Refinería El Palito paralizada en varias áreas por falta de mantenimiento
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Refinería El Palito paralizada en varias de sus áreas por falta de mantenimiento

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Refinería El Palito está paralizada - noticiasACN
Refinería El Palito. (Foto: Referencial)
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La Refinería El Palito está paralizada en las áreas como crudo, vacío, oxigenado y azufre, entre otras según por falta de mantenimiento.

Esta dependencia, que llegó a producir 150 mil barriles diarios hoy apenas aporta 45 mil bd al consumo nacional.

Eso es apenas el 20% de la demanda de gasolina que requieren, al menos los 10 estados que en principio surtía esta instalación.

El reportaje elaborado por periodistas de Tal Cual, El Tiempo de Puerto La Cruz, El Impulso y La Mañana; donde señalan sobre la Refinería El Palito paralizada en varias de sus áreas y la poca operatividad de otros complejos que dan cuenta del colapso del sistema refinador en el país.

Eso ha traído como consecuencia el desabastecimiento de combustible y de gas, atribuido fundamentalmente a los problemas operativos de Petróleos de Venezuela; lo cual incide directamente en la poca capacidad de producción de esas dependencias, otrora orgullo venezolano en el mundo.

En el caso de la Refinería El Palito, el trabajo ahonda en las razones de su destrucción.

La falta de mantenimiento es inocultable. Además, el complejo operó de manera eficiente con mil 200 trabajadores antes de la llegada de la revolución.

Las prebendas políticas lo llevaron a 5 mil trabajadores, de los cuales hoy quedan mil 800. La mayoría se ha ido por los bajos sueldos y la pérdida de beneficios. 

“Hoy ni siquiera le dan almuerzo, a las 12 del mediodía los mandan para sus casas. Muchos trabajadores se han visto obligados a realizar paros escalonados frente a la refinería para exigir mejores salarios y beneficios”.

Refinería El Palito paralizada en varias áreas

“Hoy esas áreas están inoperativas y los trabajadores me han comunicado que se ve el gran deterioro, da lástima, porque la industria petrolera siempre ha sido la punta de la columna vertebral de la economía en Venezuela”, indicó el exsecretario general del Sindicato Petrolero del estado Carabobo, Diego Espinoza, en rueda de prensa.

La importancia de esta refinería se traduce en que cuenta con una Unidad de Craqueo Catalítico Fluidizado (FCC sus siglas en inglés), donde se producía la gasolina que se distribuye a 10 estados; lo que equivale a 45,8% del territorio nacional, reseña el trabajo.

Todas operan a un tercio de su capacidad

Según el reportaje, el Complejo Refinador de Paraguaná (conformado por Amuay, Cardón y Bajo Grande), el Complejo Petroquímico de Jose, la Refinería El Palito y la Refinería San Roque están operando a menos de un tercio de su capacidad instalada

Eso dejó al Gobierno importar cada vez más productos para cubrir el mercado local.

La situación de las seis refinerías de Petróleos de Venezuela es bastante grave, afirmó Rafael Quiróz, economista y experto petrolero.

Indicó que tienen en su totalidad capacidad para procesar 1 millón 300 mil barriles de petróleo diariamente. Pero en estos momentos, apenas pueden refinar un tercio de ese total.

En este porcentaje figuran aceite para motor, grasa, gasoil, gasolina y fuel oil, porque apenas se están procesando 205 mil barriles diarios (bd) de petróleo.

Es por ello que hay que recurrir a la importación de combustible para atender la demanda nacional.

Regresó a producción de hace 75 años

Pdvsa ha regresado al nivel de producción de hace 75 años”, afirmó Quiróz a El Impulso.

En junio de 2018, la administración de Nicolás Maduro dijo que implementaría un plan para aumentar la producción de crudo en 1 millón, pero desde esa fecha hasta ahora las cifras no han podido superar los 950 mil bd.

La Refinería El Palito paralizada en las áreas por falta de mantenimiento, la caída de las inversiones, la renuncia de personal capacitado y la migración.

Además, de las irregularidades de los contratos suscritos con otras naciones y empresas de servicios y la corrupción son los factores que han contribuido al deterioro de la infraestructura petrolera nacional, que ha empeorado por las sanciones de Estados Unidos a Pdvsa.

Las fallas de refinación de la empresa dispararon las importaciones venezolanas. Durante 2018.

Pdvsa compró en el exterior 253.000 bd de petróleo, nafta, gasolina y diésel, lo que representa un máximo histórico y un incremento de 40% en comparación con los 180.250 bd adquiridos en 2017, según cifras internas de la estatal obtenidas por Reuters. Tras las sanciones, las compras externas continuaron pero a menor medida.

Paraguaná en proceso de extinción

El Complejo Refinador de Paraguaná ubicado en Falcón llegó a ser la instalación de su tipo más grande del mundo.

Eso pasó luego que el 1° de agosto de 1997 se fusionaran las refinerías de Cardón y Amuay para conformar el centro refinador más importante del planeta en cuanto a tamaño y tecnología.

