Inicia el Comando Espacial: La nueva fuerza propuesta por Trump
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Inicia el Comando Espacial: La nueva fuerza propuesta por Trump

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Inicia el Comando Espacial: La nueva fuerza propuesta por Trump
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El proyecto de la Fuerza Espacial propuesta por el presidente Trump, está un paso más cerca de despegar, ya que los altos mandos anunciaron esta semana, que un comando de combatientes espaciales se lanzará a finales de este mes, un paso clave para materializar la rama centrada en el espacio.

El Comando Espacial (SPACECOM), el primer nuevo comando de combate del Departamento de Defensa desde 2009, se lanzará el 29 de agosto, según informó el martes el presidente del Estado Mayor Conjunto, general Joseph Dunford, en una reunión del Consejo Nacional del Espacio en Chantilly (Virginia, EE.UU.), a la que también asistió el vicepresidente Mike Pence.

El general de la Fuerza Aérea, John «Jay» Raymond, ha sido designado para comandar al SPACECOM y sus 87 unidades, que Dunford dijo que cubrirán «advertencia de misiles, operaciones satelitales, control espacial y apoyo espacial», según Defense News.

Capacidades para el futuro

«Esta iniciativa tendrá un impacto positivo en nuestra capacidad de hacer crecer a las personas y las capacidades que necesitaremos en el futuro. Estoy seguro de que el enfoque que un solo servicio tendrá en cuenta tendrá un profundo impacto diferencia «, dijo Dunford sobre la Fuerza Espacial de los Estados Unidos.

«La dirección es clara. Lo entendemos. Y nos estamos mudando», agregó Dunford.

El presidente Trump, planteó por primera vez la idea de una «Fuerza espacial» en marzo de 2018, cuando dijo a los miembros del servicio en la Estación Aérea del Cuerpo de Marines de Miramar en San Diego que estaba considerando la incorporación de una «fuerza espacial».

Inicia el Comando Espacial: La nueva fuerza propuesta por Trump. Foto: fuentes.

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Fuerza Espacial: nueva rama militar

Durante ese mes, Trump anunció formalmente que su administración estaba considerando la creación de una rama militar de la Fuerza Espacial.

En febrero pasado, dirigió formalmente al Pentágono para que creara la Fuerza Espacial de los Estados Unidos como parte de la Fuerza Aérea; de manera similar a como el Cuerpo de Marines es parte del Departamento de la Marina.

«Es el futuro, es a dónde vamos», dijo Trump al firmar la directiva, conocida como Directiva de Política Espacial 4 (SPD-4).

«Sospecho que nos guste o no, es a donde vamos, en el espacio. Ese es el siguiente paso, y tenemos que estar preparados», agregó el mandatario.

Control y seguridad del Espacio

«Nuestros adversarios están entrenando fuerzas y desarrollando tecnología para socavar nuestra seguridad en el espacio, y están trabajando muy duro en eso», señaló el presidente. «Es por eso que mi administración ha reconocido el espacio como un dominio de guerra; e hizo la creación de la Fuerza Espacial es una prioridad de seguridad nacional «.

El entonces Secretario de Defensa en funciones, Patrick Shanahan; tuiteó en diciembre pasado sobre la diferencia entre el Comando Espacial y la Fuerza Espacial, diciendo: «La Fuerza Espacial servirá como un proveedor de fuerza para el personal, los activos y las capacidades que respaldan las operaciones espaciales, mientras que el Comando Espacial servirá como el comando operativo; que empleará capacidades espaciales y liderará operaciones espaciales».

Se ha estimado que la Fuerza Espacial podría costar unos 2 mil millones de dólares en un período de cinco años, informó Defense News en marzo.

La Fuerza Espacial podría estar operativa ya en 2020 si el Congreso aprueba los fondos necesarios, afirmó el vicepresidente Pence.

Con información de: ACN|FoxNews|Redes

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Pestes sobre la Tierra con atmosferas de emergencia

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Un listado de Pandemias laboró la Organización mundial de la salud, los virus que tienen en vilo al mundo. En Siria y Venezuela resurgieron enfermedades que se creían ya anuladas.

La OMS elaboró un listado de entre 8 y 10 «enfermedades prioritarias» que podrían enfrentar con escenarios de emergencia.

Pandemias o peste amenazantes sobre el globo

Terminaba la Primera Guerra y el mundo, sin saberlo, se acercaba a otro capítulo letal de su historia, uno que dejaría millones de muertos más que la gran contienda.

La influenza irrumpió en marzo de 1918 en un campo de entrenamiento de soldados en Kansas; muchos de esos efectivos después fueron desplegados en Europa.

En los siguientes 18 meses, el virus había matado a 50 millones de personas, entre 1% y 2% de la población global. La intensidad de la enfermedad y su irrefrenable y rápida expansión descolocaron a científicos, gobernantes, pacientes; el mundo, ya paralizado por la guerra, quedó perplejo.

Fue la mayor pandemia del siglo XX y a esta centuria podría esperarle algo similar o peor. Un panel de expertos reunidos por el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS) acaban de advertir una enfermedad desconocida que puede hoy sorprender al mundo, desparramarse por todos sus rincones y matar a millones de personas.

