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Opinión

Todo tiene su tiempo

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Todo Tiene Su Tiempo: Por  Rafael Ramírez.-

Tomo esta frase del Eclesiastés 3, del Antiguo Testamento;  sentencia que popularizó el Comandante Chávez.

La Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional, ha sido sacudida por una serie de escándalos, tanto por sus actuaciones y decisiones, como por conducta de los diputados que la conforman.  A mí el tema me toca en lo personal, porque desde esa comisión, presidida entonces por el diputado refugiado Freddy Guevara, se actuó en componenda con el madurismo para levantarme falsas acusaciones y dañar mi reputación y prestigio.

Hoy se caen las máscaras

Hoy se caen las máscaras y nos revelan lo que ya desde hace un tiempo es evidente: el madurismo y la oposición extremista #SonLoMismo.

En mi artículo de este domingo amplío sobre el accionar de esa comisión desde donde se extorsionaba o vendían indulgencias al mejor postor en connivencia con el madurismo.

[email protected] a través de rojorojito.ccsend.com

Con Chávez Siempre, ¡Venceremos!

Rafael Ramírez Carreño | www.rafaelramirez.net – Escríbeme a: [email protected]

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Opinión

El Pesebre arraigado en Venezuela

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El arraigo del pesebre en Venezuela: Por Francisco Mayorga.-

El Pesebre o nacimiento navideño es un arraigo profundo en Venezuela. Por caro que resulte montarlo;  no hay hogar venezolano que no lo intente. Es la fe y la significación, evidente con los años;  que le trae a todos los feligreses… un presagio de tiempos mejores y buena suerte.

Su leyenda d 800 años

El pesebre lo inventó San Francisco de Asís, el santo de la humildad y de la pobreza, en la Navidad de 1223, hace casi 800 años, en el pueblecito de Greccio, en Italia.

El santo estaba débil y enfermo, y pensando que tal vez aquella sería su última Navidad en la tierra, quiso celebrarla de una manera distinta y muy especial. Un amigo de nombre Juan Velita, era dueño de un pequeño bosque en las montañas de Greccio, y en el bosque había una gruta que a Francisco se le parecía mucho a la cuevita donde nació Jesús, en los campos de Belén, y que él había conocido hacía poco en su viaje a Tierra Santa.

Francisco habló con su amigo, le contó su idea de hacer allí un “pesebre vivo”, y juntos lo prepararon todo, en secreto, para que fuera una sorpresa para los habitantes del pueblo, niños y grandes.

Entre la gente del pueblo, Francisco y Juan escogieron algunas personas para que representaran a María, a José, y a los pastores; les hicieron prometer que no dirían nada a nadie antes de la Navidad, y, siguiendo el relato del Evangelio de San Lucas, prepararon la escena del nacimiento. ¡Hasta consiguieron un hermoso bebé para que representara a Jesús!

El primer nacimiento

La noche de Navidad, cuando todas las familias estaban reunidas en sus casas, las campanas de la iglesia empezaron a tocar solas…  ¡Tocaban y tocaban como si hubiera una celebración especial!… Pero nadie sabía qué estaba pasando… El Párroco del pueblo no había dicho que fuera a celebrar la  Misa del Gallo… la Misa de Medianoche….

Sorprendidos y asustados a la vez, todos los habitantes de Greccio salieron de sus casas para ver qué estaba sucediendo… Entonces vieron a Francisco que desde la montaña los llamaba, y les indicaba que subieran donde él estaba.

Alumbrándose con antorchas, porque la noche estaba muy oscura y hacía mucho frío, todos se dirigieron al lugar indicado, y cuando llegaron quedaron tan admirados, que cayeron de rodillas, porque estaban viendo algo que nunca habían pensado poder ver. Era como si el tiempo hubiera retrocedido muchos, muchos años, y se encontraran en Belén, celebrando la primera Navidad de la historia: María tenía a Jesús en sus brazos, y José, muy entusiasmado, conversaba con un grupo de pastores y pastoras, que no se cansaban de admirar al niño que había acabado de nacer…

Después, cuando todos se calmaron, el sacerdote, que había sido cómplice de Francisco y de Juan Velita en aquel secreto, celebró la Santa Misa, y Jesús se hizo presente en el Pan y el Vino consagrados, como pasa siempre que se celebra una Misa en cualquier lugar del mundo.

Terminada la Eucaristía, Francisco, lleno de amor y de alegría, les contó a todos los presentes, con lujo de detalles, la hermosa historia de la Navidad, y Jesús, “luz del mundo”, llenó sus corazones de paz y de amor.

Tres años más tarde, Francisco de Asís murió, dejándonos esta hermosa costumbre de hacer el pesebre todos los años, que a todos nos gusta tanto.

ACN/fm

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