Remordimiento de conciencia no los deja vivir en paz
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El remordimiento de conciencia no los deja vivir en paz: @lortegadiaz y @GermanFerrer23

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Veraz…/El remordimiento de conciencia, no los dejan en paz a: @lortegadiaz y @GermanFerrer23: Por Robert Alvarado / “Una mentira no tendría ningún sentido a menos que sintiéramos la verdad como algo peligroso”(Alfred Adler). Según tengo por entendido el concepto de remordimiento es un sentimiento que experimenta una persona cuando cree que no ha actuado de manera correcta. Esta acción busca el arrepentimiento, por aquellos hechos que una vez hizo daño a muchas personas que estuvieron alrededor ellos. Caso pasa espécimen con los esposos German Ferrer y Luisa Ortega Diaz. Cuando estuvieron en las mieles del poder chavista fueron los llamados “verdugos de la revolución” y ahora se hacer ver estos señores ante el mundo como unos benévolos justicieros y lo vemos con las últimas declaraciones de Germán Ferrer (@GermanFerrer23): “Debemos seguir avanzando hacia la unificación de toda la disidencia, para que nadie convalide el fraude electoral planteado por la tiranía. Por ello, ME UNO al Frente Amplio y Plural propuesto por algunos partidos y sectores del país para luchar contra el régimen”, expresan el sentido que él y su esposa, Luisa Ortega Díaz, quieren darle a su esfuerzo de agarrar la bandera y estar al frente de un proceso de recuperación del Estado de Derecho y de Justicia, eso es todo.

¿Cómo unas personas que reconocen sus delitos en perjuicio del pueblo venezolano, porque eso fue lo que hizo Luisa Ortega Díaz hablando de presiones, ahora van a venir a pedir unificación  desde su condición delincuencial para empuñar la bandera del cambio político? Una cosa es que deban asumir sus responsabilidades y actuar, por ejemplo pidiendo la Orden de Captura Internacional contra Nicolás Maduro o el Antejuicio de Mérito al cual le dio entrada el TSJ Legítimo, y otra cosa, muy diferente, es darles el beneficio de la duda respecto a supuestos planes de la recuperación de la democracia cuando hasta el mismo Walid Makled los ha señalado, perdón, los denunció por ser parte de una mafia que nos llevó a la ruina.

En las palabras de  Germán Ferrer está demostrado el talante advenedizo de él y su esposa, hablando de dignidad entre líneas o desde la cuenta twitter @DIGNIDADMP, de supuestos “Justicieros, luchadores, seguidores de la gestión de la única Fiscal General de Venezuela, Luisa Ortega Díaz! Fervientes defensores de la CRBV”, en ese sentido, comparto con Carlos Ramírez López, Dr. Ley, que hoy día debemos comprender el rol de Luisa Ortega Díaz como Fiscal General pero sin perder de vista el sentido de justicia que debe privar ante las nefastas consecuencias de su gestión al frente del Ministerio Público venezolano, una gestión que nos conduce a una interrogante paradójica vista la vindicta pública como garante de los derechos humanos: ¿en manos de qué delincuentes estábamos si los mismos delincuentes que ellos procesaron, entiéndase Walid Makled, ahora los denuncian por ser tan o más malhechores que ellos?

Estimado lector, si a usted aún le quedan dudas de que estos personajes sean unos delincuentes, analice el caso del Vice Fiscal que llegó huyendo a España proveniente de los Estados Unidos de Norteamérica, donde no le creyeron ni pío al igual que a su jefa cuando le negaron la visa. Ahora vienen con el cuento de que “Las últimas acciones de la Fiscal @lortegadiaz tendrían al Gobierno muy preocupado, por lo que estarían buscando la forma de incriminarla en casos de droga para intentar frenar sus acciones y credibilidad ante organismos internacionales”, al amigo Alberto Rodríguez (@AlbertoRodNews) cuando informó eso se le olvidó que el problema de Germán Ferrer, como el de su esposa, es el de creer que el dinero lo puede todo, un dinero mal habido en casos de corrupción y al parecer de narcotráfico como lo sugiere Walid Makled.

Escuchar decir a Luisa Ortega Díaz sobre posible nacionalidad colombiana de Maduro que “podríamos estar frente a un evento positivo”, es constatar su complicidad con el actual Primer Mandatario nacional, se dispone de una prueba irrebatible de su complacencia con el régimen durante su gestión como Fiscal General de la República. El chiste se cuenta solo. En busca de un recurso comunicacional de impacto, obviamente desesperado, hace como el sapo cuando salta y se ensarta en la estaca. ¿Por qué sucede eso? Porque su esposo, el corrupto Germán Ferrer, su consejero y asesor de imagen, perdió el sentido de la realidad y piensa volver por sus fueros.

