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Mediocridad, hipocresía, doble cara de la política

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Mediocridad, hipocresía, doble cara de la política: Por Eduardo Hurtado.- Ante un posible cambio de gobierno que aún no se ve con mucha claridad a pesar del slogan “Vamos Bien”, el cual está de moda desde enero del 2019, tenemos presente la propuesta del cese de usurpación al que aún no se le ve cuerpo. Todos los venezolanos sentimos que estamos dando de nuevo vueltas en círculos como lo establece la franquicia cubana en sus estrategias. Pensar que Maduro va a dejar el gobierno e iremos a elecciones, y de paso ganaremos, sigue siendo un mito muy alejado de la realidad. Alimentar esperanzas con una estrategia equivocada es más peligroso que no hacer nada al respecto y explico por qué:

El hecho de que Maduro deje el poder no significa que se acabo la tiranía. Los difuntos Fidel, Chávez, Stalin, Kim Jong-il, Néstor Kirchner no significó el fin de sus malos gobiernos, tampoco Manuel Zelaya al ser derrocado logró que Honduras se alejara del narcotráfico. De hecho, hoy día están más fortalecidos porque aprendieron la lección y en su “Business Continuity Plan” mejoraron su estrategia y ahora controlan a las fuerzas armadas de tal manera que siguen en la jugada del tráfico de drogas. El cese de usurpación lo tendrían que hacer con casi 34 grupos de choque o bloques de contención, que son manejados bajo una gerencia en paralelo porque nadie es subordinado de nadie, cada uno trabaja por separado, asi que Maduro es sólo una pieza de todo un sistema.

La ingeniería social ha programado a muchos a ser:

  • Conformistas y mediocres
  • Idolatrar al ser humano
  • Aceptar la presión social (peer pressure)
  • Los conduce bajo la reacción “knee jerk”

Todo esto simplemente mueve las masas según la inteligencia emocional del momento, es decir, no somos objetivos y nos movemos, protestamos, criticamos según el sentimiento que nos pinten los activistas políticos en determinado momento. Es claro que la euforia del primer trimestre del 2019 no es la misma que tenemos hoy día. El peligro de programar a una sociedad para la mediocridad es que se aceptarán nuevos gobernantes que representan lo “menos peor”, se permiten aptos de corrupción de este nuevo liderazgo bajo la justificación de que éstos roban menos dinero que los actuales ladrones que están en el gobierno.

Si educamos a la sociedad para que entienda que esta mediocridad de quitar a un mal gobernante para poner uno nuevo que será «menos corrupto» y aceptar esto no mejorara para nada el futuro de un país. El nuevo corrupto roba menos porque no está en capacidad de hacerlo de manera cómoda pero en el determinado momento le pondrá la mano al tesoro publico y quizás de peor manera porque esta hambriento de poder y riquezas. Esto suena a discurso chavista ¿verdad? Pero no está alejado de la pura verdad y sigo explicando.

Nuestra cultura conformista y mediocre acepta las siguientes conductas:

  • Si el corrupto no es mi amigo: lo odio, lo critico, lo quiero fuera porque esto no contribuye con el futuro del país.
  • Si el corrupto es mi amigo pero no me beneficio de su gestión: lo critico en privado, lo envidio, hablo de su mala gestión y de cómo se olvidó de los amigos y hasta de su familia. Sin embargo, ando en la constante búsqueda de este amigo a ver si me arrimo y me conecta con algún contrato.
  • Pero si el corrupto es mi amigo y me beneficio de su gestión: lo apoyo y quiero que siga en el poder e incluso que siga creciendo políticamente. Esta es la típica aptitud de los enchufados quienes caminan con la frente en alto pero con perfil bajo, viven de la crisis del país y son unos inmorales ladrones con falta de dignidad, valor, entre otros y no merecen respeto alguno.
  • Si el político de oposición ahora tiene una proyección de poder y me puedo ir cuadrando a ver que provecho le saco a esto, entonces estoy en camino a la corrupción.

