Sucesos
La penetración forzada: Cuando las mujeres violan a los hombres
Existe un mito según el cual una mujer no puede ser capaz de violar a un hombre, pero es incierto y se le conoce como penetración forzada.
Cada día aumenta el número de hombres que denuncian que los violaron mujeres, pero se abstienen de denunciar porque la ley no los ampara y tampoco les creen.
«Oh, eres un hombre. Cómo pudiste ser violado por una mujer, eso no tiene sentido», les advierten a las víctimas que se atreven a contar lo vivido. En una ocasión John se despertó y descubrió como su pareja había esposado su brazo derecho al marco metálico de la cama. Entonces comenzó a pegarle. Amarró su otro brazo con una cuerda de nylon y le forzó a tener sexo.
Este es uno de los cientos de testimonios que documentó la doctora Siobhan Weare, de la Escuela de Derecho de la Universidad de Lancaster, en Reino Unido. Se trata de la primera investigación sobre “penetración forzada” en ese país, reveló la BBC News.
La “penetración forzada” se establece cuando una mujer obliga a un hombre a tener sexo con ella sin su consentimiento. Según algunas legislaciones cuando un hombre tiene sexo con penetración con una mujer sin el consentimiento de esta, es violación. Pero si una mujer fuerza a un hombre a tener sexo con penetración sin su aprobación, esto no se considera violación.
La doctora realizó más de 200 entrevistas online. Además valoró en persona las experiencias traumáticas de otros 30 hombres. El estudio explora con detalle el contexto en el cual se produce la penetración forzada. También valora sus consecuencias y la respuesta del sistema criminal de justicia.
John dice que la primera señal de que algo iba mal fue cuando su pareja empezó a autolesionarse. Tras un incidente aterrador, acudió al servicio de urgencias para buscar tratamiento.
«Yo estaba sentado en la sala y ella entró desde la cocina, me golpeó con fuerza en la nariz. Después se fue con una risita», cuenta. «La violencia empezó entonces a tener lugar con regularidad», recordó. Según John, su pareja intentó buscar la ayuda del médico de cabecera, acudió a algunas sesiones de terapia y fue remitida a un psicólogo, aunque no asistió a la cita.
La penetración forzada
Ella llegaba a casa desde el trabajo «y básicamente demandaba sexo», dice John. «Se ponía violenta. Llegó el punto en que temía que ella regresara a casa después de trabajar».
Asustado y adolorido, John fue incapaz de satisfacer sus deseos, así que su pareja le pegó una vez más y le dejó atado a la cama durante media hora. Poco después de ese incidente, ella quedó embarazada y la violencia se aplacó. Pero meses más tarde, John se despertó otra noche esposado a la cama.
Entonces, cuenta, su pareja le forzó a tomar viagra y le amordazó. «No pude hacer nada al respecto». «Después, me fui a la ducha y me senté pensando, no recuerdo durante cuánto tiempo. Cuando salí y me reencontré con ella, lo primero que me preguntó fue qué había para cenar».
Cuando John ha intentado contarles esto a otras personas, nadie le cree. «Me preguntan por qué no he dejado la casa. Pues bueno, porque fue la casa que yo había comprado para mis hijos. Financieramente estaba muy encerrado en la relación también», reconoce John.
«Todavía siguen desconfiando de mí mismo y me preguntan que por qué no le devolvía los golpes». Eso me lo dicen bastante, pero es mucho más fácil decirlo que hacerlo».
«Haberlo disfrutado o haberlo denunciado antes», le dijo un policía a uno que se atrevió a acudir a las autoridades.
Algunas mujeres en la casa son violentas, pero delante de la familia y en la calle simulan ser unas gaticas.
Las mujeres violadoras
Uno de sus hallazgos es que el perpetrador en casos de «penetración forzada» es a menudo la pareja o expareja femenina (su investigación se enfoca solo en la penetración forzada que involucra a hombres y mujeres), y que esta experiencia es solo una muestra más de un abuso doméstico más amplio.
Algunos resultados de la doctora Weare incluyeron que los hombres sienten vergüenza de hablar del abuso sexual y doméstico. Además que el estrés postraumático que sufren es severo y que muchos de ellos tienen percepciones negativas sobre la policía, la ley y el sistema de justicia criminal.
Algunos de los mitos que la investigación de Weare despeja es que la penetración forzada es imposible porque los hombres son físicamente más fuertes que las mujeres. También la gente considera cualquier oportunidad sexual con una mujer como positiva.
Otro mito que desmonta el estudio señala que si el hombre tiene una erección significa que quiere sexo. De hecho, «una erección es un instinto puramente fisiológico», según Weare.
«Los hombres pueden experimentar y mantener una erección incluso cuando están asustados o enojados», prosiguió la investigadora.
