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¡Tradición venezolana! Dulce de lechosa para Fin de Año
En nuestro país se despierta todos sentidos en esta época pero, sobre todo… olores y sabores, los aromas que identifican la Navidad son inolvidables: canela, clavos de olor, vainilla, pasitas, alcaparras, aceitunas, papelón, hojas de plátano, dulces y guisos.
En esta ocasión te presentamos el dulce de lechosa, que sin duda es el protagonista de los postres navideños, y no puede faltar en nuestra mesa, además es ideal para celebrar el Fin de Año junto a la familia.
Ingredientes para el Dulce de Lechosa
1 lechosa verde de dos kilos y medio
3 litros de agua
1/2 cucharada de bicarbonato
12 tazas de papelón rallado
5 tazas de azúcar
8 clavos de especia, Canela
Preparación:
En primer lugar, pela y corta la lechosa en delgadas tiras, aproximadamente de 1/2 centímetro. Para que sepa mejor se puede dejar al sol por varias horas antes de cocinarla.
En una olla se vierte el agua. Cuando hierva se agrega el bicarbonato y la lechosa. Deja cocinar durante 5 minutos, así se elimina el sabor amargo de la fruta.
Pasado el tiempo, se cuela y se baña con agua fría para que deje de cocerse.
En otra olla coloca el papelón, el azúcar, los clavos y el agua. Déjalo cocinar por 15 minutos hasta que se convierta en un almíbar.
Cuela el almíbar sobre la lechosa y cocina aproximadamente durante hora y media o hasta que el almíbar empiece a formar hilitos al removerlo.
Retira la olla del fuego y déjalo enfriar. Pasado el tiempo colocamos el dulce de lechosa en un frasco de vidrio. Y listo.
ACN/ Receta Venezolana
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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