Como verán, estos comportamientos son los que tienen sumergida en la miseria a Latinoamerica, como dice el Sr. Daniel Lara Farias «con mi corrupto no te metas». Yo tengo una frase parecida que dice «mi corrupto favorito» porque muchos se molestan cuando les critican a sus miembros del partido político simplemente porque como son sus amigos ellos si pueden robar o deberíamos tolerar que unos roben y otros no. Debemos entender que ningún corrupto es bueno, sea de cualquier partido político, la corrupción no se vacuna ni se cura con algún remedio, un corrupto no va a mejorar con el tiempo, tampoco hay corruptos ligeros o medio corruptos porque al igual que un criminal no existen narcotraficantes buenos y malos, tampoco asesinos buenos y malos por el simple hecho de que sean amigos.

Otras frases comunes que se escuchan son:

  • Al menos éste robó menos que los que están en el gobierno.
  • Al menos éste roba y hace.
  • Que robe, pero que haga algo por el país, estado o su gente.
  • Que robe y deje robar.

Cometer un delito debe tener sus sanciones y un pueblo que acepte estos hechos es mediocre en cualquier lado en que se ubique su afiliación política, es decir, si usted es chavista ya usted es mediocre por todo lo que sabemos que han hecho, pero si usted es opositor y usted se está cuadrando a ver como chupa del nuevo gobierno, acepta que su político de moda robe y usted no hace nada al respecto, y al contrario lo protege y lo justifica entonces usted también es un mediocre y por personas como éstas jamás tendremos el país que necesitamos los venezolanos dignos y honestos. Usted básicamente es un chavista en estado de negación pero vestido de opositor porque está haciendo lo mismo que critica del tirano.

Culturalmente no hemos terminado de entender la naturaleza del problema, y el país a pesar de que cambie el protagonismo político seguirá sumergido en la miseria porque no estaremos derrotando una dictadura sino cambiándola de ladrones. El gran fraude que está de moda es la ayuda humanitaria en Colombia que ha dejado un mal sabor a muchos venezolanos porque aquellos que piden confianza simplemente no han tenido transparencia y han quedado mal parados ellos mismos, perdiendo la credibilidad de sus seguidores y por consiguiente el tirano se sienta a ver los toros desde la barrera y le saca filo político al momento metiendo aun más el dedo en la llaga.

¿Y de quien es la culpa?

  • De los que reenvían los mensajes denunciando el hecho delictivo? o
  • De los ladrones que han jugado con la salud del desvalido ciudadano?

Muchos preguntan por qué no se critica al gobierno:

  • Bueno, porque a esta tiranía ya la conocemos al pie de la letra, no hay que hacer esfuerzo para desenmascararlos.

¿Por qué se critica a la oposición?

  • Porque simplemente nos negamos a la mediocridad, nos negamos a cambiar de ladrones, porque queremos un mejor país y no unos amigos ladrones, porque estamos acostumbrados a ganarnos el dinero con nuestro trabajo de manera honesta, porque disfrutamos caminar por la calle sin ser señalados por los demás, porque queremos que nuestros hijos se enorgullezcan de nosotros al darles el mejor ejemplo como herencia, porque deseamos que nuestro país sea el mejor del continente, porque no aceptamos los actos de corrupción como excusa, porque no queremos que un enchufado nos ayude a cambio de nuestra amistad, porque preferimos ser clase media con integridad y honor a vivir llenos de lujos y enfermos de ego escondiéndonos de todos bajo un falso perfil, porque no somos chupa medias o jalabolas ni jamás lo seremos.

Como servidores públicos queremos defender al engañado y ciego venezolano que cree en falsos profetas que se venden como perfil bajo, y son tan corruptos como los del gobierno y son tan cómplices de este virus socialistas de los Castros. Deseamos crecer como cultura y no ser conformistas. Por último sabemos que podemos ser mejores. Tenemos confianza que el venezolano desea un mejor país y estamos en la capacidad de lograrlo siempre y cuando entendamos la naturaleza del problema, porque tenemos el talento para lograrlo, porque tenemos mucha gente buena y preparada y que quieren hacerlo bien y no a medias. ¿Ahora entiende usted porque somos tan críticos de todo lo malo que pasa en Venezuela?

El fracaso de Irak, Afganistán, Siria no fue la intervención militar, ésta fue un éxito estratégico y táctico en todo momento, el fracaso fue la mentalidad y la cultura de sus ciudadanos que no supieron como volver a la normalidad porque simplemente habían quitado a los principales tiranos del poder y subieron a un “menos peor” para que gobernara igual o peor, en definitiva, siguieron siendo mediocres.