Comparto con mi amiga Berenice Gómez (@berenicegomez52) que “nada de lo que hagan devolverá hijos muertos, heridos, mutilados, ni les hará más llevadera la cárcel a los 11 mil presos políticos y más de 9 mil en sus casas con cautelares”. Con ello quiero decir que al hablar de este dúo dinámico se plantea un tema de ética y moral, por demás revolucionarias, que los excluye por sí mismos, dada su condición y/o actitud punible de cualquier consideración favorable a su desempeño como abanderados de un proceso de cambio político en Venezuela.

La frivolidad no debe llevarnos a planteamientos triviales como el de “zamuro cuidando carne”, no, la gravedad estriba en ser presa de subterfugios que orientan el manejo político y la manipulación mediática promovidos y pagados por Germán Ferrer y Luisa Ortega Díaz con el fin de evadir toda responsabilidad penal por los hechos de corrupción y violación de derechos humanos en los cuales están incursos, delitos que no prescriben según las leyes venezolanas. Con esa intención, se han dedicado a crear una matriz de opinión posicionando la noción de persecución política como elemento comunicacional contrario a los señalamientos de corrupción y delitos de lesa humanidad hechos contra ellos, buscando dejarse colar como disidentes valiéndose de esa percepción inducida, falsa e interesada.

Cualquier información o sugerencia por [email protected]  [email protected] [email protected]  [email protected]  o bien por mí teléfono 0414-071-6704 y además pueden leer esta columna y otras cosas más por la señal en vivo de RCTV INTERNACIONAL en mí página Web:www.robertveraz.galeon.com   Ahora mi columna se traduce en Inglés http://robertveraz.galeon.com/aficiones2595740.html  y sigan mis comentarios y opiniones por @robertveraz en twitter ¡Hasta la próxima semana, Dios  bendiga a Venezuela!

No deje de leer: Luisa Ortega entregará a la AN documentación sobre contrataciones de los Clap

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Antonio Garbi, doble secuestro

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Antonio Garbi, doble secuestro: Por José Luis Centeno S.-

La pena de prisión sin condena que cumple Antonio José Garbi González viene a ser; en la dialéctica revolucionaria, sombría expresión del chantaje judicial; hecho a la sociedad venezolana que, inoculado en la administración de justicia; dio al traste en nuestro país con el sistema adversarial acusatorio; “que murió hace tiempo y nadie ni siquiera le prendió una vela”, según el jurista Leonardo Pereira Meléndez.

Primero fue el padre de este joven preso político; lo secuestran y desaparece entre exigencias de sus captores, un doloroso episodio; acentuado por efectivos militares que no dieron con su paradero después de recibir ingentes sumas de dinero; requeridas para garantizar el éxito de un rescate trastocado en timo; al igual que la causa penal iniciada contra Garbi González en Carabobo; radicada en Aragua -la “guillotina judicial”- y en veremos en la Sala de Casación Penal del TSJ.

El infortunio vuelve a perturbar la tranquilidad del hogar de Antonio José; cuando más de veinte efectivos policiales protagonizan otro secuestro, el suyo; un hecho irrefutable desde que dormía pegado al techo en un calabozo del CICPC; superando la sarna con medicina para perros y extorsiones continuadas en la cárcel de Tocuyito; sumadas a riesgos de muerte y enfermedades tan preocupantes; como las anomalías procesales que lo han mantenido tras las rejas por más de cinco años.

Secuestros con precedentes

De ambos secuestros existen precedentes, cada día más; no obstante, las causas y efectos se desvanecen en la cotidianidad de calamidades; surgidas de la situación país, que en el área penal son mayores con las Salas del TSJ publicando decisiones; incluso enfrentándose entre sí, violando su propia resolución No. 001-2020;  tocante a la suspensión de los procesos judiciales, mientras expedientes como el de Garbi espera en Sala Penal decisión del avocamiento solicitado por el Ministerio Público.

Si en cinco años el Poder Judicial en Fase del Juicio Oral; la de “mayor relevancia del proceso penal”, ha sido incapaz de materializar;  “plenariamente la prueba” que dice tener en contra de este muchacho; y de concretar principios como los de la “contradicción y de igualdad procesal”; notoriamente estamos ante un secuestro, cuyos responsables, a diferencia del sufrido por su padre; están identificados e insisten en prologar el cautiverio con violaciones de derechos humanos.

Decir secuestro, suena alarmante, aunque no causa el impacto emocional de otros tiempos; menos cuando las trasgresiones a las garantías procesales parecieran ser norma consuetudinaria; con la tendencia a ser admitidas como tales por la sociedad venezolana, implicando el peligro; de olvidar a quienes se les afecta el bien jurídico de la libertad; en un entramado judicial con más aristas políticas que jurídicas.

En este contexto, el secuestro de Antonio José Garbi González, como el de tantos presos políticos; es un atropello judicial, parte de aberraciones procesales adversadas con la solidaridad y tesón; en exigir libertad para los encarcelados por motivaciones políticas, algo que sin duda surte efectos positivos pese al desgaste propiciado por la putrefacción del Poder Judicial.

ACN/@jolcesal

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