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NASA enviará a Parker, la primera sonda que orbitará al Sol

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Foto: NASA
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En unas semanas, la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) lanzará la sonda Parker; la primera que orbitará el Sol en la que será la misión más ambiciosa de la agencia espacial estadounidense.

El nombre Parker Solar Prove se le fue dado a la sonda en honor al astrofísico, Eugene Parker, el primero en estudiar la naturaleza del viento solar. Se espera que sea la primera nave que logre atravesar la ardiente atmósfera de la estrella.

Cuando Parker llegue hasta la corona solar, llevará a cabo observaciones de la gran gama de partículas, energía y calor que el Sol expulsa hacia el interior del sistema solar. Una vez dentro, la sonda viajará a través de materia con temperaturas mayores al medio millón de grados centígrados.

Una de las clave por las que el Parker Solar Prove resistirá condiciones extremas se debe al escudo de calor que fue diseñado expresamente para la sonda y un sistema autónomo que proteja los instrumentos de la emisión intensa del sol. El otro dato importante se debe a que contrario de lo que se piensa; las altas temperaturas no siempre calientan un objeto.

A pesar de que en el espacio se experimenten temperaturas de varios miles de grados, no transmite la misma cantidad de grados que genera a los objetos. Esto se debe a la cantidad de partículas que haya en el lugar; mientras más partículas se encuentren y viajen a más velocidad, más calor genera; pero el espacio está vacío, por lo tanto, hay muy pocas partículas que atraviesen a la sonda Parker. Sin embargo, Parker se calentará de igual forma hasta los 1400 grados, según los estudios realizados.

El escudo protector

1400 grados igualmente es un calor excesivo, por eso es tan fundamental el escudo térmico; llamado Sistema de Protección Térmica (TPS), que tiene 2.4 metros de diámetro y un grosor de 12 centímetros. Con esto será suficiente para que el cuerpo de la nave no alcance más de 30 grados.

El TPS se diseñó en el laboratorio de física aplicada en la Universidad John Hopkins; construido a partir de una espuma compuesta de carbono, intercalada entre dos placas de carbono. El escudo fue puesto a prueba con temperaturas de 1650 grados y aseguran que resistiría cualquier cantidad de calor que el Sol pueda mandar a la sonda.

Capacidad autónoma

La sonda fue diseñada para subsistir con total autonomía, ya que en una emergencia; los ingenieros no tendrán capacidad de respuesta para evitar cualquier infortunio. Tendrá integrado sensores que detecten la llegada de luz solar ; estos alertarán a la computadora central para corregir la posición y no se vean dañados los instrumentos. Todo eso sería imposible de detectar a tiempo en la tierra porque los rayos del Sol tardan 8 minutos en llegar.

Tras su lanzamiento, el Parker Solar Probe estará en un viaje de tres meses en donde se enfrentará al frió del espacio; mientras se acerque cada vez más al calor de la estrella del Sistema Solar. La misión tendrá una duración estimada de 7 años.

ACN/ABC

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Advierten que uso del celular produce un cacho en la cabeza

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El uso continuado de teléfonos inteligentes provoca un cambio en la forma del cráneo humano, una especie de cacho, afirman investigadores australianos.

Al parecer se trata de un hueso en forma de pico, llamado protuberancia occipital externa. Según los investigadores aparece en la parte posterior de la cabeza, un poco por encima el cuello. Este puede sentirse al tacto y a veces incluso puede resultar visible en personas calvas.

«He sido médico clínico durante veinte años y durante la última década observo eso en mis pacientes. Tienen un bulto en el cráneo», afirmó a la BBC David Shahar, de la Universidad de Sunshine Coast (Australia).

Tras su descubrimiento, el científico decidió llevar a cabo unas investigaciones para determinar el alcance de la anomalía. En 2016, lideró un estudio que analizó a 218 personas de entre 18 y 30 años de edad. El trabajo, publicado en la revista Journal of Anatomy, mostró que el 41 % de los participantes tenían cachos en su cabeza de más de 10 milímetros.

El estudio reveló además que en un 10 % de los examinados superaban los 20 milímetros. En otra investigación, publicada en febrero de 2018 en la revista Nature, Shahar se centró en determinar la edad de las personas que contaban con ese tipo de formaciones.

Un cacho irreversible

En la investigación participaron 1.200 individuos de entre 18 y 86 años, y el análisis concluyó que era «significativamente más probable» encontrar estas protuberancias entre los participantes de entre 18 y 30 años.

El científico señala a los dispositivos inteligentes como los responsables de la aparición de este abultamiento. Cuando nos inclinamos sobre las pantallas, los músculos del cuello se tensan para sostener la cabeza, cuyo peso aproximado es de 4,5 kilogramos. En el lugar donde aparece este ‘pico’ se concentra una gran presión muscular. Se estima que se trata de un hecho irreversible y que continuará su crecimiento.

Los especialistas creen que el cuerpo trata de adaptarse para aliviar esta presión creando nuevos huesos que ayuden a repartir el peso de la cabeza por una superficie mayor. Nuestros antepasados también inclinaban la cabeza para realizar diferentes actividades como la lectura, pero no sufrieron ninguna metamorfosis. En ese contexto, los investigadores sostienen que no dedicaban tanto tiempo a leer libros como las personas modernas.

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