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¡No hay quien los salve!

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Territorio terrorista - acn
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Desde el Exilio/No hay quien los salve – el amor y el interés.- Por José Gregorio Briceño Torrealba.–  El problema mayor  de Nicolás y su pandilla es que aunque la producción de dólares provenientes del narcotráfico va viento en popa, no pueden utilizar ese dinero a su libre discreción para sostener lo poco que les queda en prebendas a los militares y limosnas al pueblo, pues sus socios en ese negocio, mafiosos, terroristas, capos y hampones variopintos son gente de «armas tomar» en el sentido literal de la frase y cuidado y son ellos quienes tomen la justicia en sus manos si osa tocar el narcobotín que debe ser reinvertido y distribuido según lo que en asamblea  del terror decidan, prevaleciendo siempre lo que el amo cubano indique. Esas son parte de las consecuencias de pertenecer a una secta de malas mañas donde el que se resbala pierde.

Por eso andan mendigando en los pocos reductos del mundo donde pueden pisar tierra sin ser apresados como Corea del Norte y Rusia, para demostrar que aún tienen amigos poderosos y donde los marean con acuerdos menores, les pasan la mano cobrando deudas y hasta salen regañados como en esta ocasión en la que Putin les dijo que se han invertido importantes sumas de dinero y no se observan mejoras a la crisis que vive el país, reconoce a Juan Guaidó como presidente de la  legítima Asamblea Nacional y le dice que debe escuchar sus planteamientos. Capítulo más fantoche fue ver al capo internacional Diosdado Cabello Rondón con una gran comitiva en Corea del Norte aparentando como un éxito, un gran logro la relación con uno de los dictadores más sanguinarios del planeta, suponemos que uno de los acuerdos fue algún curso de «Mejoras en técnicas de tortura». Cosas del amor y el interés.

Táctica de distracción

Todo esto como táctica de distracción al foco de los acontecimientos en el marco de Asamblea General de las Organización de las Naciones Unidas-ONU # 74, donde se dieron numerosos y positivos avances para Venezuela lo que nos aviva aún más los ánimos a los millones de Venezolanos que  anhelamos el retorno a la democracia. Algunos de los logros con respecto al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca-TIAR fue la resolución o acuerdo de 16 de los 18 países que integran  esta instancia la cual plantea investigar, perseguir, capturar y extraditar a las personas involucradas en corrupción y crímenes de lesa humanidad en Venezuela, también deja abierta la puerta para activar nuevas acciones en el futuro, incluidas el uso de la fuerza. Indiscutiblemente fueron unas medidas sin precedentes en la historia de la diplomacia universal, con eso se demuestra que buena parte del mundo está consciente del peligro que representa para la región.

A los pranes, malandros, choros que integran el narcorégimen venezolano, se les siguen cerrando todos los accesos que tenían, ya no podrán participar en los sistemas financieros de estos países, no podrán tener activos ni comprar propiedades.

Espectacular y demoledora intervención de  Iván Duque

Es importante destacar la espectacular y demoledora intervención del presidente de Colombia, Iván Duque Márquez en la que presentó un informe soportado por contundentes evidencias en contra de la organización criminal que ejerce el poder en mi país, allí quedó demostrado que el territorio Venezolano es un santuario de terroristas de la guerrilla colombiana (ELN y FARC) lo que tiene en peligro la democracia de Colombia además de la seguridad y la paz de la región, esto es un gran complemento de los informes elaborados por Luis Almagro presidente de la OEA y Michelle Bachelet Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Fue aún más determinante que el pasado viernes el  Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó a solicitud del Grupo de Lima una resolución para establecer una comisión de investigación independiente sobre posibles violaciones de derechos humanos fundamentales en Venezuela, a corto plazo tendrán que rendir cuentas y este comisión genera una presión que los sigue colocando contra la pared.

Esta acción del Consejo de Derechos Humanos envía un mensaje claro, contundente y categórico a los «GUAPOS» del narcoregimen de que serán responsabilizados por sus crímenes que han cometido. Como niegan por ejemplo la masacre que se llevó en vivo por las redes sociales en contra de Oscar Pérez y su gente, el del capitán Acosta Arévalo, del concejal Fernando Albán y los miles de torturados y masacrados en las catacumbas del régimen.

Para más firmeza y muy significativo, ya que el apoyo de Europa estaba débil, fue el anuncio del Consejo de la Unión Europea sobre sancionar a 7 integrantes de las fuerzas armadas venecubanas complacientes por torturas y otras violaciones a los derechos humanos.