Hombres violados
«También existe una investigación que muestra cómo las mujeres responden sexualmente cuando las violan. Por ejemplo tienen orgasmos. Sus cuerpos responden de manera fisiológica. Es una cuestión común para hombres y mujeres víctimas. El fenómeno no se discute mucho, pero existe una clara evidencia sobre esto».
Un número de participantes del estudio contaron experiencias de penetración forzada. Las mujeres los emborracharon o drogaron y después los violaron. Algunos toman esas experiencias a manera de humor. Consideran a las mujeres como unas vivas y gozonas. Una de las ocho recomendaciones del último estudio refiere que incluir en las leyes los casos de penetración forzada.
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Sucesos
En Venezuela murió un preso cada dos días durante el 2025, dice informe de OVP
En Venezuela murió un preso cada dos días durante 2025. El sistema penitenciario en el país se consolida como una fosa común de impunidad y tortura, situación que fue expuesta por el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP)este martes 2 de junio en la presentación de su Informe Anual 2025 titulado “En Venezuela es preferible estar muerto que vivir el horror tras las rejas”.
“El problema de las cárceles en el país tiene décadas, no es algo nuevo, pero lo que sí es nuevo es la magnitud de la indiferencia. En 27 años bajo la Constitución de 1999, el Estado venezolano ha tenido todas las oportunidades para construir un sistema penitenciario serio, humano y respetuoso, donde quien ingresa por haber cometido un delito salga al menos con las herramientas para reinsertarse en la sociedad. Eso no ha ocurrido por una razón que puede resumirse en una sola frase: falta de voluntad política”, manifestó Humberto Prado, director del OVP.
En ese sentido, recalcó que la crisis penitenciaria es un problema multifactorial y el resultado de la inacción de cinco instituciones. “La Defensoría del Pueblo, el Ministerio Público y el Poder Judicial en la realidad venezolana funcionan de la siguiente manera: Uno no ve, el otro no oye y el otro no habla. Mientras tanto las personas privadas de libertad continúan muriendo en las cárceles de Venezuela”.
En Venezuela murió un preso cada dos días durante 2025
Durante el último año, desde el OVP hemos documentado el fallecimiento de 181 privados de libertad en cárceles y calabozos policiales; es decir, que un preso murió cada dos días. 158 reclusos fallecidos en centros penitenciarios y 151 por falta de asistencia médica, lo que representa el 95.57 % de las muertes que se registraron durante el 2025, cifras que se traducen en muertes por negligencia del Estado; mientras que en los calabozos policiales murieron 23 internos.
Desde el año 2015 hasta el 2025, han fallecido 26 presos políticos de los cuales 4 fueron en 2025; entre ellos está la muerte de Víctor Quero Navas, cuyo caso consternó al país por la crueldad con la que trataron a su madre. Al respecto, el Ministerio solo anunció que iniciaría una investigación, pero hasta la fecha desde el día de la exhumación no hay datos concretos ni responsables.
De la misma forma y tras años de investigación del OVP, tenemos que desde el año 1999 hasta el año 2025 hemos documentado la muerte de 8.111 privados de libertad fallecidos en cárceles y un total de 17.965 presos heridos.

Períodos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro
Para el período presidencial de Hugo Chávez (1999-2012) fueron 5.657 las muertes que se registraron, mientras en el gobierno de Nicolás Maduro (2013 – 2025) fueron 2.454 las víctimas. En nuestros registros también tenemos como desde el año 2017 hasta 2025 murieron 1.356 personas, de los cuales 711 fueron por condiciones de salud, convirtiéndose en la principal causa de muerte en los centros penitenciarios de Venezuela.
Ahora bien, en Venezuela existen 52 penales, pero tan solo 39 están operativos desglosados en 35 centros exclusivos para hombres, una cárcel para mujeres, un internado judicial masculino destinado para mujeres y 11 cárceles con anexos femeninos.
Tenemos registrada una población penitenciaria de 26.694, que sobreviven en espacios diseñados para apenas 15.096, alcanzando un hacinamiento crítico que alcanza el 176,83%. En 2025, tal como ha sucedido durante años, hubo opacidad de información y no existió un registro sobre las cárceles que realmente estaban operativas.
75% de privados de libertad sin sentencia firme
De la totalidad de privados de libertad, solo 6.427 reclusos tienen una sentencia firme, más de 75 % se encuentra en condición de procesados. Asimismo, tenemos que, de la cantidad de privados de libertad, 24.149 son hombres y 2.545 mujeres, lo que equivale al 9.53 % de la población.
En nuestro informe también desglosamos las incidencias que se registraron durante el año 2025. En las cárceles hubo 12 personas heridas, 9 fueron en un motín y 3 presos que en distintas situaciones se intentaron suicidar. Asimismo, hubo una huelga de hambre colectiva, mientras en los calabozos policiales hubo 4 motines y una huelga de hambre.