Si usted acepta a un “menos peor” como líder, usted ciudadano, ha sido programado para ser mediocre, hipócrita y doble cara. La ingeniería social nos hace aceptar la única opción contra la tiranía, pero aún no sabemos si esa única opción es el plan B del tirano en su dictadura científica, por eso es que hay que ser duro, no tener contemplación en la crítica y debemos auditarlos en cada paso que dan, para asegurarnos que no son parte del problema y nos están llevando al matadero en lo que yo llamo “cierre de ciclo de adoctrinamiento”. Estamos apostando a que Maduro sale, vamos a elecciones y gana Guaidó o quien lo represente. ¿Pero qué pasaría si vuelve a ganar el chavismo? ¿Nos calamos otros 20 años? Por eso no debemos aceptar al “menos peor” sino al mejor.

Y no salgan con que hay que tener fe porque si usted no tiene un plan B,C,D, …., Z para una dictadura científica usted ya está simplemente derrotado.

Eduardo Hurtado @SoyEduardoHurtado – Estratega Amigos Y La Zona AYLZ

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Antirracismo machista

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Antirracismo machista: Por Najat El Hachmi.- Las sociedades occidentales, y sus sistemas más o menos laicos, permiten que cualquier ciudadano tenga derecho a criticar las religiones. Eso no sucede en países donde la apostasía sigue siendo delito

Las mujeres nos dimos cuenta muy pronto de la diferencia abismal que existe entre la sociedad marroquí de la que procedemos y las sociedades europeas a las que nos fuimos incorporando. Aunque se tratara de un país como España, que no hacía tanto que había dejado atrás una dictadura, aunque emigráramos a ciudades pequeñas o entornos provincianos, aunque nos instaláramos en barrios periféricos o pasáramos a engrosar las filas de las clases sociales con menos recursos, lo cierto es que no se nos escapó el avance enorme que supuso la emigración, una especie de atajo que acortaba de un modo importante nuestro avance hacia la libertad, la igualdad y, sobre todo, la esperanza en la posibilidad de disfrutar de una vida más digna que la de nuestras madres y abuelas. Es una verdad incontestable que llevamos inscrita en la carne: nada tiene que ver una sociedad legalmente igualitaria a una que no lo es. Por eso, uno de nuestros mayores temores fue y ha sido siempre que nos llevaran a Marruecos y nos dejaran allí. De hecho, era una amenaza nada insólita entre muchos padres de familia que no estaban dispuestos a permitir que sus mujeres e hijas se liberaran tal como habían hecho esas libertinas cristianas.

Así que, sí, no tardamos en disfrutar de los avances conquistados por las mujeres de este país y pasamos a sentirnos extranjeras donde nacimos. Algo que, por otro lado, también les pasaba a las tías y abuelas que no habían salido del pueblo. La condición de extranjeras les venía dada por su sexo en una sociedad que las consideraba personas de segunda. Cabe aquí recordar las diferencias por si alguien, en esta epidemia de relativismo que lo está infectando todo, sufre de cierta desmemoria: hemos pasado de tener que esconderte cuando llega un invitado hombre ajeno a la familia a compartir pupitre con chicos de tu edad, con quienes incluso puedes entablar amistad; de ser considerada un cuerpo capaz de desencadenar el caos con su sola presencia a poder llevar pantalones ajustados o minifalda (a pesar de que sonara la cancioncita de Manolo Escobar); de que tu educación sea algo discrecional que dependa de los designios del jefe de familia a que la escolarización de las niñas sea obligatoria por ley; de que esté normalizada la violencia y se considere justificada cuando tu comportamiento no ha sido el correcto a que… bueno, es verdad, con el número de víctimas de violencia machista es difícil defender que la sociedad española es igualitaria, pero tengan en cuenta que es un enorme progreso no tener que partir de cero a cada momento para desmontar los discursos que la justifican. En fin, que no es lo mismo vivir en un país donde el matrimonio infantil o forzoso es habitual a hacerlo en uno donde se vea como una aberración.

