Díaz, inmortalizaría en «la rueda de prensa» una mofa en democracia de los encuentros periodísticos del presidente Luis Herrera Campins, entre 1979 y 1984. Oigamos el vacilón en el que se menciona al ilustre Coromoto Álvarez, famoso acompañante de «Estamos en el Aire».

Ensayo audiovisual para público de pregrado, disponible en la voz del autor, en colección de Josué D. Fernández, con temas musicales editados, más cortos, al pinchar en:

El artículo adosado forma parte de “Experiencias Mayores”, encartado del programa “Estamos en el Aire”, a las 4:30 de la tarde, cada sábado. Breve espacio editorial ligero, canal de catarsis del desconcierto de su autor, con música a propósito del asunto que trata, entrevista y  gotas de humor.  Por http://www.radiorumbos670am.com.ve/, en cuya discusión los interesados pueden tomar parte por los teléfonos +58 212 284.04.94 y 285.27.35, o mediante mensajes directos por Twitter, a Josué Fernández, @jodofeal, por canal personal de YouTube, o aquí en  www.comunicadorcorporativo.blogspot.com

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Informaciones compartidas de un narcotraficante

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Confesiones de Walid Makled (y II) Por Casto Ocando.– La misma información que Walid Makled me reveló;  la compartió con dos agentes que la DEA había enviado desde Washington, para interrogarlo en la cárcel de La Picota;  en las afueras de Bogotá, donde Makled esperaba una decisión del Supremo colombiano para su extradición.

Makled nunca dijo cuánto dinero pagó a los militares que tenía en nómina; o a los que pagaba sobornos, incluyendo a Zavarse;  que era uno de los que estaba en la lista de pagos que entregó a la agencia norteamericana. Pero los pagos eran mucho más que “para los refrescos”.

A los agentes de la DEA que investigaban las conexiones de Makled con el Chavismo;  los conocí personalmente el día en que hice, tras una espera de meses;  la entrevista con Makled para el canal Univisión. Semanas después, en un segundo encuentro con los agentes en un hotel de Fort Lauderdale; pude confirmar que Makled me había contado en cámara y fuera de ella, lo que le había contado a los federales.

A raíz de la captura de Makled, y anticipándose al escándalo; de las revelaciones sobre las irregularidades que ocurrían en Puerto Cabello; el coronel Zavarse fue enviado a toda prisa por un año a China;  para realizar “altos estudios militares”.

Represión y abuso del régimen madurista

Desde entonces su historial ha ido en ascenso en la nomenklatura de la represión y el abuso del régimen madurista.

Entre otros “trofeos” revolucionarios, Zavarse ha sido demandado por abuso de autoridad; acusado de tener estrechos vínculos con colectivos violentos como La Piedrita; señalado de agredir violentamente a periodistas; de organizar el asesinato de estudiantes, de promover expropiaciones forzadas de ganado y mataderos; del asalto violento a la Asamblea Nacional, de encubrir criminales solicitados por la justicia, y de organizar la represión en el estado Zulia contra ciudadanos comunes y activistas opositores, entre otras muchas acusaciones.

En enero de 2018 Zavarse Pabón fue sancionado por el gobierno norteamericano, bajo acusaciones de violación de derechos humanos.

“Zavarse Pabón es presuntamente responsable de actos de represión a cargo de miembros de la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela contra manifestantes de calle en Venezuela”, indico el Departamento del Tesoro en una declaración oficial.

Dos meses después, en marzo de 2018, Zavarse fue incluido en una lista de 55 altos oficiales venezolanos considerados por el gobierno de Panamá como de “alto riesgo en (operaciones) de lavado de dinero, financiamiento del terrorismo y financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva”.

El mayor general llega a la comandancia de la Guardia Nacional en un momento convulsionado. El organismo que ahora preside es uno de los más importantes aparatos represivos, corruptos y de crimen organizado. Si continúa su carrera profesional en la dirección en que la ha conducido hasta ahora, no puede esperarse sino más represión y violaciones de los derechos humanos. Pero el pasado seguirá persiguiéndolo hasta el final.

ACN/CO/Redes

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