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Yoelkys Frontado: Una modelo torturada en el SEBIN

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Yoelkys Frontado: Una modelo torturada en el SEBIN: Por Nasbly Kalinina.- “Amarte es esperarte entre estas frías paredes a que vengas a salvarme antes de que la muerte llegue. Amarte es una decisión de mi corazón y de mi mente puesta a prueba por unos salvajes que me han secuestrado para no verte. Amarte es anhelarte sin enloquecerme en medio de tanto dolor en esta celda llena de odio y terror.

¿Nixón: cómo no amarte si eres mi todo; incluso en este infierno en el que caí al ser Leal a ti y a nuestra gente?” Sentencia Yoerlkys con una mirada perdida por las torturas recibidas; al ser detenida cuando allanaron su casa el 12 de abril de este año; sin orden judicial, buscando a su pareja quien es un ex preso político acusado de terrorista por el gobierno de Nicolás Maduro Moros.

Desde que empezaron las detenciones de los manifestantes;  ella oraba para que pronto salieran de aquel lugar en el que irónicamente hoy está recluida;  sufriendo los tormentos de soledad, abandono, depresión, tortura, insalubridad;  mientras siente que su belleza se marchita en el tiempo rutinario en que las horas son una indicación de vejez más no de libertad. Fue imputada con los cargos de Asociación para Delinquir y Manejo de Explosivos. De los cuales es totalmente inocente.

El estar con presas comunes empeora su situación porque hay mucha envidia y rivalidad. Yoelkys es modelo y ha participado en concursos como el de Señorita Táchira, Señorita Deporte Venezuela y Chica Meridiano en los que se destacó por su indiscutible belleza. “No creo soportar esto por mucho tiempo los funcionarios me torturan para sacarme una información que no tengo y algunas chicas se divierten haciéndome maldades como esconderme el cepillo para que no pueda peinarme y me vea fea” Se quejó con Michael Vargas, su amigo el cantante, quien también se encuentra injustamente detenido y logró pasar a saludarla.

“No hay manera de que te veas fea, eres muy hermosa, además de que estás muy bien preparada. Eres Contadora Pública, estudiante de Recursos Humanos y ellas lo saben por eso te fastidian. Así que ánimo amiguita que pronto saldremos de esta y podrás volver a los brazos de Nixón” Le aseguró Michael con una gran sonrisa y deseando creer en sus propias palabras. En la cárcel el tiempo es como si no pasara por lo que unos a otros tienen que ayudarse a levantar el ánimo.

Mudados del Táchira a Caracas para visitarla y darle comida

La vida de sus familiares también cambia. En el caso de la mamá, su padrastro y la hermana de Yoelkys, quienes son del Táchira, han tenido prácticamente que mudarse a Caracas para poder visitarla todos los días, llevarle la comida y una fuerte dosis de esperanza, lo que en un país que se está cayendo a pedazos es difícil tener y mantener incluso en libertad porque quien no se muere de hambre lo hace por falta de medicinas así que el caer preso es como sentenciarlos a todos a la muerte si no se tienen los recursos para mantenerse.

Yoelkys es la antítesis de un país mágico y glorioso en el que se respetaban a nuestras misses y las niñas soñaban con “Una noche tan linda…” y ser coronada como Miss Venezuela. Por eso todos debemos de abogar no solo por la libertad de esta joven sino también por lo que ella representa. Únete a nuestra campaña.  @nasbly

#QueSeHagaJusticia –  #LiberenAFrontado –  #LiberenATodosLosPresosPolíticos –

ACN/LK

No deje de leer: ¡Increíble! Dejan en libertad a dos “violadores” porque la víctima era «fea»(Opens in a new browser tab)

 

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¿Esto se entiende en Perú (y en Venezuela y…)?

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¿Esto se entiende en Perú (y en México y en Venezuela y en Argentina y…)?: Por Eliezer Budasoff.

Este artículo forma parte de Times Insider, una serie que retrata la vida de la redacción y la intimidad del trabajo periodístico detrás de los artículos, reportajes y columnas de opinión en The New York Times.

Desde que comenzó el proyecto de The New York Times en Español, en febrero de 2016, una de las preguntas más constantes que recibimos (dentro y fuera del Times) es cómo elegimos los artículos que traducimos. Se trata de una discusión que los editores del sitio en español mantenemos todos los días amablemente y que ha sido inseparable de otra discusión, a menudo más visceral y menos amable: ¿cómo los traducimos?

Desde Los Ángeles hasta Buenos Aires y desde las Islas Galápagos hasta Barcelona, el español que hablan nuestros lectores varía ampliamente. Solo en América Latina hay más de quince formas distintas de llamar a las palomitas de maíz (en mi ciudad natal es pororó), existen al menos trece formas de referirse a los sorbetes y hay diez maneras distintas de llamar a una vaquita de San Antonio (esos bichitos rojos con lunares negros a los que la superstición popular atribuye buena suerte), tantas como los nombres que se usan para los botines de fútbol. Un deporte que, de hecho, se escribe con acento o sin acento según el país en el que vivas, al igual que “cartel”, “panel” y “video”. La palabra coloquial que usan los venezolanos para decir que están furiosos es la misma que usan los peruanos o los colombianos para decir que están embargados por el deseo. Tenemos distintos nombres para las frutas, para los cortes de carne y para hablar de una ruptura amorosa. Y, por supuesto, todos los lectores están convencidos de que su forma de usar el idioma es la correcta.