A menudo se persigue y se intenta silenciar a las feministas en nombre de la lucha contra la islamofobia

Entre las numerosas diferencias que existen entre una sociedad musulmana y una europea hay dos ejes fundamentales que han supuesto un cambio de primer orden para las hijas de la inmigración: por un lado, la secularización de la sociedad de acogida y, por otro, las condiciones para la libertad de expresión. En el arduo camino de la toma de conciencia feminista llega un momento en el que resulta imposible eludir el análisis y la confrontación con el poder religioso, que forma parte indisociable del entramado estructural que configura nuestro patriarcado. Muy a menudo se intenta separar el islam de lo que son costumbres, tradiciones y valores que, nos dicen, nada tienen que ver con el primero. Se ha difundido así (y con éxito) la idea de que el contenido misógino de la religión es el resultado de una interpretación patriarcal de los textos originales, que serían incluso feministas. Una propuesta difícil de validar teniendo en cuenta la carga machista de muchos pasajes del Corán o hadices del profeta Mahoma. Así que una reivindicación a favor de la igualdad de la mujer en este contexto no puede evitar la confrontación con el islam. Este no es un paso fácil, pero es necesario si lo que queremos defender es una libertad sin concesiones, que las mujeres podamos decidir y hacer como adultas de pleno derecho lo que nos venga en gana, que no tengamos que supeditarnos a esa otra forma de patriarcado, el religioso, que es capaz de mantener su influencia sobre nosotras incluso cuando hemos conseguido vencer al padre, el hermano, el primo, el marido o el vecino o nos hemos alejado del entorno que pretendía coartar nuestra independencia.

Si algo hemos interiorizado con la educación democrática recibida es que la secularización de las sociedades occidentales y sus sistemas más o menos laicos, permiten que cualquier ciudadano tenga derecho a criticar las religiones sin que ello comporte castigos de ningún tipo. Algo que no sucede en países donde la apostasía sigue siendo delito y se persigue cualquier opinión que cuestione el orden religioso.

La secularización y la libertad de expresión son las grandes diferencias entre una sociedad musulmana y una europea

Así que las mujeres nacidas en familias musulmanas instaladas en Europa nos tomamos la libertad de manifestar públicamente nuestras opiniones críticas sobre la religión de nuestros padres. Alzamos la voz para denunciar la discriminación y afirmamos que el islam contiene dosis nada desdeñables de machismo. Esperábamos que las reprimendas por este tipo de posiciones feministas vinieran de nuestras familias más directas, pero no estábamos preparadas para el extraño fenómeno que viene dándose en los últimos tiempos en redes sociales, espacios de opinión de lo más variopintos, instituciones públicas e incluso cátedras universitarias. Que las críticas a nuestros postulados a favor de la igualdad entre hombres y mujeres vengan de personas que dicen conocer el islam mejor de lo que lo conocemos nosotras, que mujeres feministas no musulmanas nos digan que todas nuestras quejas son infundadas porque en realidad no entendimos lo que es el “verdadero islam”, que expertos analistas defensores de los derechos de los musulmanes afirmen que nuestro testimonio no es representativo y que hombres de nuestra misma procedencia nos acusen de islamófobas y, al fin, algo en lo que coinciden todos: nos manden callar.

Como si ese patriarcado del que escapamos por los pelos nos persiguiera hasta aquí y volviera a ejercer, o por lo menos lo intenta, el mismo poder que practica en las sociedades donde nadie lo ha puesto en duda. Forma parte este fenómeno de la reacción virulenta del islamismo y nada tiene que ver con la defensa de la libertad religiosa. Se persigue y se intenta silenciar a las feministas en nombre de la lucha contra la islamofobia y se sofoca cualquier crítica a la religión al considerarla la expresión del racismo. Como si, por otro lado, nosotras no hubiéramos sufrido discriminación por nuestro origen.

Lo sorprendente es que quienes usan la lucha antirracista como mordaza para el feminismo no son solamente los hombres musulmanes, muchos de ellos islamistas, sino organizaciones lideradas por hombres españoles que nos cuentan a nosotras, mujeres nacidas musulmanas e hijas de inmigrantes, cuál es en realidad nuestra discriminación y cómo tenemos que expresarla. Y no se cansan de hablar por nosotras y de pedir que se veten nuestras charlas o presencia en los medios públicos. Se demuestra así que para nosotras la susodicha interseccionalidad se convierte en una encrucijada donde no nos queda otra que escoger entre defender nuestra igualdad o conformarnos con el machismo si queremos ser antirracistas. Se repite que el feminismo será antirracista o no será, pero nadie le dice al antirracismo que será feminista o no será.

*Najat el Hachmi es escritora.

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