El potencial impacto de esa enfermedad sin nombre es apocalíptico: 80 millones de muertos y un costo de 3 billones de dólares, 5% de la economía global. «El mundo no está preparado para esto», dijo el panel internacional, en un desesperado llamado de atención.

El descubrimiento que protege a millones contra el virus de papiloma humano

Pasaron 101 años y el salto cognitivo, tecnológico, sanitario y científico que dio la humanidad era inimaginable en 1918. Sin embargo, como en ese penoso momento de la historia, hoy el mundo enfrenta la misma amenaza, con otro nombre pero con la misma letalidad.

Ese fantasma no comprende solo un tema de salud. En su creación intervienen las guerras, las crisis, las migraciones masivas, la desconfianza en las instituciones, el cambio climático, las culturas sociales y las teorías conspirativas. Varias de esas condiciones existían en 1918; muchas otras son propias de este capítulo del siglo XXI.

Y los virus, como esas condiciones, también mutan, se reproducen y muchas veces le llevan la delantera a los investigadores.

Los virus evolucionan y cambian

El elemento de sorpresa es el mayor miedo de los organismos internacionales ante un masivo brote de un patógeno nuevo. Los virus evolucionan y cambian y, en varios casos, no hay suficiente investigación para identificarlo ni drogas para combatirlo ni planes sanitarios para contenerlo.

La OMS elaboró recientemente un listado de entre 8 y 10 “enfermedades prioritarias” que podrían enfrentar a ese organismo y al mundo entero con escenarios de emergencia, descontrol y muerte precisamente por la escasez de investigación, medicinas o planes de contingencia.

Algunos son conocidos y ya desafiaron a la humanidad. Todos se destacan por haber sido imprevisto cada uno en su momento; el elemento sorpresa es su rasgo más amenazante.

Entre ellos, el ébola acorraló África Occidental entre 2014 y 2016 y dejó miles de muertes, caos y economías devastadas; Sierra Leona, por ejemplo, perdió 20% de su PBI en 2015 por la enfermedad.

Por su parte, el zika tuvo en vilo a América del Sur en 2015. Transmitido por el mosquito Aedes Aegypti, surgió en Brasil y pudo extenderse a otros países, como Argentina y Colombia y dejó un rastro de microcefalia en la región.

Pestes amenazan al planeta con atmosferas de emergencia

El elemento sorpresa estuvo presente en 2003 y 2009 cuando irrumpieron las primeras pandemias de este siglo, la del SARS, en 2003, y la de la gripe A, en 2009, ninguna tan letal como la influenza. Pero la ciencia ya logró descifrar esas enfermedades, algo que no logró con todas y con una en especial, una que no conoce.

La “enfermedad X” está entre esas 8 o 10 prioritarias de la OMS. No es un patógeno específico, es un concepto, un nombre en código para describir lo desconocido y para alertar que ese virus altamente infeccioso puede aparecer de repente y volver locos a científicos, gobernantes, organismos internacionales, laboratorios y pacientes.

Esa es la enfermedad que, según el panel internacional, tiene el potencial de causar 80 millones de muertes. Y puede provenir de una serie de variables “naturales” o incluso ser el producto del bioterrorismo.

Las condiciones que expanden virus: guerras y crisis

Como en 1918, los escenarios en que se potencian y expanden los virus son las guerras o las crisis que imitan la devastación propia de una contienda bélica; son catástrofes humanitarias fértiles para los brotes infecciosos.

Aunque no al punto de ser fuente de pandemias, en Siria y Venezuela resurgieron enfermedades que se creían ya anuladas. Los organismos internacionales detectaron tuberculosis, sarampión y leishmaniasis entre los sirios que huyeron de su país. En tanto, en Venezuela reaparecieron también el sarampión, la difteria y la malaria.

En Congo, la pobreza y la falta de estructura sanitaria potenció el brote de ébola que cruzó la frontera hasta varios países africanos y dejó miles de muertes.

Sin embargo, hay algunas condiciones más propias del siglo XX. El transporte contemporáneo, sobre todo el aéreo, permite cruzar el planeta en poco más de un día, un fenómeno que acelera la reproducción de un virus. Esa facilidad de contagio se magnifica en las megas ciudades actuales, urbes superpobladas, en las que los amontonamientos son diarios.

Como en cada aspecto de la vida diaria global, el cambio climático también mete su mano en la amenaza de una pandemia única en la historia.

El calentamiento del planeta implica que los mosquitos –transmisores de enfermedades como el dengue o el zika– estén hoy en lugares donde hace décadas eran infrecuentes. Con las inundaciones o el aumento del nivel de los mares, llegan además las enfermedades relacionadas con el agua.

Los organismos internacionales y las ONG se alarman ante otro fenómeno que conspira contra la salud global. La creciente desconfianza ante las instituciones, sea en el país que fuera, hace que los alertas y recomendaciones sanitarias sean ignorados, lo que amplifica el peligro de contagio de un virus. Ese riesgoso rasgo cultural se expresa en otra cara, la del movimiento anticiencia. Como sucede en las guerras actuales, varios virus que comienzan a resurgir y expandirse a través de los grupos antivacunas.

ACN/EFE

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