EXPLORA NYTIMES.COM/ES

Los Cabos, un destino generoso y aventurero

Todos los editores que hacemos el Times en Español somos hispanohablantes nativos de México, Argentina y Venezuela, y varios hemos estudiado o trabajado en otros países como Perú, España, Paraguay y Estados Unidos.

The New York Times en Español publica entre cuarenta y cincuenta traducciones por semana, además de artículos de opinión y reportajes producidos originalmente en español. Incluso cuando seleccionar, traducir y editar artículos ocupa una gran parte de nuestro tiempo, el corazón de nuestra misión no es traducir textos a otro idioma, sino traducir una marca, una tradición periodística reconocida por su precisión, su imparcialidad y su calidad, a nuevos lectores.

Dar forma a la voz del Times en español implicó crear un nuevo estándar para el uso del idioma: desde el inicio nos dimos cuenta de que no podíamos traducir los textos a un español neutro —un español que no habla absolutamente nadie—, sino que debíamos encontrar maneras de reflejar la riqueza y la diversidad del idioma sin perder legibilidad. Nuestra tarea, tal como la vemos, es hacer entender a los lectores en castellano de distintas regiones que el periodismo del Times es para ellos y que les habla a ellos. Este principio atraviesa nuestro proceso de trabajo desde que elegimos los textos para traducir hasta que discutimos los titulares, y también es el origen de nuestros dilemas y aprendizajes.

Cuando no se trata de noticias de último momento, la mayoría de los artículos que decidimos publicar en español se envían a una agencia de traducción que trabaja con nosotros desde el inicio del proyecto y que ha adaptado su trabajo a nuestras decisiones de estilo. Una vez que el texto está traducido, la regla general es que pase por dos capas de edición (y, en una situación ideal, que los dos editores que trabajan un texto tengan una experiencia distinta del idioma).

Este proceso permite aprovechar nuestra propia diversidad para reducir los malentendidos. Lograr que ciertos usos o construcciones gramaticales que pueden ser naturales para un país o una región salten a la vista de un editor habituado a otros usos del español, y encontrar la solución intermedia más precisa y que mejor suene para todos. Una de las preguntas más repetidas que hacemos en la redacción, de hecho, es: “¿Esto se entiende en Perú (o en Argentina o en México o en Venezuela…)?”.

Muchas veces, resolver nuestras diferencias y dudas deriva en un proceso de investigación y consulta con libros especializados o instituciones rectoras del idioma como las academias de la lengua o Fundéu —dedicada a impulsar el buen uso del español en los medios— que lleva adelante Paulina Chavira, nuestra editora especialista en el uso y las reglas del español. Paulina es nuestra gurú del idioma y es también la responsable de actualizar nuestro manual de estilo, una tarea en elaboración y evolución permanente.

La autoridad y el entusiasmo de Paulina por el español exceden las fronteras de la redacción: su cuenta de Twitter es una fuente de consulta y asesoramiento para sus seguidores y, entre otras cosas, ha logrado que la Selección Mexicana de Fútbol corrigiera las camisetas de sus jugadores antes del Mundial de Rusia 2018 para incluir acentos en los apellidos, una omisión histórica que las hacía ortográficamente incorrectas.

En algunas ocasiones, este proceso nos ha llevado a crear reglas o incluso palabras para traducir de la mejor manera la mirada del Times. Como cuando decidimos usar “elle”, una adaptación al español de un pronombre sin marca de género (a diferencia de él/ella), para poder traducir adecuadamente este Lens sobre personas de género fluido o no binario; o cuando se decidió utilizar una regla flexible para acentuar palabras como fútbol o cártel —o no: futbol y cartel— para respetar el uso común en el país o la región a la que se refiere un artículo (lo que explica por qué los artículos sobre Pablo Escobar se refieren a su organización como “el Cartel de Medellín”, y aquellos sobre Joaquín “el Chapo” Guzmán hablan de “el Cártel de Sinaloa”).

Algunas de estas discusiones y sus soluciones, que surgen de nuestro propio trabajo o de consultas de los lectores, se han convertido de hecho en una sección de nuestro boletín (al que puedes suscribirte aquí) y en nuestra página web, donde compartimos con nuestros lectores algunas decisiones de estilo y Paulina ofrece actualizaciones que se hacen a las reglas ortográficas del español.

No existen algoritmos o diccionarios o herramientas de inteligencia artificial a prueba de errores que puedan resolver los esfuerzos de traducción que hacemos todos los días. Eso significa que dependemos de escucharnos entre nosotros y a nuestros lectores, de reconocer y valorar nuestros diferentes usos y experiencias y la pluralidad del idioma que compartimos.

El puente que hemos construido para llegar a nuestra audiencia (el puente que nosotros cruzamos cuando elegimos qué traducir y cómo hacerlo de la mejor manera), descansa en cuatro pilares básicos: no subestimamos los intereses ni la curiosidad de nuestros lectores; ofrecemos un periodismo global que ayude a entender las realidades locales; cuidamos de la riqueza del lenguaje y sus matices, y nunca dejamos de lado nuestra propia sensibilidad como lectores.

ACN/Álvaro Domínguez

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