Con una capacidad de procesamiento de 940 mil barriles al día, el CRP fue tomado como referencia internacional, no solo por la importante infraestructura, sino por los altos estándares de calidad que existían al momento  de despachar el producto.

Para el secretario de Profesionales y Técnicos Petroleros de Venezuela y secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros y Gasíferos de Falcón, Iván Freites, quien inició su trayectoria en los años 80 dentro de Pdvsa, la debacle arranca al momento de introducir “políticas nefastas” en los diferentes espacios laborales, con la consigna de acabar con el presunto monopolio que mantenía Estados Unidos sobre la estatal.

20 años después con Hugo Chávez y Nicolás Maduro, los resultados están a la vista de todos. Un complejo en evidente abandono, sin inversión.

Exportación de gasolina en cero

Con fallas de mantenimiento de plantas, con escasez de personal especializado y con índices en procesamiento de crudo que a duras penas sobrepasa los 100 mil barriles diarios en las refinerías Amuay y Cardón.

Según las cifras que maneja el vocero sindical, antes del año 2000 se producía en Venezuela un total de 350 mil barriles de gasolina por día; de los cuales 200 mil bd eran para consumo de los venezolanos y a su vez se exportaban 150.000 bd.

“Hoy esta exportación está en cero y nos hemos convertido en importadores. Es decir, que ahora para poder cubrir la demanda nacional tenemos que traer de afuera 170 mil barriles de gasolina por día”.

Aunado a esto persiste una situación de saqueo en el CRP, que de acuerdo a las declaraciones de Freites, es promovido por el Gobierno nacional.

Diariamente salen del Complejo Refinador Paraguaná un total de 50 mil barriles de gasolina dirigidos al contrabando; mientras que para Cuba suministran 70 mil barriles de gasolina por día, y otros tantos miles son expendidos ilegalmente a otros países.

Lo que quiere decir que de los 170 mil barriles diarios que se importan, solo dejan 30 mil para consumo de los venezolanos; el resto sale de manera ilegal para beneficio de los grandes funcionarios de gobierno”.

Por esta razón, se observa la escasez de combustible en el país, donde actualmente el consumo por día es de 110 mil barriles para el parque automotor venezolano; pero Pdvsa solo aporta 30 mil barriles de gasolina importada, quedando un faltante de 70 mil barriles diarios del combustible.

Lejos de visualizar una salida, las autoridades parecen no tener freno en su plan de desmantelar por completo al coloso petrolero de Paraguaná.

Fuentes internas aseguran que el mismo saqueo se extiende hacia el gasoil, producto que también era exportado.

Pero por las mismas maniobras del socialismo, apenas alcanza una producción de 40 mil barriles para consumo interno que no alcanzan a cubrir la demanda de 80 mil y 100 mil barriles diarios para los venezolanos.

ACN/TalCual/EL Tiempo

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Herido de muerte sistema alimentario con el coronavirus

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Sistema alimentario herido de muerte con el coronavirus

El modelo alimentario actual lleva demasiado tiempo fallando;  a consumidores y productores y necesita una transformación profunda. Nuestros representantes políticos tienen una oportunidad de oro para ser valientes;  y cambiar un sistema herido de muerte, que está destrozando el planeta, nuestra salud y la vida de miles de millones de animales.  Es el momento de iniciar una transición proteica que reduzca considerablemente el número de animales explotados para consumo humano y apueste por la proteína alternativa.

La pandemia condena a miles de animales al sacrificio;  para mantener los precios. Durante el confinamiento  ha crecido la compra;  de legumbres, frutas y verduras.

“Por una vez, los animales ganan”. Es la frase que se podía leer en una viñeta sobre la cancelación de los encierros de San Fermín 2020. La pandemia ha paralizado la temporada alta taurina. Esto nos ha llevado a pensar que este año se salvarían cientos de toros. Pero no es así, ya que si no acaban en las plazas son enviados al matadero. Seguir criándolos no es rentable para las ganaderías de lidia y deben deshacerse de ellos.

Comer animales, ¿hasta cuándo?

Como ocurre con los astados, los animales considerados de granja tampoco ganan con la pandemia. Ellos también se han convertido en una carga para sus ganaderos. Desde el principio del confinamiento, el cierre de bares y restaurantes hizo saltar las alarmas entre las asociaciones ganaderas.

Especialmente en el sector ovino, que destina más del 60% de su producción a hostelería y restauración. Los corderos lechales suelen venderse con 20 días de vida. Después de ese tiempo, mantenerlos no es económicamente sostenible. No hay espacio en las granjas para ellos y no hay dinero para alimentarlos, solo generan pérdidas.

Al descenso de la demanda se le suman mataderos y salas de despiece;  funcionando a medio gas debido a las nuevas medidas de seguridad y al gran impacto del coronavirus entre sus trabajadores.  Así, la cantidad de animales “listos para el sacrificio” no hace más que aumentar, sin poderles dar salida.

Existe un riesgo real de colapso de las granjas, que podrían llegar a superar el 20% de su capacidad de comercialización. Y mientras los animales esperan su tercio de muerte, sus condiciones de vida son peores que antes, pudiendo sufrir un hacinamiento aún mayor.