Luego de estas reuniones, intervenciones y acuerdos esperanzadores para nuestra patria, no podía fallar el espectáculo de Delcy Rodríguez, la enviada de la dictadura para quién también hubo desplantes y poca atención. En su participación, como siempre, con la mentira y el engaño por delante, exhibió números falsos, culpó a la derecha de todo lo que no han resuelto en 20 años y ofendió a periodistas como es usual en su guion maltrecho. Entregó al Secretario General el «acuerdo» hecho con los buhoneros de la política para aparentar diálogo y entendimiento ante el mundo.

Como decía en anteriores artículos, de este corral no salen, sus amigos comprados con petróleo ya no son tan leales y sus socios en el narcotráfico los tienen monitoreados y sabemos que quien entra en ese negocio nunca termina ileso.  Creo que estamos en las etapas finales para desalojar esa gran organización criminal internacional del territorio Venezolano.

Siempre en pie de lucha con la denuncia desde la cárcel del exilio sé que será su último viaje en libertad porque lo que les viene será parecido o mucho peor que donde está el intergaláctico supremo Hugo Chávez, el Infierno, aunque creo que todavía es muy poco para el daño que nos han ocasionado a millones de venezolanos.

Sin duda estas jornadas nos inspiran, renuevan la esperanza y nos permiten seguir empujando hacia la libertad de Venezuela con lo que nos queda LA PLUMA Y LA PALABRA

José Gregorio «El Gato» Briceño Torrealba/Valeria Briceño – @josegbricenot /@valeriabricenot – @josegbricenot/ valeriabriceñot – Facebook: José Gregorio El Gato Briceño – Fuente: http://gatobriceno.blogspot.com/2019/09/no-hay-quien-los-salve-el-amor-y-el.html

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Antirracismo machista

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Antirracismo machista: Por Najat El Hachmi.- Las sociedades occidentales, y sus sistemas más o menos laicos, permiten que cualquier ciudadano tenga derecho a criticar las religiones. Eso no sucede en países donde la apostasía sigue siendo delito

Las mujeres nos dimos cuenta muy pronto de la diferencia abismal que existe entre la sociedad marroquí de la que procedemos y las sociedades europeas a las que nos fuimos incorporando. Aunque se tratara de un país como España, que no hacía tanto que había dejado atrás una dictadura, aunque emigráramos a ciudades pequeñas o entornos provincianos, aunque nos instaláramos en barrios periféricos o pasáramos a engrosar las filas de las clases sociales con menos recursos, lo cierto es que no se nos escapó el avance enorme que supuso la emigración, una especie de atajo que acortaba de un modo importante nuestro avance hacia la libertad, la igualdad y, sobre todo, la esperanza en la posibilidad de disfrutar de una vida más digna que la de nuestras madres y abuelas. Es una verdad incontestable que llevamos inscrita en la carne: nada tiene que ver una sociedad legalmente igualitaria a una que no lo es. Por eso, uno de nuestros mayores temores fue y ha sido siempre que nos llevaran a Marruecos y nos dejaran allí. De hecho, era una amenaza nada insólita entre muchos padres de familia que no estaban dispuestos a permitir que sus mujeres e hijas se liberaran tal como habían hecho esas libertinas cristianas.

Así que, sí, no tardamos en disfrutar de los avances conquistados por las mujeres de este país y pasamos a sentirnos extranjeras donde nacimos. Algo que, por otro lado, también les pasaba a las tías y abuelas que no habían salido del pueblo. La condición de extranjeras les venía dada por su sexo en una sociedad que las consideraba personas de segunda. Cabe aquí recordar las diferencias por si alguien, en esta epidemia de relativismo que lo está infectando todo, sufre de cierta desmemoria: hemos pasado de tener que esconderte cuando llega un invitado hombre ajeno a la familia a compartir pupitre con chicos de tu edad, con quienes incluso puedes entablar amistad; de ser considerada un cuerpo capaz de desencadenar el caos con su sola presencia a poder llevar pantalones ajustados o minifalda (a pesar de que sonara la cancioncita de Manolo Escobar); de que tu educación sea algo discrecional que dependa de los designios del jefe de familia a que la escolarización de las niñas sea obligatoria por ley; de que esté normalizada la violencia y se considere justificada cuando tu comportamiento no ha sido el correcto a que… bueno, es verdad, con el número de víctimas de violencia machista es difícil defender que la sociedad española es igualitaria, pero tengan en cuenta que es un enorme progreso no tener que partir de cero a cada momento para desmontar los discursos que la justifican. En fin, que no es lo mismo vivir en un país donde el matrimonio infantil o forzoso es habitual a hacerlo en uno donde se vea como una aberración.

