Cañería obstruidas | ACN Cañerías obstruidas y destapes
Connect with us

Opinión

Cañería obstruidas

Publicado

on

Cañerías obstruidas
Compartir

Cañerías obstruidas: Por Josué D. Fernández A.- El gran armazón de conductos indispensables para domesticar las aguas,  ya sean blancas o negras, es una de las cosas más importantes que ha hecho falta resolver en sitios poblados; aunque poco perceptible comúnmente, excepto cuando se trancan y la fetidez inunda el ambiente. Todo resulta de la  necesidad de aprovechar el líquido en justa medida como fuente de vida, o para controlar excesos peligrosos debido a inesperadas catástrofes, abusos o abandonos de servicios públicos, o de las insustituibles facilidades domésticas de hoy. Lamentablemente, también se sabe de obstrucciones violentas en otros canales, a decir los de la prensa, radio, televisión, la gigante Internet, como daño  a propósito de regímenes  dictatoriales.

Desde la perspectiva de comunicación y enlace de partes, incluyendo  el entendimiento entre semejantes, las cañerías sugieren un modelo de conexiones especiales, en función de factores clave tal las cargas que resistirán, la circulación fluida, y la mayor eficiencia posible. La asociación entre cañerías y canales para el entendimiento viene al caso porque alerta sobre elementos críticos para alcanzar objetivos superiores como la paz y la libertad de un pueblo, por ejemplo, de grave pronostico por atores prolongados e indolentes, en diálogos a la venezolana, por 17 años, desde 2002, cuando el mandamás de entonces renunció  después de rebasar intolerables excesos.

El diálogo a la venezolana es un “pasatiempo”, en el sentido estricto de la palabra, que lo que ha dejado son dudas, muchas dudas, sobre su seriedad y el cumplimiento posterior de acuerdos si los llegara a haber algún día.  La duda afligida de Juan Luis Guerra, al interpretar el tema “Frío, frío”, para anticipar el futuro con su enamorada, sirve a la par como descripción de las adivinanzas sin solución que rondan en Venezuela. Un fragmento de esa letra de Romeo Santos, va de seguida para entender mejor esta situación.

“Frío, tibio o caliente”, en el diálogo venezolano no hay respuesta ni en esas aproximaciones debido a la falta de solidaridad y compromiso con quienes padecen los desafueros del régimen,  a los cuales le constan en huellas en sus huesos que las prórrogas a la tiranía son de su exclusivo provecho para proseguir con encarcelamientos, torturas, apropiación ilegítima del tesoro nacional, y acentuada convivencia con los cómplices que les brindan sostén. .

Para destapar tapones de cañerías, en los manuales se habla del preparado invasivo del “Diablo Rojo”, o soda caustica, en casos extremos, tal vez  parecidos  a las intervenciones armadas de afuera en situaciones igualmente trancadas.  Sin embargo, los especialistas de lado y lado advierten que ese remedio podría provocar males peores con dificultades añadidas  para retomar la normalidad a corto plazo. La solución con urgencia de esos atascos es lo que espera la mayoría venezolana,  en atención a los que más los sufren. Ponerle fin a la rochela,  pareciera la única posibilidad que queda por ensayar.

Las fórmulas rápidas de “Diablo Rojo” e invocaciones similares con frecuencia ocasionan problemas inesperados, y siempre será preferible prevenir mediante auténticos diálogos sanos y  mantener cañerías en buen estado, que fluirían como corriente de río. El testimonio en música celta se escucha en el clásico de 1988 «Orinoco Flow»,  de la cantante new age, la irlandesa Enya, con el que finalizan los Saldos de hoy. Gracias por su sintonía pacientes y apreciados oyentes. Amigas y amigos se les quiere.

Narración completa y temas musicales editados, en grabación por:

El artículo adosado forma parte de“SALDOS”, segmento de la revista “Estamos en el Aire”, transmitida a  las 4:30 de la tarde, cada sábado,  para el entretenimiento general a partir de saldos que deja la actualidad local e internacional, por Radio Rumbos 670am.en Caracas, Venezuela,, Para participación directa  por los teléfonos +58 212 284.04.94 y 285.27.35, por Twitter, @jodofeal, https://www.youtube.com/user/fernandezjosue o en https://comunicadorcorporativo.blogspot.com/

Ampliaciones al pinchar imágenes de abajo – SALDOS

No deje de leer: Ola de frío en Francia activa refugios para personas que viven en la calle(Opens in a new browser tab)

Opinión

¿Esto se entiende en Perú (y en Venezuela y…)?

Publicado

on

Compartir

¿Esto se entiende en Perú (y en México y en Venezuela y en Argentina y…)?: Por Eliezer Budasoff.

Este artículo forma parte de Times Insider, una serie que retrata la vida de la redacción y la intimidad del trabajo periodístico detrás de los artículos, reportajes y columnas de opinión en The New York Times.

Desde que comenzó el proyecto de The New York Times en Español, en febrero de 2016, una de las preguntas más constantes que recibimos (dentro y fuera del Times) es cómo elegimos los artículos que traducimos. Se trata de una discusión que los editores del sitio en español mantenemos todos los días amablemente y que ha sido inseparable de otra discusión, a menudo más visceral y menos amable: ¿cómo los traducimos?

