Guacamayas azules regresan a Brasil tras su extinción
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Tras su extinción Guacamayas azules regresan a Brasil

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Guacamayas azules
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Llega a Brasil un lote de 50 Guacamayas azules provenientes de Alemania en un intento de devolver la especie.

Las «ararinhas-azules», como son conocidas en portugués, desembarcaron en la tarde del martes en un aeropuerto de Pernambuco (nordeste) y deben seguir viaje hacia la pequeña ciudad de Curaçá, en Bahía; de donde el ave es considerada oriunda y donde fue construido un centro de reproducción, paso previo a la liberación.

De este modo, las Guacamayas azules de pico negro y deslumbrante plumaje con varios tonos de azul; se realiza la reintroducción de estas aves en el marco de un acuerdo entre el ICMBio y la ONG alemana Asociación para la Conservación de Loros Amenazados (ACTP, por sus siglas en inglés).

Las cincuenta guacamayas deberán pasar por una cuarentena de 21 días. Luego un grupo será destinado para su reproducción. Otro grupo será entrenado para ser liberados a partir de 2021.

Llegada de las aves a Brasil

En rueda de prensa, tras la llegada de las aves, portavoces del IMCBio explicaron que estas aves precisarán aclimatarse y recibir entrenamiento especial para enfrentar los desafíos de la vida salvaje. 

Las ararinhas-azules, que ganaron fama mundial con la película de animación «Rio» (2011), han sido declaradas extintas de su ambiente natural en 2000, afirma ICMBio. Solo existen unos 180 ejemplares en cautiverio, estima el instituto.

Esta especie sucumbió debido a la caza ilegal, el tráfico y la destrucción de su bioma. «En la década de 1980, fueron identificadas tres ararinhas-azules por expedicionarios y en una nueva misión, diez años después fue avistada la última»; explicó el ICMBio.

Esfuerzos de conservación derivaron en el aumento de la población nacional de la especie siempre en cautiverio.

Recordemos en 2014, la secuela de la película «Rio» conmovió a audiencias internacionales con el reencuentro de Blu, un guacamayo azul criado en cautiverio, con su familia y la riqueza natural de la Amazonía.

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ACN/ Panorama

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Fetiches sexuales: ¿Qué los causa?

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Fetiches sexuales - ACN
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Ropa interior, zapatos, cabello, pies… En algunos casos, incluso la combinación de varios. Muchos son los objetos o partes del cuerpo que pueden ser fetiches sexuales para muchas personas. ¿Sabemos, qué los causa?

Los Fetiches Sexuales

Fetichismo: desviación sexual que consiste en fijar alguna parte del cuerpo humano o alguna prenda relacionada con él como objeto de la excitación y el deseo. O, al menos, esa es la definición que la Real Academia da a esta tendencia erótica, haciéndose eco de las nominaciones de Sigmund Freud. Pero, ¿es el fetichismo un problema o una desviación sexual? Por lo pronto, parece una definición un tanto anticuada.

El fetichismo no es ni un problema ni una desviación sexual, y aunque gran parte de los sexólogos asume que todos somos fetichistas en mayor o menor medida, definiciones y mitos como ese hacen que para muchas personas sus fetiches sean tabú y objeto de vergüenza. Los sexólogos se cansan de repetir que tener un fetiche no es nada extraño ni vergonzoso, ni mucho menos algo que deba esconderse a la pareja. De hecho, permiten disfrutar del sexo de una forma más alejada de la rutina, y explorar el deseo del otro en confianza.

Causas del Fetichismo

Muchas son las teorías que a lo largo de la historia han tratado de explicar las causas del fetichismo. No obstante, al día de hoy, no existe una definitiva. De entre todas ellas, podemos destacar principalmente una: la teoría del condicionamiento.

La Teoría del Condicionamiento en los Fetiches Sexuales

Esta teoría parece explicar mejor la dinámica y las causas de esta parafilia. Para la teoría del condicionamiento, el fetichismo se explica como una reacción a un condicionamiento que existió durante la infancia.

De esta forma, una experiencia durante la infancia causaría que el fetichista desarrollara una asociación entre el deseo y la excitación sexual y un objeto determinado. Así, esta asociación llegaría hasta la edad adulta.

En efecto, aprendemos a reconocer características sexuales durante la infancia. Por esta razón, una conceptualización en relación a algún objeto, vinculándolo con lo sexual, podría ser la causa del fetichismo.

Sin embargo, para otros, el fetichismo no tiene tanto que ver con el condicionamiento durante la infancia, sino más bien durante la pubertad, sobre todo cuando se inician las prácticas de masturbación.

¿Cuándo se considera un trastorno?

Como indicamos anteriormente, la mayoría de las personas con fetiches no cumplen los criterios para considerar que sufren de un trastorno sexual. En efecto, para que el fetichismo sea considerado como un problema, un trastorno que requiere la debida atención, deben darse las siguientes condiciones:

Las fantasías o impulsos provocan malestar a la persona.

Existe un deterioro funcional del individuo.

El fetiche se convierte en algo compulsivo y obligatorio.

El fetichismo incide muy negativamente en las relaciones de la persona.

Se convierte en un pensamiento obsesivo.

Las condiciones anteriores deben presentarse durante, al menos, seis meses.

¿Qué tipos de fetiches sexuales hay?

Puesto que el fetichismo suele tener como causa un condicionamiento clásico, según vimos anteriormente, donde un estímulo sexual se ha asociado a un objeto o situación determinada, los fetiches pueden ser muchos y realmente variados.

En realidad, cualquier objeto podría ser provisto de carácter erótico y asociarse al deseo y la excitación sexual si se dan las circunstancias adecuadas, convirtiéndose en fetiche. En pocas palabras, el fetiche puede ser prácticamente cualquier cosa.

No obstante, sí que es cierto que existen algunos fetiches que son más comunes. Entre ellos, podemos destacar:

Podofilia (pies)

Urolagnia (orina)

Retifismo (zapatos)

Otofilia (orejas)

Misofilia (ropa interior)

Para finalizar, debemos volver a hacer hincapié en la diferencia entre tener un fetiche que nos excita y tener un trastorno fetichista. Para ello, pongamos un ejemplo: la ropa interior.

El hecho de que nos excite observar un determinado tipo o color de ropa interior en nuestra pareja es algo normal y puede realmente favorecer las relaciones sexuales si nuestra pareja quiere participar. En este sentido, el fetiche es un estímulo sexual más, algo muy deseable durante las relaciones.

Sin embargo, si este fetiche se convierte en una idea obsesiva hasta el punto de que si no existe no es posible la relación sexual, o si se convierte en algo tan compulsivo hasta el punto de el individuo incluso roba ropa interior, obviamente nos encontramos ante un problema, un trastorno, que debe y puede ser tratado.

En cualquier caso, si tienes algún fetiche inocente que puede darle un toque especial a tus relaciones, no dudes en comentarlo a tu pareja. En efecto, la satisfacción sexual es algo realmente importante.

Si, por otra parte, consideras que el fetiche se está convirtiendo en un problema, es hora de acudir al especialista que podrá ayudarte a analizar y comprender el origen de su causa y guiarte a fin de volver a tener una vida sexual normal y satisfactoria.

ACN/ Cantineo que te veo

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