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Opinión

Tregua para parlamentarias

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asedio y desgaste - acn
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Tregua para parlamentarias: Por Leopoldo Puchi.– La crisis por la que atraviesan varios países del Grupo de Lima modifica el marco internacional de la situación venezolana. En Perú, cabeza del Grupo, ya no está el contrapeso institucional de un poder legislativo. En Ecuador se ha producido un levantamiento social por las medidas acordadas con el Fondo Monetario Internacional. En Estados Unidos, sostén de la iniciativa de Lima, se ha desencadenado una pugna que pudiera conducir a la destitución del Presidente. Y hasta en Honduras, los vínculos de su presidente con el narcotráfico han generado inestabilidad.

Sin embargo, estos acontecimientos no hacen que desaparezca el conflicto que enfrenta a los gobiernos de Estados Unidos y de Venezuela, que obedece a la decisión de Washington de reintegrar a Caracas en su “zona de influencia” geoestratégica. Un hecho que explica la dureza de las medidas de embargo financiero y petrolero que han sido tomadas.

FLORIDA

El instrumento esencial adoptado para lograr el objetivo señalado ha sido el de las sanciones, que pueden durar meses o años, como lo sugirió ex embajador William Brownfield, dentro de la óptica de la llamada “paciencia estratégica”. El manejo puntual de éstas sanciones estará modulado por el proceso electoral estadounidense y las necesidades del marketing político, en particular en lo relativo al electorado de Florida.

El esquema de sanciones está dirigido a presionar el estamento militar venezolano para que acceda a la reinserción de Venezuela en el dispositivo geopolítico occidental y, en consecuencia, produzca un cambio de gobierno, bien sea por medio de un levantamiento militar o por la presión sutil de un golpe palaciego.

PARLAMENTARIAS

En el plano del conflicto interno, las fuerzas políticas de la oposición han estado supeditadas a esta estrategia, que no facilita acuerdos parciales. Estos sectores tienen conciencia de que no disponen de la fortaleza necesaria para obligar a Nicolás Maduro a abandonar la presidencia por otros medios que no sean los institucionales, pero esperan que el conflicto geopolítico haga la tarea.

De manera que no hay seguridad sobre la evolución que tendrán las iniciativas de diálogo, ni sobre el significado del acuerdo aprobado en la Asamblea Nacional para un convenio político. En un principio, se entendió que había una apertura para la organización de las elecciones parlamentarias del año entrante sin prelación del asunto presidencial, pero otras declaraciones hacen pensar que no hay una decisión definitiva sobre el camino a seguir.

Ahora bien, como el esquema de las sanciones puede durar “meses o años”, es razonable pensar que “entretanto” pueda acordarse una tregua interna que conduzca a cambios democráticos, al fortalecimiento institucional y a la mejora de las condiciones de vida de la población por medio de políticas acordadas. Las parlamentarias pudieran ser un primer paso.

Opinión

Bullaje

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Bullaje: Por Josué D. Fernández A.– Los episodios de bullaje no requieren comprobaciones de decibelímetros o bullometros, porque pasan rápidamente de oídos a cerebro y demás órganos vitales, ocasionando sinnúmero de desarreglos físicos y mentales entre quienes los tienen que sufrir. Así, a menudo causa mucha ira la abusiva desconsideración de personas que producen ruidos perturbadores a sabiendas, sin el menor reparo del daño que ocasionan, y hasta con disposición a atacar a golpes si alguien les reclamara su falta de respeto a los derechos de los demás.

En los diccionarios se explica que el termino bullaje se refiere a una concurrencia, multitud, afluencia, asistencia de manera confusa, desorden, alboroto o gresca de muchas personas o que se forma una muchedumbre o un montón de gente. En tal sentido, los ruidosos episodios con la denominación señalada se podrían hallar en cualquier espacio abierto o cerrado destinado a la congregación de públicos, mítines. plazas, estadios, canchas, pistas, escuelas, cines, bares, discoteca, salas de sesiones, foros.

Sin embargo, los bullajes de mayor inmediatez para cualquier individuo ocurren en comunidades de edificaciones multifamiliares, donde promueven disputas entre vecinos, casi siempre en fines de semana, durante celebraciones con acompañamientos de potentes equipos de sonido, y consumo de productos que rompen los frenos de la convivencia, entre otros males. El éxito «Maldita Bulla» del dominicano Manny Malón, retrata bien el agotamiento de los que deben soportar las explosiones de decibelímetros, con poco remedio preventivo o curativo, aunque abunden las protestas, y las llamadas a la policía.

No obstante, ahora hay que lidiar con bullajes sobradamente peores, aún de carácter virtual, que proceden de la maléfica y estridente utilización de redes sociales activadas por Internet, amplificadas y masificadas con conexiones inalámbricas, al alcance de muchos. La gran invasión sin límites de lugares ni posibles restricciones de accesos, donde operan con impunidad los delincuentes del ciberespacio, falsificadores de identidades, piratas mercenarios de la información, ladrones financieros, igualados en el crimen cibernético con intrigantes de oficio, propagadores de noticias falsas, destructores de reputaciones, que cobran aplausos de consumidores del nuevo amarillismo de origen electrónico.

Por definición, el bullaje carece de signos positivos, pero tiene un atractivo especial para actores que muy pocos pagarían por verles o escucharles, en caso de tener que comprar boletos de entrada, o de un esfuerzo superior al de mirar la pantalla del dispositivo para superar aburrimientos. En cambio, la memoria de los aparatos, que les permite incontables repeticiones, a lo Narciso, al final les convencería de su extraordinario talento y posiblemente de la contribución al bienestar de los suyos, y del mundo entero, con ayuda de sus propios desvaríos, y la de otros frustrados que se refugian en la adulancia de quienes consideran superiores.

El bullaje nunca formó parte de una solución; al contrario, aumenta de volumen en situaciones críticas hasta hacerlas estallar, arrastrando de paso a los que prendieron la mecha. La catástrofe se transforma en hecatombe en Venezuela, donde de un lado existe una tiranía con bombas incendiarias, y del otro hay voluntarios con artefactos explosivos para apagar el fuego con más fuego. Como se trata de un país con petróleo, con el litro de combustible al menor precio en todo el mundo, quizá sea allí, de igual forma, donde haya más admiradores de Daddy Yankee, desde 2004, cuando se impuso con su estribillo de dame más gasolina, en el reguetón/rap con el que cierran los saldos de este sábado. Cuídense. Abrazos.

Oír narración completa y temas musicales editados

El artículo adosado forma parte de “SALDOS”, segmento de la revista “Estamos en el Aire”, transmitida a  las 3:00 de la tarde, cada sábado,  para el entretenimiento general a partir de saldos que deja la actualidad local e internacional. En ensayo audiovisual a título de catarsis del autor Josué D. Fernández A., a través  de Radio Rumbos 670am.en Caracas, Venezuela, , para participación directa  por los teléfonos +58 212 284.04.94 y 285.27.35, por Twitter, @jodofeal, https://www.youtube.com/user/fernandezjosue o en https://comunicadorcorporativo.blogspot.com/

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