Desde Los Ángeles hasta Buenos Aires y desde las Islas Galápagos hasta Barcelona, el español que hablan nuestros lectores varía ampliamente. Solo en América Latina hay más de quince formas distintas de llamar a las palomitas de maíz (en mi ciudad natal es pororó), existen al menos trece formas de referirse a los sorbetes y hay diez maneras distintas de llamar a una vaquita de San Antonio (esos bichitos rojos con lunares negros a los que la superstición popular atribuye buena suerte), tantas como los nombres que se usan para los botines de fútbol. Un deporte que, de hecho, se escribe con acento o sin acento según el país en el que vivas, al igual que “cartel”, “panel” y “video”. La palabra coloquial que usan los venezolanos para decir que están furiosos es la misma que usan los peruanos o los colombianos para decir que están embargados por el deseo. Tenemos distintos nombres para las frutas, para los cortes de carne y para hablar de una ruptura amorosa. Y, por supuesto, todos los lectores están convencidos de que su forma de usar el idioma es la correcta.

EXPLORA NYTIMES.COM/ES

Los Cabos, un destino generoso y aventurero

Todos los editores que hacemos el Times en Español somos hispanohablantes nativos de México, Argentina y Venezuela, y varios hemos estudiado o trabajado en otros países como Perú, España, Paraguay y Estados Unidos.

The New York Times en Español publica entre cuarenta y cincuenta traducciones por semana, además de artículos de opinión y reportajes producidos originalmente en español. Incluso cuando seleccionar, traducir y editar artículos ocupa una gran parte de nuestro tiempo, el corazón de nuestra misión no es traducir textos a otro idioma, sino traducir una marca, una tradición periodística reconocida por su precisión, su imparcialidad y su calidad, a nuevos lectores.

Dar forma a la voz del Times en español implicó crear un nuevo estándar para el uso del idioma: desde el inicio nos dimos cuenta de que no podíamos traducir los textos a un español neutro —un español que no habla absolutamente nadie—, sino que debíamos encontrar maneras de reflejar la riqueza y la diversidad del idioma sin perder legibilidad. Nuestra tarea, tal como la vemos, es hacer entender a los lectores en castellano de distintas regiones que el periodismo del Times es para ellos y que les habla a ellos. Este principio atraviesa nuestro proceso de trabajo desde que elegimos los textos para traducir hasta que discutimos los titulares, y también es el origen de nuestros dilemas y aprendizajes.

Cuando no se trata de noticias de último momento, la mayoría de los artículos que decidimos publicar en español se envían a una agencia de traducción que trabaja con nosotros desde el inicio del proyecto y que ha adaptado su trabajo a nuestras decisiones de estilo. Una vez que el texto está traducido, la regla general es que pase por dos capas de edición (y, en una situación ideal, que los dos editores que trabajan un texto tengan una experiencia distinta del idioma).

Este proceso permite aprovechar nuestra propia diversidad para reducir los malentendidos. Lograr que ciertos usos o construcciones gramaticales que pueden ser naturales para un país o una región salten a la vista de un editor habituado a otros usos del español, y encontrar la solución intermedia más precisa y que mejor suene para todos. Una de las preguntas más repetidas que hacemos en la redacción, de hecho, es: “¿Esto se entiende en Perú (o en Argentina o en México o en Venezuela…)?”.

Muchas veces, resolver nuestras diferencias y dudas deriva en un proceso de investigación y consulta con libros especializados o instituciones rectoras del idioma como las academias de la lengua o Fundéu —dedicada a impulsar el buen uso del español en los medios— que lleva adelante Paulina Chavira, nuestra editora especialista en el uso y las reglas del español. Paulina es nuestra gurú del idioma y es también la responsable de actualizar nuestro manual de estilo, una tarea en elaboración y evolución permanente.

La autoridad y el entusiasmo de Paulina por el español exceden las fronteras de la redacción: su cuenta de Twitter es una fuente de consulta y asesoramiento para sus seguidores y, entre otras cosas, ha logrado que la Selección Mexicana de Fútbol corrigiera las camisetas de sus jugadores antes del Mundial de Rusia 2018 para incluir acentos en los apellidos, una omisión histórica que las hacía ortográficamente incorrectas.

En algunas ocasiones, este proceso nos ha llevado a crear reglas o incluso palabras para traducir de la mejor manera la mirada del Times. Como cuando decidimos usar “elle”, una adaptación al español de un pronombre sin marca de género (a diferencia de él/ella), para poder traducir adecuadamente este Lens sobre personas de género fluido o no binario; o cuando se decidió utilizar una regla flexible para acentuar palabras como fútbol o cártel —o no: futbol y cartel— para respetar el uso común en el país o la región a la que se refiere un artículo (lo que explica por qué los artículos sobre Pablo Escobar se refieren a su organización como “el Cartel de Medellín”, y aquellos sobre Joaquín “el Chapo” Guzmán hablan de “el Cártel de Sinaloa”).

Algunas de estas discusiones y sus soluciones, que surgen de nuestro propio trabajo o de consultas de los lectores, se han convertido de hecho en una sección de nuestro boletín (al que puedes suscribirte aquí) y en nuestra página web, donde compartimos con nuestros lectores algunas decisiones de estilo y Paulina ofrece actualizaciones que se hacen a las reglas ortográficas del español.

No existen algoritmos o diccionarios o herramientas de inteligencia artificial a prueba de errores que puedan resolver los esfuerzos de traducción que hacemos todos los días. Eso significa que dependemos de escucharnos entre nosotros y a nuestros lectores, de reconocer y valorar nuestros diferentes usos y experiencias y la pluralidad del idioma que compartimos.

El puente que hemos construido para llegar a nuestra audiencia (el puente que nosotros cruzamos cuando elegimos qué traducir y cómo hacerlo de la mejor manera), descansa en cuatro pilares básicos: no subestimamos los intereses ni la curiosidad de nuestros lectores; ofrecemos un periodismo global que ayude a entender las realidades locales; cuidamos de la riqueza del lenguaje y sus matices, y nunca dejamos de lado nuestra propia sensibilidad como lectores.

ACN/Álvaro Domínguez

Seguir Leyendo

Candy Crazy

Facebook

Carabobo

Sucesos

Lo más leído