A menudo se persigue y se intenta silenciar a las feministas en nombre de la lucha contra la islamofobia

Entre las numerosas diferencias que existen entre una sociedad musulmana y una europea hay dos ejes fundamentales que han supuesto un cambio de primer orden para las hijas de la inmigración: por un lado, la secularización de la sociedad de acogida y, por otro, las condiciones para la libertad de expresión. En el arduo camino de la toma de conciencia feminista llega un momento en el que resulta imposible eludir el análisis y la confrontación con el poder religioso, que forma parte indisociable del entramado estructural que configura nuestro patriarcado. Muy a menudo se intenta separar el islam de lo que son costumbres, tradiciones y valores que, nos dicen, nada tienen que ver con el primero. Se ha difundido así (y con éxito) la idea de que el contenido misógino de la religión es el resultado de una interpretación patriarcal de los textos originales, que serían incluso feministas. Una propuesta difícil de validar teniendo en cuenta la carga machista de muchos pasajes del Corán o hadices del profeta Mahoma. Así que una reivindicación a favor de la igualdad de la mujer en este contexto no puede evitar la confrontación con el islam. Este no es un paso fácil, pero es necesario si lo que queremos defender es una libertad sin concesiones, que las mujeres podamos decidir y hacer como adultas de pleno derecho lo que nos venga en gana, que no tengamos que supeditarnos a esa otra forma de patriarcado, el religioso, que es capaz de mantener su influencia sobre nosotras incluso cuando hemos conseguido vencer al padre, el hermano, el primo, el marido o el vecino o nos hemos alejado del entorno que pretendía coartar nuestra independencia.

Si algo hemos interiorizado con la educación democrática recibida es que la secularización de las sociedades occidentales y sus sistemas más o menos laicos, permiten que cualquier ciudadano tenga derecho a criticar las religiones sin que ello comporte castigos de ningún tipo. Algo que no sucede en países donde la apostasía sigue siendo delito y se persigue cualquier opinión que cuestione el orden religioso.

La secularización y la libertad de expresión son las grandes diferencias entre una sociedad musulmana y una europea

Así que las mujeres nacidas en familias musulmanas instaladas en Europa nos tomamos la libertad de manifestar públicamente nuestras opiniones críticas sobre la religión de nuestros padres. Alzamos la voz para denunciar la discriminación y afirmamos que el islam contiene dosis nada desdeñables de machismo. Esperábamos que las reprimendas por este tipo de posiciones feministas vinieran de nuestras familias más directas, pero no estábamos preparadas para el extraño fenómeno que viene dándose en los últimos tiempos en redes sociales, espacios de opinión de lo más variopintos, instituciones públicas e incluso cátedras universitarias. Que las críticas a nuestros postulados a favor de la igualdad entre hombres y mujeres vengan de personas que dicen conocer el islam mejor de lo que lo conocemos nosotras, que mujeres feministas no musulmanas nos digan que todas nuestras quejas son infundadas porque en realidad no entendimos lo que es el “verdadero islam”, que expertos analistas defensores de los derechos de los musulmanes afirmen que nuestro testimonio no es representativo y que hombres de nuestra misma procedencia nos acusen de islamófobas y, al fin, algo en lo que coinciden todos: nos manden callar.

Como si ese patriarcado del que escapamos por los pelos nos persiguiera hasta aquí y volviera a ejercer, o por lo menos lo intenta, el mismo poder que practica en las sociedades donde nadie lo ha puesto en duda. Forma parte este fenómeno de la reacción virulenta del islamismo y nada tiene que ver con la defensa de la libertad religiosa. Se persigue y se intenta silenciar a las feministas en nombre de la lucha contra la islamofobia y se sofoca cualquier crítica a la religión al considerarla la expresión del racismo. Como si, por otro lado, nosotras no hubiéramos sufrido discriminación por nuestro origen.

Lo sorprendente es que quienes usan la lucha antirracista como mordaza para el feminismo no son solamente los hombres musulmanes, muchos de ellos islamistas, sino organizaciones lideradas por hombres españoles que nos cuentan a nosotras, mujeres nacidas musulmanas e hijas de inmigrantes, cuál es en realidad nuestra discriminación y cómo tenemos que expresarla. Y no se cansan de hablar por nosotras y de pedir que se veten nuestras charlas o presencia en los medios públicos. Se demuestra así que para nosotras la susodicha interseccionalidad se convierte en una encrucijada donde no nos queda otra que escoger entre defender nuestra igualdad o conformarnos con el machismo si queremos ser antirracistas. Se repite que el feminismo será antirracista o no será, pero nadie le dice al antirracismo que será feminista o no será.

*Najat el Hachmi es escritora.

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