Animales sacrificados en las  granjas terminan  en la basura

El propietario de una lechería me contó que ganaba más dinero por las subvenciones que por la leche que vendía

Si el drama de los ganaderos de toros de lidia es que sus reses acaben en un matadero y no en una plaza, el de los granjeros es “retirar” animales. “Retirar” es un eufemismo que se usa para explicar que cientos de miles de animales serán sacrificados en las mismas granjas y acabarán en la basura, sin pasar a formar parte del suministro alimentario.

Los datos evidencian la precaria situación de un sistema alimentario que pide ayuda a gritos desde hace tiempo. En Cataluña, la Generalitat ha pedido al Ministerio de Agricultura que “retire” del mercado mil toneladas de carne de ave para evitar una caída de precios debido a la sobreproducción.

Lo mismo ocurre con el sector porcino, que se plantea sacrificar uno de cada cinco lechones de cerdos ibéricos. Los ganaderos quieren acabar ya con un 20% de los animales para no llegar a Navidad con un sector del ibérico devaluado. En definitiva, hablamos de un exorbitante número de vidas animales arrebatadas exclusivamente para mantener los precios y no para alimentar a alguien. Mientras, durante el confinamiento, la demanda en el Banco de Alimentos se ha disparado un 30%.

El drama que está viviendo ahora el sector ganadero es solo la punta del iceberg de un modelo alimentario desfasado, que subsiste a base de ayudas creadas para garantizar el abastecimiento de una Europa de posguerra cuyas necesidades nada tienen que ver con las de hoy. La pandemia simplemente ha evidenciado la ineficiencia de nuestro sistema de producción de alimentos y la necesidad de cambiarlo.

Hace años, el propietario de una lechería me contó que ganaba más dinero por las subvenciones que recibía que por la leche que vendía. Me dijo, apenado, que en ocasiones se veía obligado a tirar leche y que ni siquiera le permitían donarla a bancos de alimentos.

Un modelo alimentario sostenible

Nada parece haber cambiado desde entonces. Las ayudas asistencialistas implementadas para paliar los efectos de la pandemia tampoco tratan el problema de raíz: una sobreproducción de alimentos que destroza la vida de millones de animales, daña el planeta y no empodera a los ganaderos, que probablemente preferirían ayudas para adaptar sus explotaciones a las necesidades de un modelo alimentario sostenible.

Afortunadamente, existen ganaderos que apuestan por transformar sus producciones. Es el caso de Mike Weaver, ex propietario de una granja de pollos que actualmente cultiva cáñamo gracias a la ayuda del proyecto Transfarmation. Como Mike, otros granjeros están renovando sus negocios de la mano de diferentes organizaciones sin ánimo de lucro. Otro ejemplo son Jennifer y Rodney Barrett, que han hecho la transición al cultivo de hongos con la ayuda del programa Rancher Advocacy. Y Jay Wilde, un antiguo ganadero que ahora se dedica a cultivar verduras y cuya historia está plasmada en el cortometraje 73 Cows. Incluso compañías como la marca de leche de avena Oatly colaboran con granjeros para que prioricen el cultivo de avena destinada a la producción de leche vegetal en vez de la explotación de vacas.

Transformar la producción sin consolidar el sistema actual

Algunos ganaderos parecen dispuestos a cambiar y no les sirve solo con el respaldo de empresas y organizaciones. Necesitan subvenciones que les ayuden a salir de esta crisis transformando su producción, no consolidando el sistema actual que ignora la otra gran crisis a la que nos enfrentamos, la emergencia climática. Precisan una Política Agrícola Común que les haga partícipes de la evolución hacia un nuevo sistema alimentario, alejado de la ganadería industrial. Les hacen falta representantes políticos que se atrevan a dejar de incentivar la producción y el consumo de carne y favorezcan el desarrollo y el consumo de proteína alternativa, con investigaciones en el campo científico y campañas de concienciación ciudadana.

La sociedad también está lista para afrontar un cambio de modelo alimentario. Durante el confinamiento, en España ha crecido la compra de legumbres, frutas y verduras. Además, tres de cada 10 españoles afirma haber consumido más alternativas vegetales. La pandemia parece favorecer el consumo de proteína vegetal en todo el mundo. Según un reciente estudio de MarketsandMarkets, el mercado de la carne vegetal en EE. UU. crecerá un 17% para 2021. Esta inercia del consumo debe ser respaldada con medidas como un impuesto de carbono sobre la carne y los lácteos y la reducción del IVA de las alternativas vegetales.

El modelo alimentario actual lleva demasiado tiempo fallando a consumidores y productores y necesita una transformación profunda. Nuestros representantes políticos tienen una oportunidad de oro para ser valientes y cambiar un sistema herido de muerte, que está destrozando el planeta, nuestra salud y la vida de miles de millones de animales. Es el momento de iniciar una transición proteica que reduzca considerablemente el número de animales explotados para consumo humano y apueste por la proteína alternativa.

La crisis brinda una oportunidad de reinventar nuestra relación con la naturaleza. La bici y los pájaros se convierten en símbolos de resistencia.

ACN/diarios/redes

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