Por otra parte, en los centros penitenciarios registramos un total de 21 fugas, pero solo 14 personas las recapturaron. En centros de detención preventiva, hubo 39 presos fugados y la mayoría ocurrieron en el recinto.
La cárcel como sentencia de sufrimiento
El informe de OVP desnuda la realidad de los privados de libertad que se encuentran recluidos en cárceles y centros de detención preventiva, donde la vida cotidiana es una lucha contra la desnutrición. La dieta se limita a granos y harinas; no existe un menú balanceado, lo poco que comen los internos lo proveen sus familiares al momento de la visita o cuando llevan paquetes.
Los presos tampoco tienen acceso a agua potable, viven en condiciones insalubres, no tienen acceso a atención médica y especializada, y vemos con preocupación como el derecho a la salud en los centros de reclusión no es garantizado en ninguna de sus etapas: prevención, diagnóstico, atención oportuna, tratamiento, seguimiento y rehabilitación.
En el 2025, observamos como el aislamiento y la incomunicación fueron usados para agravar deliberadamente la salud mental de las personas privadas de libertad. “El Estado les niega incluso saber si su familiar está vivo. La fe de vida no es un privilegio, es un derecho y convertirla en incertidumbre es una forma de tortura psicológica, tanto para quien está adentro como para sus familiares”, destacó el director de OVP.

Humberto Prado
Sobre presos políticos
De igual manera, es particularmente grave la situación de los presos políticos, víctimas de tratos crueles, inhumanos y degradantes. Algunos de los hechos documentados fueron cortes eléctricos focalizados, colgamientos y la aplicación del sistema Sippenhaft (represión extendida a sus familias), una práctica de herencia nazi, castigos en celdas de encierro, restricciones de las visitas.
De la misma forma, desde el OVP documentamos que las visitas en el Internado Judicial Rodeo I se realizaban bajo condiciones intimidatorias, sin privacidad y sin contacto directo entre la persona privada de libertad y su familiar, así como tratos humillantes, donde encapucharon a los familiares para guiarlos a la visita y la realización de operativos violentos en presencia de sus seres queridos.
Durante la presentación del informe, Humberto Prado reflexionó en cuanto al trato de los presos políticos y se preguntó: ¿por qué esta gente es tan cruel con los presos políticos?. Al mismo tiempo, recordó que los militares detenidos tras el intento de golpe de Estado encabezado por Hugo Chávez afirmaron que, durante su reclusión, no fueron víctimas de violaciones a sus derechos humanos dentro de los recintos penitenciarios.
“Esto solo tiene una respuesta: esta gente disfruta con el dolor que infringen”, expresó Prado, quien además indica que todos los presos políticos tienen que estar en libertad, se tiene que aplicar verdad, justicia, reparación y no repetición.
Grupos vulnerables
Dentro de lo que se califica como población más vulnerable se encuentran las mujeres privadas de libertad, personas LGBTIQ+ y adolescentes.
En cuanto a las mujeres, el informe del 2025 de OVP señala la deficiencia en la atención médica especializada, alimentación, acceso a agua potable y servicios sanitarios, espacios para maternidad y cuidado de hijos, así como acceso a programas educativos y recreativos, contribuyendo al deterioro de sus condiciones de detención, y al deterioro físico, emocional y mental de cada una de ellas.
En este punto es importante mencionar que de la totalidad de las 158 muertes que se registraron en cárceles, 5 de las víctimas eran mujeres que fallecieron por condiciones de salud por falta de atención médica oportuna.
Población LGBTIQ+ tampoco no existen garantías mínimas…
En ese orden de ideas, para la población LGBTIQ+ tampoco no existen garantías mínimas de respeto a su dignidad, identidad, seguridad personal ni personal capacitado para brindar un trato adecuado. Es por ello que desde OVP nos atrevemos a asegurar que dentro de los centros de reclusión persisten prácticas de discriminación, subordinación y explotación contra quienes son identificados como homosexuales o forman parte de la población sexodiversa.
Por otra parte, persiste una opacidad en la información oficial sobre adolescentes privados de libertad que impidió a OVP dimensionar con claridad su situación. Sin embargo, se pudo evidenciar que sus condiciones de reclusión continuaron siendo igualmente deficientes, marcadas por el abandono estatal e institucional.
Para concluir, el Observatorio Venezolano de Prisiones recomienda que el Estado venezolano debe rescatar el mandato constitucional y edificar una política penitenciaria de enfoque humanista, centrada en la descentralización y la reinserción social efectiva.
Este cambio requiere, de forma obligatoria, devolver la autonomía a las instituciones de justicia para que actúen sin sesgos políticos en defensa de los derechos humanos. Solo así se podrá garantizar a los internos una vida digna basada en el acceso real a alimentación, salud y agua potable, además de un trato respetuoso hacia sus familias que permita visitas con contacto directo y libre de procedimientos degradantes.

ACN/MAS/Prensa OVP
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